viernes, 30 de octubre de 2020

Martes para elegir

Así como el día elegido en Estados Unidos para festejar el Día de Acción de Gracias es el cuarto jueves de noviembre, se dispuso que las elecciones federales en la nación se adhieran a una fecha permanente y, para que nunca coincidan con un fin de semana, se dispuso que siempre se realizaran un martes. Claro que no un martes cualquiera, sino el primero del mes de noviembre, que este año es el día 3, pero puede ser otro siempre que cumpla con ese requisito. La costumbre es longeva, con 275 años de vida, pues fue en 1845, durante el gobierno del presidente James K. Polk, cuando se aprobó una ley que fijara una fecha específica para los comicios federales, lo cual no aparecía en la Constitución estadounidense. a ese año, las elecciones se podían celebrar en cualquier fecha que estuviera entre septiembre y diciembre. En la aplicación de la nueva ley, el primer martes de noviembre de 1848 se realizaron las elecciones, resultando entonces ganador de la presidencia Zachary Taylor, quien nunca había tenido un cargo público.
Aquel 1845 hubo acontecimientos muy significativos para Estados Unidos, como la anexión de Texas, pero no fue esta la motivación para definir la fecha de elecciones. Entonces era un país eminentemente agrícola, aún con plantación esclavista. La mayor parte de su población vivía en áreas rurales y le resultaba difícil viajar a las capitales de los condados a participar en el ejercicio del sufragio, al que sólo tenían derecho los hombres blancos aunque se le llamara democrático. En aquellas circunstancias, se pensó en el mes de noviembre para las elecciones porque en esa fecha estaban concluyendo las cosechas y la nieve todavía no se había intensificado en las regiones más frías. Por otro lado, en una población religiosa y de diferentes nominaciones, los sábados y domingos miles de pobladores habrían optado por ir a sus iglesias antes que al colegio electoral. Por otro lado, en muchos condados existía la costumbre de ir al mercado los miércoles, de manera que los habitantes de las regiones más lejanas podrían viajar –ya en carruajes de tracción animal o fluviales–, realizar la votación el martes y, de una vez, quedarse un día más a realizar sus compras en la ciudad. La ley tuvo también la sutileza de anotar que fuera el primer martes después del primer lunes de noviembre, con lo que se indicaba que si el primer martes caía día 1.° había que esperar al siguiente. La razón no fue un capricho, pues también lo motiva la fe religiosa: no debían coincidir las elecciones con el Día de los Santos de los cristianos. Aunque aquellas motivaciones han perdido sentido en la actualidad, se afincaron en la tradición de la nación. Por ello, a diferencia de la mayoría de los países –especialmente en Latinoamérica– que hacen sus elecciones los domingos, en Estados Unidos se realizan en un día laboral. Si entonces la pretensión fue lograr mayor asistencia a las urnas, en el mundo de hoy la dificulta, pues la asistencia al trabajo en este país es probablemente la obligación con que más cumple el ciudadano. Ello explica que la participación electoral sea tan baja, muchas veces por debajo del 50 por ciento. Ahora, en las elecciones de 2020, se han experimentado cambios, como el voto anticipado por correo y votación adelantada en sitios habilitados para ello. Es verdad que estamos viviendo un año de muchas tensiones, primero por la pandemia del coronavirus, pero también de contenido racial y social. Asimismo, la falta de ética en los discursos de los contendientes que aspiran a ocupar la Casa Blanca los próximos cuatro años ha conmovido la conciencia estadounidense. Con todo, afirmando la responsabilidad cívica y la costumbre, el primer martes que sigue al primer lunes de noviembre, vamos a votar.

jueves, 15 de octubre de 2020

El número 13 de la revista Surco Sur sale a la luz

 

Acaba de nacer el número 13 de la revista de arte y literatura hispanoamericana Surco Sur.  Aunque tiene su espacio en la Web publicada por la biblioteca de la Universidad del Sur de la Florida (USF), se hace un número limitado de copias impresas, con el propósito de complacer a quienes les resulta difícil prescindir de una lectura que se enriquece cuando los dedos palpan la ternura de la hoja enamorada, cuando, como una novia, te va regalando más y más.

Como en todos sus números, la revista inicia con una muestra de poesía y cuento inéditos, procedentes de escritores reconocidos. Después, en su permanente sección Honrar, honra, se ofrece  un dossier  con el que se rinde homenaje al poeta cubano Eliseo Diego, en el centenario de su natalicio.

El número que ahora se presenta, está precedido del siguiente editorial:

En medio de las convulsiones epidémicas, sociales, políticas, económicas, ecológicas, con que estamos concluyendo la primera mitad del año 2020, arribamos al 10.° aniversario de la Revista Surco Sur, poniendo a su disposición el N.° 13. Ahora, la alucinante cifra contradice su fama de mala suerte, confirmando la acepción numerológica que la vincula a fuerzas positivas, perspectiva que fortalece la fe en el mejoramiento del mundo.

En el primer decenio de Surco Sur, es justo recordar el entusiasmo con que la poeta puertorriqueña Maribel Sánchez-Pagán, la profesora Madeline Cámara, el diseñador Edgar Jerez y otros intelectuales se sumaron a la creación de su primer número y desde entonces creer y trabajar por su continuidad. Si bien fue imposible cumplir con la sistematicidad trimestral propuesta y finalmente debimos limitarnos a una salida anual, la revista ha adquirido una visibilidad digital considerable, sirviendo a estudiantes, profesores, estudiosos de la literatura hispanoamericana o simplemente lectores.

Las decenas de artículos, ensayos, reseñas críticas, poesías, cuentos y entrevistas que hemos dado a conocer en esta publicación, firmados por prestigiosos autores –en su mayoría profesores de universidades estadounidenses, latinoamericanas y españolas–, justifican la existencia de esta publicación, cuya totalidad está plasmada en el sitio web https://scholarcommons.usf.edu/surcosur, correspondiente a la Universidad del Sur de la Florida.

Así como ha ido cambiando la regularidad de las entregas, también las secciones se fueron ajustando a determinados contenidos específicos, aunque las originarias –Honrar honra, Nuestra América, Nubes de plata– y una muestra de poesía y cuento, han sido permanentes. En los últimos números se ha incorporado La esquina del traductor, Criterio atento y Primicias, con la finalidad de diversificar los temas y géneros de expresión.

La revista se inauguró festejando los cien años del escritor José Lezama Lima, autor de Paradiso y fundador del grupo Orígenes. El N.° 13, que llega con otro centenario y con la magia del ‘azar concurrente’, pertenece a otro de los emblemáticos miembros de aquel grupo literario.

Honrando al autor de En la calzada de Jesús del Monte, ofrecemos un dossier donde incluimos palabras de su hija Josefina de Diego (Fefé). Asimismo, aparece otro que responde a las inquietudes más sobresalientes de la actualidad, pues el ejercicio literario –de creación o valorativo– no puede abstraerse de la realidad en que vivimos. Por ello, el dossier “Recados para América”, organizado por la Dra. Cámara, manifiesta el compromiso activo que asume Surco Sur con nuestro tiempo.

Finalmente, agradecemos a los profesores, estudiantes, escritores, poetas –cuyos nombres no se mencionan por la extensión de la lista– que han colaborado con sus escritos a la vida de esta revista; a los editores y correctores que nos han acompañado en la actual aventura publicitaria, a los miembros ocasionales y permanentes del Consejo Editorial, a su fiel diseñador, a los pintores cuyas obras ilustran nuestras páginas y, también, a los que han apoyado económicamente las salidas en papel de varios números. A todos, gracias por hacer posible esta revista, sumada al empeño de hacer visible, desde Tampa, la riqueza literaria y de pensamiento expresados en el idioma español.

Nota: Para adquirir un ejemplar, puede escribir a surcosurevista@gmail.com o llamar al 813-849 8113.

 


viernes, 9 de octubre de 2020

Una página web en honor a Iván Schulman

 En el marco del 89.° aniversario del natalicio del académico Ivan A. Schulman, profesores del Departamento de Lenguas y Literatura de la Universidad de Memphis, en Tennessee, tuvieron la feliz idea de crear una página web que rindiera homenaje al prestigioso catedrático estadounidense cuya vida se extinguió el pasado 3 de agosto. La iniciativa fue dirigida por los profesores Fernando Burgos Pérez y José Gomariz, quienes solicitaron a familiares, alumnos, compañeros y amigos de Ivan que participaran en esta noble ofrenda al Maestro a través de testimonios, artículos, fotografías, entrevistas u otras remembranzas compartidas con el autor de Símbolo y color en la obra de Jose Martí.

     De este loable empeño nació la hermosa página https://www.ivanschulman.org en cuya barra de cabecera se nos invita  a conocer diversos momentos de la vida y obra de uno de los más profundos conocedores del modernismo literario, quien hizo tantos aportes al conocimiento de la obra de José Martí, Julián del Casal, Rubén Darío y otros grandes escritores hispanoamericanos.

     En las palabras de presentación, José Gomariz y Fernando Burgos Pérez expresan las razones que motivaron el homenaje: “En Ivan Schulman. Memoria y Testimonios reunimos las colaboraciones de exestudiantes, colegas y amigos del querido Maestro fallecido el 3 de agosto de 2020 en San Juan, Puerto Rico. Considerando su destacada labor académica y de investigación en las Letras Hispanas no tenemos ninguna duda de que habrá varios homenajes sobre la enorme significación de su legado intelectual en torno al Modernismo, Martí, las vanguardias y el desenlace de la modernidad en la literatura hispanoamericana; en este último caso se tratará de ensayos que discutan los alcances y significación de la investigación del Maestro”.

      Asimismo, destacan la “excepcional acogida que tuvo la realización de este homenaje en (...) quienes tuvieron la fortuna de haberlo conocido”. Después de estas palabras, el Doctor Burgos presenta una “Semblanza mínima e inconclusa de Ivan A Schulman”, donde le destaca “como profesor universitario, administrador, consultor, director, su participación en la realización de proyectos en colaboración, obtención de becas de investigación, ponente en congresos, la producción de numerosos artículos y reseñas, la consecución de premios de investigación, todo lo cual se extiende a través de sesenta años”.

     A su vez, destaca la abundante y profunda labor de Schulman al recordar: “Como investigador, incluyendo monografías, ensayos en coautoría y de edición, Ivan Schulman publicó veintinueve libros, ciento cincuenta artículos, y numerosas reseñas. Se trata de una producción de sólida y rigurosa erudición con la que elucidó ejes centrales del desarrollo de la literatura contemporánea tales como el modernismo, la vanguardia y la modernidad hispanoamericanas”.

     A continuación aparecen los trabajos  “Cómo llegué a Símbolo y color en la obra de José Martí”, de mi autoría, y la reseña del profesor  José Gomariz “Ivan A. Schulman: neoyorquino universal”,  donde nos advierte: “Si José Martí fue el mayor interprete cultural cubano en Estados Unidos durante la llamada Gilded Age de fines del XIX, Ivan lo fue a su vez de Estados Unidos en Cuba, para siglos venideros, a través de José Martí”. Al final de su precioso texto, nos regala un testimonio muy emotivo: “En una ocasión, mientras volábamos de La Habana a Miami, Ivan me comentó que su casa estaba donde él estuviera. Su casa, comprendí, era el mundo. Imagino que, sea cual sea el destino al que le esté llevando ese vuelo del alma, que José Martí evocó, Ivan tendrá su casa. Ser de estrella y de transparencia martianas, aquí también, entre todos tus amigos, discípulos, colegas, entre los que continuamos cultivando la rosa blanca martiana de amor a la humanidad, seguirás teniendo tu casa, Ivan”.

     En el apartado reservado a Testimonios, aparecen notas de extraordinario valor para entender la grandeza de Ivan, no sólo como profesor, investigador y autor de textos de tanto rigor, sino también al hombre sencillo, afectuoso, solidario, sincero.  Las emotivas declaraciones de los profesores Pedro Lastra Salazar, Rubén González, Hugo Achugar, Fátima Regina Nogueira, Jorge Camacho y otros –grandes intelectuales todos– muestran el respeto y veneración al Maestro. Uno de ellos, Egberto Almenas, confiesa: “En mi tesis bajo su tutela y jefatura departamental en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign lo había reverenciado poco antes como “fuente motriz en el sentido más lato del término, cuya obra trato de emular, infructuosamente”. Leyendo los testimonios de exalumnos suyos que fueron hasta siempre sus admiradores, yo, que pude conocerlo y conversar largamente con él, creo que quienes estuvieron alguna vez a su lado debieron sentir un halo de sencillez y grandeza, como el  que percibieron los que tuvieron el privilegio de estar alguna vez cerca de José Martí.

     Finalmente, esta página web nos ofrece entrevistas y muchas fotografías de Iván, desde su niñez hasta los últimos años de su  fructífera vida. Gracias a los buenos profesores que construyeron, para ahora y la posteridad, esta espléndida ciberpágina de gratitud.

viernes, 2 de octubre de 2020

Nat Turner, líder de una rebelión de esclavos

 El ansia de justicia impulsa a su búsqueda incluso con actos de crueldad, cuando el maltrato excesivo obnubila el cerebro de quien es humillado en su condición humana y, al rebelarse, extiende la venganza incluso a aquellos que dentro de la clase dominante no comparten los métodos de sojuzgar. Desde este ángulo me asomo a la rebelión de afroamericanos estadounidenses guiada por Nat Turner, hace casi doscientos años.

     Entonces, se había cumplido medio siglo de la independencia y proclamación de la constitución estadounidense, nacida con un canto a la libertad cuando los propios redactores de la Carta Magna de la nación tenían esclavos, cuyos derechos humanos fueron excluidos del texto fundador.

Nat Turner
      Aunque hay discrepancias en las fuentes bibliográficas sobre el número de esclavos en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XIX, se calcula que existían alrededor de un millón trescientos mil seres humanos que no disfrutaban de los derechos civiles proclamados y podían ser vendidos, golpeados y castigados brutalmente, según el carácter y sensibilidad de sus propietarios. Sobran ejemplos –muchos dramatizados en el teatro y el cine– sobre persecuciones a esclavos que trataban de huir y eran cazados con perros y escopetas y, una vez capturados, los sometían a torturas que muchas veces llegaban hasta la muerte. Ante aquellas atrocidades que la propia iglesia miraba callada, los más atrevidos, valientes y sensibles esclavos optaron por la rebelión. Eso hizo Nat Turner,  esclavo de una plantación en el condado de Southampton, en la Virginia de 1831.

     No hay una biografía amplia sobre Turner, pero la historiografía estadounidense ha conservado muchos datos sobre su vida y el cine presentó su actuación en la breve rebelión que encabezó a través del filme  “The Birth of a Nation” (2016), donde el actor Nate Parker protagonizó al héroe negro. Por ello, sabemos que nació en el condado citado, en el año 1800 y algunos ubican la fecha exacta el 2 de octubre. Se dice que mostró gran inteligencia desde la primera niñez, cuando   aprendió a leer y escribir por sí mismo. También, que era muy sensible a la religión y podía vérsele frecuentemente orando y ayunando. Después de su muerte, muchos contaron que se veía a sí mismo como un mensajero de Dios y que poseía la rara capacidad de oír mensajes que creía les eran transmitidos desde lo Alto. Muchos, cuando le veían rezar o caminar ensimismado, le llamaban “El Profeta”.

     En realidad, Nat Turner no pudo soportar el grado de humillación que pesaba sobre su raza y, en su justa indignación, culpó de la esclavitud a todos los hombres blancos. Su primera reacción fue huir de la plantación esclavista, lo que hizo teniendo 21 años. Pero, en sus profundas cavilaciones en solitario, creyó recibir un mensaje a través de un eclipse solar que se observó en Virginia el 12 de febrero de 1831. El vio en aquel fenómeno astronómico el aviso de que debía preparar una rebelión contra los hombres blancos que maltrataban a su raza e, inmediatamente, regresó a fomentarla desde la plantación a la que perteneció.

Con su gran capacidad de persuasión, convenció a algunos esclavos y negros libres y llegó a movilizar a unos cincuenta, quienes a pie y a caballo se lanzaron a la rebelión. La fecha del levantamiento también la tomó el líder como un aviso celestial, cuando interpretó el tono azulado de una turbulencia atmosférica como una señal divina. El 21 de agosto, los rebeldes, bajo su mando, salieron casa por casa liberando esclavos y matando a los dueños que encontraron con machetes, hachas, cuchillos y cuánta arma blanca tuvieron a la mano. La orden, tan terrible como la propia esclavitud que soportaban, era “matar a todos los blancos”, sin importar sexo ni edad.

     Naturalmente, una rebelión de esa naturaleza, frente al inmenso poder económico, político, militar e incluso religioso de los dueños de la plantación –de la nación–, quienes habían amparado en la Constitución el derecho de tener armas, no podía extenderse más allá de su comarca y de las decenas de afroamericanos sumados. Enseguida una milicia de blancos, bien armados, alcanzó a los rebeldes y los derrotó. Aunque a los dos días ya habían sido vencidos, capturados y muertos los complotados, Nat Turner logró escapar de la persecución blanca unos dos meses.  Finalmente, lo capturaron el 30 de octubre de ese año e inmediatamente fue juzgado y llevado a la horca. Le pusieron un abogado que no podría salvar su vida –Thomas Ruffin Gray–,  pero el letrado tuvo el acierto de publicar un folleto en que plasmó las ideas transmitidas por Turner antes de morir.

     Turner murió en la horca el 11 de noviembre de 1831, en un poblado de Virginia llamado Jerusalén, como si el nombre del lugar pudiera relacionarse con el mensaje cristiano que creyó oír. Su cuerpo no fue crucificado, pero sí decapitado, descuartizado, vejado, con todo el grado de violencia impuesto por los autores y beneficiarios del sistema de explotación esclavista. Con todo, Nat Turner dejó un ejemplo de resistencia de los negros ante la explotación a que fueron sometidos por los blancos.

     Hoy, cuando persisten rezagos de discriminación entre seres humanos de diferentes razas y que en Estados Unidos está provocando diversas manifestaciones, podríamos encontrar en la acción de Nat Turner una doble enseñanza: es justa la protesta frente a la injusticia, pero  no es legítimo atacar indiscriminadamente la infraestructura y superestructura  de la sociedad donde vivimos.

 

 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Carlos José Peralta y la radio hispana de Tampa

 

Carlos José Peralta es uno de los locutores de radio más conocidos en la bahía de Tampa. Su dicción, timbre, expresividad, corrección del lenguaje, así como el respeto a la diversidad de la audiencia en los contenidos abordados, le ganaron desde la década de 1970 el beneplácito de los radioyentes hispanos de la ciudad. Llegó de Cuba en 1971, con 15 años y en 1977  ya estaba detrás de una cabina de radio, una pasión que sigue activa en la actualidad. Por ello, para saber de la radio hispana en la ciudad de Tampa, es una suerte poder conversar con Carlos José:

     Pronto van a ser cien años del inicio de la radiodifusión en Tampa, iniciada en 1922 con la radio WDAE. ¿Tienes información sobre los inicios de la trasmisión radial en nuestra ciudad?

     Primeramente agradezco la oportunidad de poder comentar sobre la historia radial hispana en Tampa. Según tengo entendido, el Señor Ruben Fabelo fue el primero en transmitir en español en los años 50 con un programa llamado “Fiesta en Tampa”  a través de WALT 1110 AM.

     Luego que WALT fuera vendida, Fabelo pasó en 1956 a transmitir su programa de escasamente un par de horas a través de WEBK 1300 AM (esas eran las siglas originales de la conocida frecuencia que después él cambio a WWTB). En 1959, la compañía Rustcraft Broadcasting compró la emisora, cambiando sus siglas a WSOL. Fabelo murió en 1960, a la edad de 42 años. Entonces ocupó su lugar Woody García –ayudante suyo que también era músico–, inaugurando un programa llamado “La hora latina”. Este programa, de dos o tres horas, lo condujo Woody  durante las décadas de los 60 y mediados de los 70, aumentando las horas de programación desde las 12 del mediodía hasta que la emisora concluía sus transmisiones, pues tenía licencia de operar solamente por el día.

    
 Entre las décadas de los años 1960 y 1980 la radio entra en una época de declive debido a la competencia que le hace la televisión. ¿Cómo se desempeñaron las emisiones radiales hispanas en Tampa durante ese tiempo?

     Durante las décadas de 1960 y 1970 la comunidad hispana de Tampa no abandonó la radio por la televisión, ya que era el único medio en nuestro idioma para información y entretenimiento. Por supuesto publicaciones como La Gaceta cubrían las necesidades noticiosas impresas en sus páginas,   pero la falta de canales televisivos en español hacía aún más vital el papel de la radio para los nuestros. No fue hasta 1981 que llegó la televisión en nuestro idioma a Tampa.

     En los años 1990 las nuevas tecnologías digitales comienzan a aplicarse al mundo de la radio. Aumenta la calidad del sonido y se hacen pruebas con la radio satelital (también llamada radio HD), tecnología que permite el resurgimiento del interés por este medio de comunicación. ¿Influyó este hecho en una mayor radiodifusión hispana en Tampa?

     A pesar de los avances tecnológicos en la industria durante los años 90, la radio hispana permaneció igual, aunque siempre con el sueño más preciado: lograr  tener nuestra primera FM. La radio HD o satelital continúa vigente pero nunca llegó a despegar como se esperaba, sobre todo ahora que hay tantas plataformas digitales.

     ¿Cómo se produce tu incorporación a la radio en Tampa?

      Mi incorporación a la radio fue en 1977. Yo apenas tenía 20 años y estudiaba en HCC. Woody  García abandona “La Hora Latina” en WSOL 1300 AM porque había conseguido que WYOU 1550 AM transmitiera el día entero en español. Entonces llama a nuestro querido Puly Sequeria (EPD)  para que se le uniera y crear con él “La Latinísima”.

     La WSOL decide competir y ampliar sus horas de transmisión al día entero. Unos  grandes amigos,  John Solas (EPD) y Víctor Marrero trabajaban allí y me propusieron  unirme a lo que sería “Super Sol 1300”. Ellos me conocían del grupo juvenil de la iglesia San Lorenzo y conocían  mi afición por la música y la radio. En aquellos días tuve un pequeño grupo musical llamado ABC y fui parte de Brito y su Combo, luego me convertí en DJ. Gracias a Dios, siendo muy joven, llegué a ser muy bien aceptado por la comunidad hispana que me adoptó como su hijo radial.

     Cuando la WSOL decide cambiar su programación a inglés surgió la 860 AM. Por su parte, Puly Sequeira inicia Radio Progreso y me ofrece irme con él. También  me llamó Woody García para irme a La Latinísima y opté por esta alternativa,  ya que en ese 1980 mi padre enfermó gravemente y la emisora estaba en Safety Harbor, yo quería estar cerca y poder seguir combinando el trabajo en la radio y seguir mis estudios.

     Cuando Efraín Archilla  (EPD) llega a Tampa y compra la 860 AM la transforma en “AMA 86” y me propone irme a formar parte de la primera emisora totalmente musical bajo la dirección del querido y desaparecido Víctor Lanz. Allí estuve hasta 1988, cuando decidí probar suerte junto a un grupo de colegas y arrendamos  12 horas de programación en la WTAN 1340, que nombramos “Radio Musical”. El proyecto duró apenas un año y volví para la 1300 AM, que en ese entonces era ya la  “Super Q”.

     En 1990, Ronald Gordon llegó a Tampa y compró la frecuencia 680 AM, llamándola Radiomundo. Me propuso formar parte de ella, primero como Director Musical y luego de Programación. Durante toda la década de los 90 esa fue la emisora de más arraigo en Tampa, llegando a ganar premios nacionales. Entre ellos tuve el honor de ser reconocido como  Director de Programación del año por la revista Billboard, el cual considero como uno de los más importantes de mi carrera.

     La Mega comenzó en Tampa a finales de los noventa y me proponen irme junto a esta importante cadena tropical. Allí permanecí en el aire y como asistente de programación de Mega y la Ley (formato mexicano) hasta que nuevamente me llama el Sr. Gordon para ofrecerme la dirección de la 680 AM, esta vez con el nombre de Rumba. Allí estuve hasta que se produjo la llegada de la primera FM en español, el sueño anhelado de todos por tantos años.

     Creo que eres la primera voz hispana en transmitir en Frecuencia Modulada en Tampa, ¿qué significó para ti y para la radiodifusión hispana en la ciudad?

     En el 2005, luego de  Rumba 680, me dediqué a presentar proyectos a emisoras FM del área para convencerles de la importancia de transmitir en español. Fue muy difícil, pero había cierto interés en el formato porque en otros mercados este había tenido mucho éxito. Entre las cadenas a las que me acerqué estaba CBS, los propietarios de la WYUU, la 92.5 FM.

     Ellos ya estaban  considerando seriamente hacer el cambio. Un colega de la radio, Rico Blanco, era parte de esa cadena y formaba parte de la dirección de Q 105. Además, el conocido gerente Louis Albertini, con amplia trayectoria en la radio hispana de Miami y del país, también se había unido a la cadena. Cuando llamé y les presenté los estudios del mercado que había realizado, al ver las estadísticas, no demoraron la decisión de cambiar la frecuencia al programa en español 92.5.

     Fue el 5 de agosto del 2005, a las 7 de la noche, que se produjo el cambio, luego de un arduo trabajo que compartí con Rico Blanco y  Albertini para lograrlo. Esa tarde salí al aire por primera vez en español, inaugurando la transmisión en nuestro idioma de lo que sería “La Nueva 92.5”. La grabación de ese histórico día en la radio de la ciudad anda circulando en las redes. Para mí fue el mayor logro de mi carrera; era como finalmente graduarnos a nivel radial en Tampa.

     ¿Qué programas de radio en español han tenido mayor duración e impacto en la comunidad de Tampa?

     Los programas de mayor interés e importancia durante todos estos años han sido muchos, algunos de formato  hablado  y otros musicales. Ya que la programación en bloques al estilo de nuestro países no se hace acá, los programas más escuchados suelen ser los matutinos y los de la tarde, horario  en que los oyentes se trasladan a sus trabajos o a sus casas y en los autos sintonizan la radio.

     ¿Qué grupos de población hispana (procedencia, sexo y edad) son más adictos a la radio en español en Tampa?

      Escuchar la radio es parte de nuestra cultura latina, para muchos este medio ha sido la única fuente de información y entretenimiento. Los grupos de mayor audiencia en Tampa proceden de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, también Colombia y Venezuela. La población mexicana es una de las más asiduas a su radio regional. La mayor audiencia suele ser de mujeres de entre 25 a 54 años; los hombres también escuchan, aunque las cifras varían según los formatos de noticias o música tropical. Los  milenios de 18 a 34 años son muy volátiles y aunque escuchan la radio, lo hacen por poco espacio de tiempo y optan muchas veces por  escuchar también emisoras en inglés. El grupo de 35 a 64 o más también suele ser muy asiduo a la radio  conservadora.

    Actualmente, en mi opinión, la radio se encuentra demasiado segmentada musicalmente. Si hay algo que pega y tiene altos índices de audiencia todo el mundo lo copia y no se toma en cuenta la calidad del producto.  La música urbana de la actualidad ha influido grandemente en los formatos radiales y muchas emisoras no se atreven a abandonarlo por temor a perder ratings. Otro de los factores que ha quedado desplazado a un plano inferior es el servicio a la comunidad que les escucha y que depende de nuestros medios para muchas cosas, sobre todo a quienes no hablan inglés.

     Afortunadamente, tenemos la  opción de una emisora de propiedad hispana  que se atrevió  a refrescar las ondas radiales con buena música.  Hago la salvedad de que existen emisoras radiales en la banda AM que realizan una excelente labor dentro de su programación local, informando y sirviendo a la comunidad con diferentes  programas, incluidos los de  formato religioso. 

     Has trabajado para la radio y la televisión en Tampa, ¿en cuál has sentido mayores satisfacciones?

     He trabajado en la radio y la televisión, pero siempre digo que mi corazón está en la radio; sin embargo, admiro mucho a todo el que trabaja en ese medio porque aprendí  qué tan difícil es.

     Ahora, con el desarrollo de la nuevas tecnologías digitales, qué futuro le auguras a la radiodifusión.

     Con la llegada del mundo digital la radio y  la televisión deben buscar nuevas plataformas para su difusión. Ya las torres  radiales o televisivas están resultando obsoletas porque ahora se puede transmitir  a través de aplicaciones de Internet u otros medios y el público lo tiene todo al alcance de su mano en el  teléfono.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Gabriel Cevallos García, un ecuatoriano ilustre que vivió en Tampa

 Cuando Gabriel Cevallos García murió en Tampa, el 16 de marzo de 2016, probablemente la ciudad no sabía que quien se despedía de la vida en ella era un hombre de tan grandes méritos, pues la mayor parte de su obra la realizó en Ecuador, su país natal. Allí, Cevallos fue profesor, historiador, escritor y filósofo, legando una copiosa obra escrita que hoy está recogida en 13 tomos. Fue hijo emérito de la ciudad de Cuenca, donde fundó la Facultad de Filosofía y Letras de su Universidad, en la que fue Rector entre 1964 y 1968.

   Cevallos fue miembro de la academia Ecuatoriana de la Lengua y de la Academia Nacional de Historia, siendo galardonado en 1988 por el Presidente de  Ecuador con el Premio Nacional de Literatura.

   Desde la cátedra, el periodismo y la ensayística, Cevallos ejerció una gran influencia en su generación, pues su pensamiento humanista y profundamente hispanoamericano fue inspiración y guía de estudiantes universitarios y profesionales del periodismo y las letras ecuatorianas.  Desde una posición teórica que intentaba entender y explicar la realidad del continente, enfrentó los dogmatismos marxistas que influyeron en parte de la intelectualidad y en su aplicación mecánica para intentar modificar la realidad de nuestros pueblos. En ello, sus libros Visión teórica del Ecuador y Reflexiones sobre la historia de Ecuador, publicado en 1960 en dos volúmenes, resultaron de un enorme valor.

   Su extensa bibliografía incluye obras significativas para la historia y el pensamiento ecuatoriano y continental como su notable Historia del Ecuador, que ha tenido varias ediciones y Caminos de España, de1947. Otros libros suyos, como Problemas filosóficos,  Del arte actual y de su existencia (1950), De aquí y de allá (2 volúmenes de escritos varios, 1962-1963), Evocaciones (Creencias y Sentimientos, 1977), Virgilio y sus Milenios (1982), y otros más, muestran, en la diversidad de sus temas, hondura de pensamiento y exquisitez literaria, la profunda cultura y honradez intelectual del eminente ecuatoriano.

   A Cevallos, a quien se le ha considerado “el primer humanista ecuatoriano contemporáneo”  también se le recuerda en la llamada Isla del Encanto, pues en la plenitud de su ejercicio intelectual ejerció como profesor en la Universidad de Puerto Rico –sede en Mayagüez–, donde se estableció en 1969. Allí fue director del Departamento de Estudios Hispánicos (EsHi).

   No sé cuándo vino Gabriel Cevallos a vivir a Tampa, seguramente por decisión familiar al final de su vejez. Lo hizo junto a su esposa la doctora María del Carmen Candau, reconocida lingüista que fue también profesora en la Universidad de Puerto Rico y con la que tuvo cinco hijos.

   Cevallos culminó su vida en nuestra ciudad, a los 91 años. En un breve artículo publicado en su memoria por Prensa Rum (Recinto Universitario de Mayagüez), Azyadeth Vélez Candelario escribió: “Según el doctor Rafael Colón Olivieri, catedrático retirado de EsHi y amigo del fenecido profesor, éste era ‘una persona cultísima, fina y un erudito verdadero. Es lo mejor que ha pasado por el departamento y uno de los seres humanos más excepcionales que he conocido’”.

 

viernes, 11 de septiembre de 2020

Hacia la eternidad Puly Sequeira, habanero y tampeño

 

El domingo pasado, supe por las redes sociales que Gabriel “Puly” Sequeira Romeu había fallecido el día antes. En ese instante, rememoré las veces en que pude conversar con él. La imagen inicial con que emergió al recuerdo fue la de su rostro amistoso, sonriente, jovial, con un perceptible halo de timidez.

La primera vez que vi a Puly fue en su hogar, en la calle Habana. Al vivir en una vía con el nombre de la ciudad donde llegó a la vida en el lejano 1933 y en una casa  llena de música cubana, parecía que aún estaba en el ambiente musical isleño en que creció, rodeado de sus ilustres familiares. De ello hablamos enseguida esa tarde, de su abuelo Armando Romeu –célebre pianista y director de orquesta–, del virtuoso tío abuelo Antonio María Romeu, compositor de más de 500 danzones; de su madre Zenaida Romeu, maestra de piano de figuras como Chucho Valdés; de su hermana Zenaidita, actual directora de la Camerata de Cuba.

La conversación,  acompañada de un exquisito café cubano, entre decenas de viejos discos atesorados por él, derivó hacia su propia historia cuando nuestra insistencia (compartí la visita con Marcel Ferrer, entonces productor del programa televisivo “Buenos días latino”, del entonces CNN en español en Tampa). ­Allí, supe de sus inicios en la música, primero estudiando piano, después  autodidacta y en la década de 1950 como técnico de radio y locutor en la emisora CMQ. Al inaugurarse la televisión en Cuba –primer país de América Latina en hacerlo– él fue uno de los primeros en sumarse, trabajando en Unión Radio  Televisión, el canal que lanzó la primera señal, en 1950. En el año 1954, Puly fue uno de los 9 cubanos contratados para montar una estación de televisión en Bogotá, Colombia, entrenando al personal que echó a andar la televisión de ese país.

En 1960, con 27 años, emigró de Cuba y se instaló en Miami. Allí, como músico, compartió escenarios con relevantes figuras que entonces iniciaban su carrera artística, entre ellos Wyly Chirino. En 1963 se mudó a Tampa, donde encontró su hogar para el resto de su larga vida, pues de los 87 años que llegó a vivir, 57 fueron en esta bella ciudad, tal vez la de más profunda historia cubana en Estados Unidos.

En Tampa, el nombre de Puly Sequeira estará eternamente vinculado a la historia de la radio,  pues hizo grandes aportes a los inicios de la programación hispana en la ciudad. Se le recuerda en La Latinísima,  en Radio Progreso, en La Tremenda Musicalísima, en el programa “Puntos de vista”, presentado por el músico cubano Roberto Ferrer y otros espacios radiales.

Después de la primera conversación, muchas veces me encontré con Puly Sequeira, las primeras en aquel canal de televisión y después en ­diversos lugares donde él acudía a tocar el piano, especialmente en Ybor City y West Tampa. En todas las ocasiones me saludó con la misma sonrisa y siempre le oí palabras pletóricas de optimismo y fe. En una ocasión compartimos un programa de radio y en otra comentamos, in situ,  un concierto ofrecido por Roberto Ferrer, su amigo de muchas décadas y con quien compartió la producción de más de cuarenta discos.

De Puly, también me queda un recuerdo personal, debido a su infinita bondad. Le pedí el favor de mirar un piano que requería afinamiento y al día siguiente tuve el placer de verlo llegar a mi casa y presentarlo, con honda satisfacción, a mi familia.

Con todo, el tiempo que más compartí con Puly fue alrededor de una extensa entrevista que le hice para La Gaceta en febrero de 2016. Estuvo varias horas en mi sala de trabajo, me contó con mucho orgullo sobre su familia, me mostró dos extensos catálogos con la obra de su abuelo Armando Romeu y me ofreció muchos detalles acerca de su larga vida en esta ciudad.

La entrevista, titulada “Puly Sequeira y la más grande dinastía musical cubana”, la concluí entonces con las siguientes palabras: “Gracias a Puly Sequeira Romeu, a sus ancestros y descendientes, por la riqueza musical con que su familia ha enriquecido el alma de la nación cubana y, desde ella, contribuido a la cultura universal”.

He leído en las últimas horas diversas expresiones de tristeza y conmoción por la muerte de Puly. “Es uno de esos seres que quisiéramos  fuera eterno. Un hombre cabal, íntegro, amable, simpático, cariñoso, hijo y nieto ejemplar, esposo, padre, el familiar preferido que todos tenemos (…) Te vamos a extrañar enormemente”, escribió en Facebook Armando Romeu, un primo suyo. “Vivo orgullosa de mi padre”, confesó su hija Gladys, recordando con emoción que en la celebración de los 15 años de sus hijas, el abuelo bailó con ellas un danzón criollo.

Ahora nos falta en Tampa su voz noble y cariñosa, unas notas musicales de rica cubanía, un ademán de  ayuda a los más necesitados, una sonrisa franca y solidaria; pero nos acompaña el recuerdo de un hombre bueno, eternamente inmortalizado en su familia, en los amigos y en la memoria de una ciudad que hizo suya  y a la que sirvió como ciudadano ejemplar.

 Publicado en La Gaceta, 11 de septiembre, 2020.