lunes, 31 de enero de 2022

Ernesto Lecuona: “En Tampa hay divinidades”

 Ernesto Lecuona es reconocido como el más universal músico cubano de todos los tiempos, lo que  es un mérito inmenso, pues la música de la mayor de las Antillas ha dado al mundo grandes estrellas en diferentes géneros. 

Por sólo mencionar algunos, recordemos que en el siglo XIX el virtuoso pianista Ignacio Cervantes y el compositor barroco Esteban Salas y Castro (1725-1803) alcanzaron merecida fama en Europa y América; en el siglo XX, figuras como Alejandro García Caturla, Gonzalo Roig y ­Benny Moré fueron –y son– conocidos en diversos escenarios del planeta. Pero la genialidad de Lecuona desborda, sin disminuir a los otros, los más altos niveles alcanzados por los exponentes de la música culta y popular cubana hasta nuestros días.

Veamos algunos momentos de su creación para significar lo que es de interés en estas líneas, enfocadas al privilegio que fue para Tampa tenerlo entre sus residentes durante los últimos años de su vida. Con sólo trece años dio a conocer su primera composición titulada Cuba y América y a los 17 escribió La comparsa, su primera danza afroamericana, cuya grandeza lo sitúa siendo casi un niño en la cúspide de la creación musical. A esa pieza, que sigue incluida en los repertorios de grandes orquestas del mundo, le siguieron composiciones tan aclamadas como Canto Siboney, Damisela Encantadora, El Amor del Guarachero, El Batey, El Cafetal, El Calesero, El Maizal, La Flor del Sitio, Tierra de Venus, María la O  y Rosa la China. Asimismo, su música para piano (Andalucía, Alhambra), sus valses (Vals azul, Maravilloso, Poético), canciones (Canto Carabalí, Malagueña),  sus obras para danza (Danza de los Ñáñigos,  Danza Lucumí), la ópera El Sombrero,  su Suite Española,  siguen siendo aplaudidas en diversos escenarios. 

La crítica reconoce en Lecuona haber creado la llamada zarzuela cubana, que por sus componentes dramáticos y musicales es muy cercana a la ópera. Algunas de las zarzuelas que mencionamos anteriormente, son las únicas creadas en Latinoamérica que se han incorporado a los repertorios en España. 

Entonando Siempre en mi corazón, Emiliano Salcines me comentó el sábado pasado que esa composición de Lecuona debió ganar el Oscar en 1942 como banda sonora de la película homónima. Y que habría estado en la boca de todos los estadounidenses,  si el jurado no se hubiera inclinado a última hora por White Christmas, que representaba la cultura de la nación.

Estas líneas no intentan una síntesis biográfica del gran músico cubano, sino recordar que en un momento de su vida eligió a Tampa para vivir. De ello hace ya 60 años y, sin embargo, no se ha prestado atención al lugar exacto donde estuvo alrededor de tres años. Buscando en Internet, vi que en varios sitios señalan a la calle Oriente como su dirección. La semana pasada llamé a Salcines con esta inquietud y para que la respuesta estuviera documentada fue a revisar los directorios de la ciudad en una biblioteca y, al llamarme,  me dijo: Es 5004 W Tampania. 

A pesar de la validez de la prueba documentada, tenemos también el testimonio oral del músico y cantante Roberto Ferrer, quien conoció personalmente a Lecuona en Tampa y tuvo el privilegio de que el maestro le acompañara al piano en una de sus primeras canciones. Ferrer, claro, me indicó esa misma dirección. Esa es la casa de Lecuona en Tampa, de la que estuvo encantado, como vemos en una carta que el 8 de enero de 1962 dirigió  a su amiga cubana María de los Ángeles Santana, actriz conocida por todos los cubanos. 

Casa de Ernesto Lecuona en Tampa

En la misiva, le enumera muchas noticias de interés, suyas y de otros músicos cubanos que habían emigrado. Le cuenta sobre Nueva York y  Tallahassee, donde había pasado la Nochebuena anterior y tenía arrendada una casa. Y le habla de la vivienda que había comprado en Tampa, lugar desde el cual le escribe: “Si ustedes vieran esta casa se iban a entusiasmar. Es completamente moderna. Con calefacción interior por las paredes, así como su aire acondicionado; living, comedor, tres alcobas, dos baños tipo Hollywood, de cristales; lindísima cocina, portal, Florida room, utility room, jardines al frente y al fondo, garaje moderno, etc., por 13240 dólares en el mejor barrio de Tampa (reparto). Buen vecindario”. Al final de  la extensa misiva, le dice a la amiga: “Aquí en Tampa hay divinidades”. 

Seguramente habría estado mucho más tiempo en la ciudad, pero se enfermó en un viaje que hizo a España. Fue a Madrid con la intención de presentar su ópera Sombrero de yarey y, mientras se organizaba su montaje, viajó a Islas Canarias a visitar a algunos familiares en el lugar donde nació su padre. Lamentablemente, también fue el lugar donde le tocó morir, sorpresivamente, el 29 de noviembre de 1963. Su cadáver fue enterrado en Nueva York, como él pidió, aunque aclarando que “en el caso de que Cuba sea libre al momento de mi muerte, deseo ser enterrado allí...”.

Hoy, la música de Ernesto Lecuona está regada por el mundo, en diversas orquestas, óperas, en la voz de intérpretes de la música culta y popular que el fusionó a los más altos niveles, en películas cubanas, españolas, estadounidenses, mexicanas, argentinas. Y en Tampa, todavía estamos esperando por el homenaje que merece Ernesto Lecuona.


viernes, 21 de enero de 2022

Hablamos con Alberto Sicilia sobre ediciones ClassicSubversive

 Con el nombre ClassicSubversive, que alude al respeto por lo clásico y, a su vez, legitima el carácter insumiso que corresponde al arte en todos los tiempos, el poeta cubano Alberto Sicilia dio nacimiento a una revista y un espacio editorial en la ciudad de Tampa que, en poco tiempo, ya tiene varios libros publicados y otros en proceso editorial. Por ello, hemos pedido al autor de El camión verde que nos responda algunas preguntas con el interés de que los tampeños conozcan más sobre este impulso cultural que abre puertas al incremento de las publicaciones y lecturas en nuestro entorno. 

Hace sólo unos meses comenzó su ‘andadura’ en Tampa Ediciones ClassicSubversive y ya tiene varios libros en circulación. ¿Como nació ese proyecto editorial y que promete a los escritores?

ClassicSubversive Editions tiene varios antecedentes y es, junto a ClassicSubversive Magazine, un filtro para sortear las dificultades y aprovechar las experiencias de otros proyectos similares en los que he participado. Incluso así, tenemos que redefinir varias cuestiones, siguiendo las sugerencias del equipo de asesores del proyecto. Estamos llevando a consenso hasta el propio nombre, que es completamente independiente de la compañía ClassicSubversive. Comenzó el año 2020 con el número cero de la revista que reunió en sus páginas a escritores y artistas de la bahía de Tampa y fue un homenaje a mujeres creadoras.  La editorial surge a la par y se compromete a dar precios asequibles a autores consagrados y emergentes, con varias opciones de impresión y dando la oportunidad para que los autores reciban la totalidad de las ganancias por las ventas. Tenemos un equipo de diseño, diagramación, corrección y edición de primer nivel, de igual forma un Consejo editorial con prestigiosas figuras del arte y la literatura. Al día de hoy tenemos 6 libros publicados y dos números de la revista, tenemos otros libros en proceso editorial y ya trabajamos el número dos de la revista.

Alberto Sicilia
¿Qué temas se abordan en los libros publicados?

Las diferentes secciones de la revista están representadas casi en su totalidad por colecciones de la editorial, con un amplio diapasón que va desde la narrativa con la colección Bahía, hasta la literatura para niños y jóvenes con la colección Amaya. Damos una relevancia mayor a los libros que rescaten la historia de la formación de la identidad tampeña y todo lo relacionado con las diferentes culturas que estuvieron vinculadas a su formación, con ese propósito trabajamos con el sello Surco Sur, que es de hecho un nombre icónico, por la revista que durante varios años ha dirigido Gabriel Cartaya  y que tantos aportes ha hecho a la historiografía y las letras en el continente. Tenemos un departamento de traducción, que dirige la doctora Kenya C Dworkin y Méndez y una colección que se encarga de la publicación de libros bilingües. Por supuesto, que hay colecciones para otros géneros literarios y también hemos trabajado la edición de catálogos. Como te expliqué, usamos diferentes plataformas bajo demanda, pero también trabajamos en colaboración con Rodríguez Printing Solutions, una imprenta familiar que hace trabajos a pedidos, poniendo especial cuidado en cada detalle.

¿Qué requisitos exigen para publicar un libro?

El primer requisito es la calidad de las obras, aunque tenemos la modalidad de asistencia o tutorial para autores noveles, que necesitan un mayor seguimiento en el proceso de culminación de sus obras. En la medida de la complejidad de los manuscritos, me refiero a cantidad de imágenes, citas o llamados a pie de página, le hacemos un estimado de diseño y asignamos a uno de nuestros editores asociados para trabajar  directamente con el autor. La editorial se encarga de la coordinación, los aspectos legales, como el ISBN, la inscripción en la Biblioteca del Congreso y los derechos de autor o copyright. En nuestro sitio web www.classicsubversive.com se puede acceder a la información precisa para presentar las obras. También los autores pueden optar por convertirse en patrocinadores de CS Magazine y acceder a los beneficios de publicación.

¿Crees que un proyecto de esta naturaleza puede estimular la creación literaria en Tampa?

Es un sueño que comienza. Semanalmente recibimos correspondencia de personas que tienen una historia para contar, preguntas para responder y necesidades de un equipo editorial que satisfaga sus intereses como autores. Tú sabes que hay muchos materiales inéditos en varios archivos de la ciudad. Hay una historia que podemos perder sino acudimos a la memoria de los mayores. Creo que tenemos la responsabilidad de rescatar ese acervo de los inmigrantes españoles, italianos y de toda Latinoamérica, ese patrimonio intangible que ha ido conformando la identidad de la bahía de Tampa.

Previo a Ediciones ClassicSubversive diste a conocer una revista literaria con el mismo nombre. Háblame sobre ella.

Sí, te decía anteriormente que el Magazine fue el motor impulsor de todo el proyecto, tenemos el empeño de publicar 4 números al año. Este 2022 estará signado por los 100 años del periódico La Gaceta y estaremos rindiéndole homenaje en varias secciones de nuestra CS magazine, a la labor iniciada por la familia Manteiga y a los editores y colaboradores que han marcado hitos en la centuria. Daremos continuidad a la publicación de los materiales que han aparecido en nuestra Web, donde escritores de primera línea han colaborado con obras hasta ese momento inéditas. De igual forma estaremos distribuyendo la revista en España, en colaboración con la Editorial Garoé, radicada en Tenerife. Será una experiencia completamente nueva, viajando al encuentro con las raíces de la inmigración, incorporando temas de interés para ambas plazas y afianzando los vínculos con distribuidoras de Hispanoamérica.

viernes, 14 de enero de 2022

Creación del Comité José Martí del Círculo Cubano de Ybor City

 El Círculo Cubano de Ybor City es la continuidad del Liceo Cubano en el que José Martí pronunciara dos de sus más brillantes discursos, un lugar donde se inició la fundación del Partido Revolucionario Cubano y donde los líderes independentistas soñaron y lucharon por una patria “con todos y para el bien de todos”.

Una vez terminada la Guerra de Independencia en Cuba y disueltos los clubes revolucionarios que desde Tampa le dieron tanto apoyo, los hijos de la Isla que siguieron radicando en Tampa fundaron el Círculo Cubano en Ybor City, con el fin de tener un lugar de reunión, recreación, beneficencia,  y desde allí mantener vivo el ideario martiano, que sigue siendo iluminador.

Sin embargo, en nuestro tiempo apenas es  visible un espacio en el Círculo Cubano en el que se fomente el conocimiento de José Martí y la rica historia de Ybor City vinculada a la cultura cubana, española, italiana y estadounidense. Por esa razón, estamos creando un Comité integrado a esta institución, el cual llevará el nombre del Apóstol de la independencia cubana, con la que culminó en el continente americano el colonialismo español.

Círculo Cubano de Tampa, en Ybor City

Para la realización de este proyecto, hemos contado con el apoyo de Patrick Manteiga, quien es el actual presidente del Círculo Cubano y valora la significación que tiene revivir en ese hermoso edificio de Ybor City el latido histórico con que fue concebido hace más de 120 años, realizando actividades que promuevan la cultura, la identidad y fortalezcan la memoria de la ciudad.  Por su parte, Rolando Pérez-Pedrero, quien es parte de la directiva del Círculo y ha sido presidente del mismo, ha mostrado su disposición a integrar la directiva del nuevo Comité y ha colaborado con sus ideas a su realización.

En los primeros pasos para la creación de este Comité, ha sido valioso el entusiasmo con que han acogido la idea el Honorable Juez retirado Emiliano Salcines, siempre dispuesto a apoyar cuanto se relacione con nuestra historia. Asimismo, apreciamos las palabras de apoyo de la Dra. Kenya Dworkin, quien, a pesar de no vivir en Tampa, ha investigado muchos aspectos de su cultura y es una ferviente enamorada de la ciudad.

En el aspecto organizativo, contar con la presencia del poeta Alberto Sicilia, quien está contribuyendo al mundo editorial hispano desde Tampa a través de Ediciones Classic Subversive y ha colaborado para que este proyecto pueda quedar inaugurado el jueves 27 de enero, en vísperas del cumpleaños 169 de José Martí.

También, en las primeras reuniones organizativas del Comité José Martí del Círculo Cubano, es justo mencionar los nombres de Fernando Valdivia, Carlos Camargo, David Morales, Mario Javier Pérez y Lisset Olivares, quienes han expresado su apoyo al proyecto e interés en la membresía del Círculo Cubano, que da fuerza a la realización del Comité José Martí. Igualmente, la disposición manifiesta de Ariel Quintela, del profesor Jaime López de la Universidad de Tampa y de la profesora Madeline Cámara de la Universidad del Sur de la Florida, entre otros, abre un camino seguro no sólo a la creación, sino al trabajo que por la cultura de Tampa puede hacer este nuevo núcleo cultural que se inscribe en el Círculo Cubano con el nombre de José Martí.

Los que deseen ser miembros del Comité José Martí del Círculo Cubano, pueden dirigirse a Gabriel Cartaya, por correo postal a: 3210 E 7.ª Avenida, Tampa, Fl 33605 o por email a gcartaya@lagacetanewspaper.com

Por este medio, invitamos a todos a participar en la velada cultural en homenaje a José Martí, en la que se dará a conocer la fundación de este Comité. Emiliano Salcines hablará sobre el Apóstol cubano, el profesor Jaime López sobre la Cátedra Martiana de la Universidad de Tampa y el poeta Alberto Sicilia presentará libros publicados por Classic Subversive, con la presencia de sus autores.

Fecha: 27 de enero de 2022. Hora: De 5.30 a 7.15 p.m.

Lugar. Círculo Cubano, Ybor City, ubicado en 2010 N Avenida República de Cuba, Tampa, FL 33605.


 


viernes, 7 de enero de 2022

Comienza el año del Centenario de La Gaceta

 Con este número de La Gaceta comenzamos el 2022, un año que deseamos sea de bienestar para todos y que el fantasma de la pandemia que atravesamos desaparezca de nuestras preocupaciones. Durante la anualidad que acaba de terminar, miles de personas en el mundo perecieron a causa del Covid-19, cuando por su edad habrían podido vivir mucho más tiempo. Con ello, naturalmente, numerosas familias atravesaron el dolor de esperar el Año Nuevo con la ausencia de algún ser querido. Por ello, el primer deseo para estas calendas es que veamos alejarse ese peligro, en cuyo logro tendrá un papel relevante la vacunación y la observación de las medidas de seguridad que se establecen a partir de las recomendaciones científicas.

Seguramente, cada quien pide al nuevo año un sueño propio y mientras más se cumpla se hace mayor la felicidad sobre la tierra. Habrá, como en cada añada, nuevas metas, triunfos, renovaciones, celebraciones. En esta última quiero detenerme, porque celebramos el Centenario de La Gaceta, publicación que desde 1922  ha estado a la disposición de los lectores tampeños, quienes han reconocido en ella un patrimonio de la ciudad no sólo por su veteranía, sino también por incluir en sus páginas los tres idiomas con que nació y creció el poblado de Ybor City, constituido a fines del siglo XIX por españoles, cubanos, italianos y, lógicamente, estadounidenses asentados en la bahía de ­Tampa, poblada con menos de mil habitantes cuando llegaron los pioneros de la fabricación de tabacos en 1886.

Victoriano, fundador de La Gaceta en 1922

Si bien desde el inicio de Ybor City y West Tampa hubo en la ciudad periódicos y revistas en idioma español  Cuba (1893),  El Progreso (1912),  Tampa Ilustrado (1913), El buen público (1919), son sólo algunos –vino a ser La Gaceta, fundada por el cubano Victoriano Manteiga, la que  prevalecería en la ciudad desde su primer número, el 22 de mayo de 1922, hasta el día de hoy. Si bien ha tenido modificaciones en su frecuencia –desde un diario que salía seis veces a la semana durante las primeras décadas hasta el semanario de nuestro tiempo–, su contenido ha sido fiel a la divulgación de noticias locales, nacionales e internacionales, así como en la diversidad de temas de perfil político, económico, cultural, deportivo, científico e informativo en general.

Si La Gaceta fue un periódico únicamente en español hasta 1954, a partir de ese año aparece una sección en italiano y las páginas en inglés, como sigue publicándose en la actualidad, ya que esas fueron las tres culturas primigenias del lugar en que nació y continúan vivas en la ciudad.

Otro elemento a destacar en la larga vida de La Gaceta es el hecho de que desde su aparición hasta nuestros días sigue siendo un patrimonio de la misma familia y durante cien años ha tenido solamente tres directores: Victoriano (1922-1961), su hijo Roland (1961-1998) y desde entonces Patrick –hijo de Roland–, a quien le corresponde festejar su gloriosa centuria y velar por su continuidad. 

En los próximos números, a través de estas Líneas de la memoria iremos alternando algunos escritos relacionados con la historia de La Gaceta, bien valoraciones nuestras, testimonios de quienes conocieron a su fundador y continuador, opiniones de viejos lectores y breves textos que en su tiempo fueron escritos por Victoriano, cuyo valor histórico y analítico sigue siendo de interés.

Por esta razón, agradeceremos a cualquier lector que envíe un testimonio con su recuerdo de Victoriano, pues será de utilidad en un libro que preparamos sobre él como homenaje a la primera centuria de su imperecedera obra. Pueden hacerlo por el correo postal, dirigido a Gabriel Cartaya, La Gaceta, 3210 Este y 7.ª Avenida, Tampa, FL 33605 o por email a gcartaya@lagacetanewspaper.com. 

La celebración de los cien años de vida de La Gaceta en el año que acaba de comenzar será un homenaje a su fundador y continuadores, a sus lectores y, especialmente, un tributo a la historia periodística, cultural e identitaria de la ciudad cuyos habitantes la han hecho suya.

Publicado en La Gaceta, 7 de enero, 22

viernes, 31 de diciembre de 2021

Irene Rodríguez, una brillante bailarina cubana elige a Tampa para vivir

 

Es un privilegio para la cultura de Tampa que la prestigiosa bailarina cubana Irene Rodríguez haya elegido esta ciudad para vivir. Actualmente, es una de las figuras internacionales más brillantes de la danza española y la coreografía. Sintetizando al máximo su currículo para este preámbulo, he escogido algunos de sus tantos merecimientos: fue elogiada como una “bailarina intensa y exigente” por el New York Times, laureada con el Primer Premio en el VIII Certamen Iberoamericano de Coreografía “Alicia Alonso” que otorga la  Sociedad General de Autores y Editores  de España,  posee la Orden “Isabel la Católica” –el más alto honor civil que otorga el Rey de España–, está inscrita en  el Libro de Honor del Gran Teatro de La Habana  y ha recibido varios reconocimientos en América Latina, Estados Unidos  y  Europa.  La bailarina y  profesora, con una Maestría en Danza, nos visita en La Gaceta y desde la primera palabra percibimos su exquisita gracia y  sensibilidad.

Conversando con Irene en La Gaceta

Siendo muy joven eras ya la Primera Bailarina del Ballet Español de Cuba, en una isla donde la danza es reconocida mundialmente por su calidad. ¿Cómo llegaste a una posición tan respetada?

Desde niña mi pasión fue siempre danzar. Tenía una vocación muy definida y aunque entonces también estudiaba piano, tan pronto conocí la danza descubrí que nada me hacía más feliz. Luego fueron muchos años de dedicación, sacrificio y esfuerzo. No es una carrera sencilla y requiere de una ardua disciplina, pero lo hice con mucha ilusión hasta convertirme en una bailarina profesional. Siendo muy joven fui ascendida a Primera Bailarina, la más alta categoría danzaria que existe, interpretando todos los roles protagonistas de la Compañía.

¿Cuál fue tu relación con el Ballet Nacional de Cuba y, especialmente, con Alicia Alonso?

Fue una experiencia única. Poder interpretar una coreografía de Alicia Alonso, compartir con ella horas de ensayo, beber de su arte, fueron enseñanzas no sólo artísticas, sino de vida. En el 2010, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso me pide que asesore el repertorio de carácter español del Ballet Nacional de Cuba. Para mí fue un gran honor que ella me depositara su confianza. También asesoré el lenguaje del estilo español de algunas de las danzas que ella misma coreografiaba. Posteriormente, como Primera Bailarina invitada, bailé con el Ballet Nacional de Cuba una obra creada por la propia Alonso y otra del coreógrafo Eduardo Blanco. Actué, en numerosas ocasiones, en el prestigioso Festival Internacional de Ballet de La Habana. En 2012, Alicia me otorga la responsabilidad de ser  Directora Artística del Festival “La Huella de España”, fundado y dirigido por ella desde 1988, cargo que asumí hasta venir a vivir en Estados Unidos.

Fuiste  fundadora y directora de una compañía profesional de flamenco que llevó tu nombre. ¿Por qué elegiste ese género cuando también hubieras podido brillar en la danza clásica?

Muchas veces en mi vida me he cuestionado cómo sería si yo hubiera sido una bailarina clásica pero al final me doy cuenta de que si lo fuera, me gustaría interpretar personajes como la Kitri de “Don Quijote”, “Majísimo”… es decir, los personajes más arraigados a las esencias ibéricas.

La creación de la Compañía Irene Rodríguez era un sueño para mí y una necesidad. Ya mis líneas de trabajo se venían dibujando desde hacía unos años, ya fuera en mi labor como bailarina como en mi quehacer coreográfico, forjando un estilo muy personal en el desempeño del género español. Esa necesidad de transmitirlo a las nuevas generaciones, esa necesidad de hacer, de crear, de formar con mis propios códigos transformadores, fueron los elementos fundamentales que dieron impulso a la decisión de fundar una agrupación.

La Compañía Irene Rodríguez, que desarrollaba los cuatro estilos de la Danza española, se enfocó desde sus inicios en crear nuevas tendencias que hicieran evolucionar el género español, combinándolo con todo aquello que ampliara el vocabulario escénico como lo son las artes dramáticas, las corrientes contemporáneas de la danza, los ritmos cubanos y todo aquello que me ha permitido hacer confluir la tradición y modernidad de un género de carácter internacional y mi manera, muy cubana, de afrontarlo.

¿Qué representó para ti el reconocimiento en el país donde se origina esa danza?

La más alta distinción que poseo es precisamente la Orden Isabel la Católica: el más alto honor civil que otorga y firma el propio Rey de España. Proviniendo de una familia netamente española y dedicando mi vida a este arte, es un honor y un compromiso enorme para mí poseer tan alto reconocimiento.

En Estados Unidos ya has ganado un lugar destacado como bailarina y en 2019 fuiste la Directora del Programa de Flamenco y Danza Española en School at Jacob’s Pillow. ¿Qué ha significado este país en tu vida profesional?

El público y la crítica norteamericana siempre me han acogido de una manera excepcional. En los Estados Unidos he tenido la gran oportunidad de bailar con gran éxito en los teatros y festivales más prestigiosos, tales como el Joyce Theatre de NYC, en el Kennedy Center for the Performing Arts en Washigton, en el Jacob’s Pillow Dance Festival (que es uno de los festivales de danza más importante de los Estados Unidos), entre otros,; siendo en este último, además, la Directora del Programa de Danzas Españolas y Flamenco de The School at Jacob’s Pillow en 2019 y la Artista Cover del Festival ese año. También he tenido el honor de recibir el reconocimiento del Speaker Emeritus of the ­Assembly en California e impartir talleres y clases magistrales en academias, festivales y prestigiosos centros danzarios tales como el Juilliard School, entre otros.

Bailarina Irene Rodríguez

 Estados Unidos es una gran nación que abre las puertas y brinda grandes oportunidades a todo aquel con talento y deseos de desarrollarlo. Este país es cuna de grandes artistas, tiene prestigiosos escenarios y una maravillosa crítica especializada en arte, por lo que ha sido el mejor destino para mostrar mi obra y ahora es mi nuevo hogar para hacer realidad mis sueños.

Entre los grandes triunfos que ya has atesorado, ¿cuáles te han conmovido más?

Siempre los premios y reconocimientos recibidos son un gran halago, una felicidad y una fuerza motora para seguir creando; pero es el aplauso del público el mejor regalo y recompensa para un artista; ese aplauso que tanto hemos echado de menos todos los artistas en toda esta larga cuarentena apartados de los escenarios. Esos apasionados aplausos, a veces de pie, esas expresiones de emoción, provocan un sentimiento que no se puede explicar con palabras.

¿Qué ha significado para ti ser también maestra?

El magisterio siempre me ha apasionado en gran medida. Disfruto mucho transmitir mis experiencias y el amor a la danza a las nuevas generaciones. Me llena de un singular orgullo el verme reflejada luego en cada uno de mis alumnos y, aún más, el ver a esos alumnos convertidos ya en maestros, transmitiendo mis enseñanzas.

En el apogeo de tu carrera artística, eliges a Tampa para vivir. ¿Qué te motivó a tomar esa decisión?

Tampa es una hermosa ciudad. Cada día le descubro más atributos y me enamoro más de ella. Muchos fueron los motivos que me atrajeron hasta acá: extensa y hermosa es su historia vinculada con Cuba y con España, la ciudad está en proceso de un gran desarrollo cultural, su gente es afectuosa y solícita, su clima es perfecto; y además, es la tierra de los campeones deportivos; así que dónde mejor para continuar desarrollando mi arte.

Tengo muchos sueños y proyectos. Me he establecido en Tampa con muchas garras y deseos de trabajar duro para poderlos hacer realidad.

¿Qué estás haciendo ahora y cuáles son tus próximos planes?

Desde que llegué a Tampa he estado estrechamente vinculada con el respetado Straz Center of the Performing Arts, ya sea enseñando o coreografiando para el Patel Conservatory.

Próximamente, el 8 de enero, será mi primera actuación en Tampa interpretando una coreografía como artista invitada dentro de la competencia de ballet YAGP en el propio Straz Center.

También comenzaré el 4 de enero con mis propios “Cursos de Formación de  Flamenco” en el Brucie Klay’s Dance Center, localizado en el 3601 S Manhattan Ave, Tampa. Serán cursos dirigidos tanto para niños como para adultos en diferentes niveles: principiantes, nivel medio y avanzado. También impartiré cursos para aprender a bailar con abanicos, mantones y castañuelas. Para las inscripciones podrán contactarme al email: irenerodriguezcompania@gmail.com.

Publicado en La Gaceta, 31 de diciembre, 2021.

 

 

 

viernes, 17 de diciembre de 2021

Al conversar con Liliana Villavicencio

 Al conversar con Liliana Villavicencio se siente admiración, desde ella, hacia la mujer hispanoamericana que por su talento, tesón y optimismo triunfa en su país de origen y en el extranjero, si las circunstancias del propio le impelen a emigrar. Ella, que es venezolana y se hizo Ingeniera Electrónica en la Universidad Politécnica de Barquisimeto, confiesa que desde la niñez sintió “amor por la poesía, las letras y la música académica”. Entre las artes y la ciencia, ha vencido estudios posgraduados de Automatización Industrial, publicado libros de literatura infantil, poesías y ha ejercido la docencia como profesora en universidades de Venezuela y en la Universidad del Sur de la Florida (USF), en nuestra ciudad. Ahora, que está presentando un precioso libro infantil de aroma navideño, le pedí una entrevista a la que accedió con manifiesta bondad.

Liliana, llegaste hace poco tiempo a la ciudad de Tampa, procedente de Venezuela, y ya estás dando a conocer un libro de literatura infantil. ¿En una época donde no abundan los libros nuevos destinados a los niños, qué te motivó a su publicación?

En Tampa he vivido en dos momentos diferentes, de 2006 a 2010 y desde el 2017 hasta la fecha. La primera vez vine a cursar estudios de ingeniería en USF y lo hice con mi familia. Entonces teníamos a los hijos muy pequeños cursando Elementary School. Me di cuenta que el programa de lectura que siguen las escuelas elementales de Tampa es extraordinario, tienen una metodología muy exitosa y logran en los niños una especie de adicción a la lectura en edades muy tempranas. 

 Al regresar a Venezuela en 2010, decidí escribir para niños.  El árbol de corazones, mi primer libro, lo escribí bajo la sombra de un frondoso roble, inmenso y sano, que estaba sembrado en el patio de la escuela de mi hijo más pequeño, y los niños jugueteaban debajo de esa inmensidad, eso fue allá en Valencia, Venezuela. 

Luego vino otro libro y así fui sintiendo la emoción de contribuir al pequeño y, al mismo tiempo, gran mundo de los niños. Me encantan los niños, sus sonrisas, sus risas a carcajadas, verlos correr y jugar; por ellos tenemos que trabajar. Muchos años he trabajado para educar adultos, pero la gran obra debe hacerse en esas edades tempranas. Hay que impartir valores a los herederos del mundo. Este libro que publico en Tampa fue escrito e ilustrado en el 2014, estando en Venezuela y estuvo guardado por determinadas circunstancias y este año tomé la decisión de sacarlo al aire como regalo de Navidad para los niños de Tampa. Estoy ganada a la idea de fortalecer el idioma español en nuestra comunidad hispana en EE.UU. Aquí muchos niños hispanos/latinos que llegan pierden nuestra lengua madre a falta de programas que la promuevan y por poca disponibilidad de literatura en español. Es ahí donde quiero aportar, primordialmente, aunque sin descartar la traducción de mis libros al inglés.  

El tema navideño ya había estado en otros libros infantiles tuyos, como El árbol de corazones y ¡Que haya amor! ¿Por qué la persistencia en este contenido?

Bueno, El Árbol de corazones no está relacionado con la Navidad, pero ¡Que haya amor!, sí. Ese libro tiene como subtítulo “especialmente en Navidad” aunque la verdad es que sólo tiene el capítulo final dedicado a ella. El libro que estoy publicando ahora El niño que no quería dormir sí es una historia de Navidad. Esta fecha representa para mí la explosión de color y amor más fuerte del año y creo que los niños lo sienten así. 

Curiosamente, tu formación académica no se relaciona con el campo literario, pues te graduaste de Ingeniería Electrónica en una universidad venezolana. ¿Cómo se explica esta predilección por el arte, pues también eres pintora?

El gusto por el arte viene de mi lado materno. Mi mamá fue una pintora empírica, pintaba al óleo, hacía tarjetas en tinta y plumilla sobre pergamino, que eran unas bellísimas obras de arte. Ella pintó, al menos, 10 murales para ambientar las paredes de su escuela. Crecí con eso, mi mamá fue mi inspiración en las artes, y mi papá, trabajador de la industria petrolera, lo fue para mi desarrollo en el mundo de la ingeniería y la industria. De allí vienen mis dos vertientes naturales.  Lo que yo quería estudiar al principio era Arquitectura, hubiese sido perfecto para mezclar mis dos vertientes, el arte y la ingeniería, soy hábil para los trazos y las formas, se me da natural, pero vivíamos lejos de las universidades donde impartían la carrera y mis padres no quisieron que me fuese lejos. Así que elegí la Ingeniería y estoy feliz con eso.  La pintura es algo que me acompaña, he hecho un par de cursos para tener nociones de color, luz y sombras, el resto forma parte del amor que le pongo a lo que hago. 

Háblame de tu experiencia como profesora, cuando has tenido la oportunidad de enseñar en universidades de Estados Unidos y Venezuela.

En mi país trabajé en dos universidades, desde 1995 me he dedicado a la enseñanza de la Ingeniería Eléctrica-Electrónica. Vine a Tampa en 2006 con una beca de la Universidad de Carabobo donde trabajaba, para estudiar un doctorado. Aquí, fui contratada como profesora, pero en esa ocasión, cuando estaba ya por terminar el doctorado, me suspendieron la beca y tuve que volver en 2010 a Venezuela, sin terminar mis estudios. En 2017, decidimos volver a Tampa y fui readmitida al programa doctoral. Entonces, volví a impartir clases en el curso teórico de Linear Control Systems y en su laboratorio. He trabajado en la docencia de la Ingeniería de manera ininterrumpida desde 1995, en español y en inglés, pero siempre en mi área de competencia. 

A pesar de estar terminando un doctorado en USF, dedicas tiempo a seguir escribiendo literatura infantil, pintas e ilustras tus propios libros, impartes clases de Ingeniería, y atiendes a tu familia. ¿Como te salen tantas cosas bien al mismo tiempo?

 Ja, ja, ja, qué buena pregunta, no sé cómo lo hago, pero creo que cuando le pones pasión a las cosas, el tiempo fluye y Dios ayuda. Soy una fiel creyente en Dios, y creo que hay llamados que no deben esperar. Este libro estuvo guardado desde el 2014 y es ahora cuando sale publicado. Te comento, que en medio del punto cumbre de mi disertación doctoral, no me explico cómo este último libro ha salido al ruedo...coincidencias, casualidades, causalidades, ¡todo junto!... jajaja, de verdad, ha sido una bendición poder contar con la maestría del equipo de la Editorial CS Editions, ellos lo hicieron posible.

Tres preguntas en una: ¿por qué te vas de Venezuela, eliges Tampa para residir y regresarías a vivir en tu país?

Esta pregunta es profunda...Nunca me iré de Venezuela, mi país está dentro de mí y yo sigo siendo parte de él. Me duele en el alma lo que nos pasa. Venezuela ha vivido una involución en lo que han sido mis referencias, desde la industria petrolera, las universidades, el arte, la educación... es lamentable, pero aunque por un momento pensé que tenía que seguir allá dando mis aportes para no entregarle todo al régimen, para que ellos no se hicieran con la totalidad de los espacios de nuestro país, la situación socio-económica te expulsa y, aún más, cuando tienes que ofrecer un futuro a tus jóvenes hijos. La decisión fue difícil, pero vivo de cara al futuro y desde donde me encuentre elevaré mi bandera venezolana por la libertad y la paz que tanto necesitamos. De este lado, somos muchos venezolanos que vinimos con buenas intenciones a aportar lo que en nuestro país nos fue imposible seguir haciendo. Al final del día, estamos de paso en esta vida y los aportes no son al conglomerado de un país en particular, los aportes que hagamos son para la humanidad donde quiera que nos encontremos. Tampa nos agrada, es una hermosa y pujante ciudad, la elegí por esas causalidades de la vida, ya que el tutor de mi tesis de Maestría en la Universidad de los Andes en Venezuela, es graduado de PhD acá en USF y él me hablaba de lo maravillosa que era la Universidad, así que cuando pensé en mi doctorado de una vez vino a mi mente aquella conversación con mi tutor, el resto lo hizo Dios. Aquí también hay jóvenes, aquí tambien hay niños y, por tanto, hay mucha obra por hacer. A Venezuela regresaré, no sé si a vivir de nuevo, no lo descarto, nadie sabe su final, pero si regresaré a ver a mi familia que es lo que más amo y a pasar por los espacios donde haya dejado mis huellas...

Háblame sobre la presentación del libro que ahora estás publicando con CS Editions.

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El libro ha sido patrocinado por algunas fundaciones y empresas, asi que ya hemos tenido actividades con ellos para donar el libro a los niños de algunas comunidades hispanas y he estado autografiándolos para ellos.  Pero, la presentación formal del libro la estamos programando para antes del 24 de este mes, ya que siendo un libro de Navidad es pertinente que lo hagamos por estas fechas. Espero sea un acto simple pero muy emotivo, con mi familia, amigos allegados y algunas personalidades ligadas al medio literario de Tampa. Será una actividad en español y desde ya le extiendo mi invitación a La Gaceta para que nos acompañe, sería un gusto tenerlos conmigo en esa ocasión.

Quiero hacer llegar a través de usted, Sr. Gabriel, mi aprecio y estima a La Gaceta, por el trabajo diario que realizan y por el realce que le dan a nuestra comunidad hipana/latina de Tampa.

Publicado en La Gaceta, 12.17.21

lunes, 13 de diciembre de 2021

Josephine Baker, distinguida en el Panteón de París

El pasado 30 de noviembre, la afroestadounidense Josephine Baker fue honrada con un memorial y una placa en el selectivo Panteón de París, donde reposan distinguidas personalidades de Francia como Voltaire, Rousseau y Víctor Hugo, por sólo mencionar algunos ejemplos señeros.

Qué méritos extraordinarios tuvo esta mujer extranjera, sin un reconocimiento parigual en su país de origen, para que a los 46 años de su desaparición física la recuerden los franceses con tan alta consideración, convirtiéndola en la primera persona de piel negra y la sexta mujer en sumarse a las cerca de 80 celebridades allí reunidas.

Hay muchas razones para ello, pues la niña pobre que nació en Saint Louis, ­Missouri, en 1906, a la que nombraron Freda Josephine ­MacDonald, tuvo una infancia  muy  difícil. Sin embargo, con su talento y voluntad se convirtió en una famosa bailarina, cantante y actriz, excepcional vedette y estrella internacional.

En la niñez pasó hambre, maltratos y a los 14 años se casó por primera vez. Ella confesó en una ocasión que salió a bailar a la calle la primera vez para no morirse de frío. La madre, que era descendiente de padre africano y madre apalache, crió a los hijos sola, a veces pasando hambre. Pero

Josephine nació con la gracia del arte en sus venas y se unió a una compañía de bailarinas –The Dixie Steppers– y en 1919 viajó con ella a Nueva York. Entonces, con 16 años, ya se había separado de su segundo esposo, del que tomó el apellido Baker. En la Gran Manzana, un cazador de talentos le propuso ir a Francia, donde quería fundar un espectáculo conformado únicamente por personas de piel negra.

En 1925 comienza a triunfar en París sobresaliendo en el espectáculo “La Revue Nègre”, que incluía una orquesta de jazz. Con su baile exótico, extremadamente sensual y muy desinhibida con su mínima vestimenta, encantó al público francés y se convirtió en una estrella internacional. Al ritmo del charlestón, que era prácticamente desconocido en Europa, y con un baile al que llamaron danza salvaje, aquella adolescente mulata, casi desnuda, se convirtió en una diva aplaudida frenéticamente en cada aparición. 

Según Michel Fabré, aquel espectáculo “ha permitido hacer de Josephine Baker la pionera que es calificada por algunos como un renacimiento negro basado en una mezcla de jazz, dadaísmo, arte negro y cubismo”. En un momento en que París es el centro mundial del arte, cuando Picasso, Wilfredo Lam y otros pintores buscaban en el negrismo una fuente de inspiración renovadora, la figura de Josephine y el exotismo de sus presentaciones debió serle particularmente revelador.

La estadounidense hizo giras por Europa como ­vedette del Folies Bergère y luego abrió su propio club Chez Joséphine. Su fama en los escenarios enseguida pasó al cine. En 1927, se estrenó su primera película “La Sirène des Tropiques”, a la que seguirían “Zouzou” y “Princesse Tam Tam”.

Al baile y al cine le sumó nuevos triunfos al desempeñarse como modelo fotográfica y, siempre multifacética, se estrena en el mundo musical. A principios de la década de 1930 grabó sus primeros discos, con canciones como “J’ai deux amours” que resultó un rotundo éxito.

En 1936, hizo una gira a su país de origen, aunque aquí, cumpliéndose el refrán “nadie es profeta en su tierra”, no alcanzó los aplausos que cosechaba en Europa y a algunos, incluso, no les pareció bien cierto acento francés que había incorporado a su lengua original. Regresa a Francia y contrae matrimonio con Jean Lion, obteniendo la ciudadanía francesa. El esposo es un magnate del azúcar, pero ser de origen judío en aquel momento, cuando el antisemitismo fascista cobraba fuerza en Europa en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, fue también para Josephine Baker una preocupación.

Estalla el conflicto bélico que alcanza a Francia y la gran estrella no es ajena a él, convirtiéndose en una heroína de la resistencia francesa. La mujer que era llamada “La venus de bronce” guardó los atuendos vistosos del espectáculo y se vistió de traje militar, sirviendo como subteniente en la Fuerza Aérea Francesa. Demostrando un gran valor, prestó grandes servicios a la nación francesa y a la humanidad como espía, labor por la que fue condecorada por Charles de Gaulle con la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Josephine Baker fue una permanente luchadora por los derechos civiles. En 1963, volvió a Estados Unidos y se integró a la lucha antirracista que durante esa década alcanzó tanta fuerza. Fue una activa participante en la famosa Marcha en Washington y estuvo al lado de Martin Luther King apoyando su discurso “Yo tengo un sueño”.

Después volvió a Francia y, aunque había ganado mucho dinero, vivió pobre, al extremo de tener que volver algunas veces al escenario por presiones económicas. No pudo tener hijos propios, pero adoptó a 12 criaturas que ayudó a crecer.  Murió en Mónaco, en 1975, y la enterraron con honores militares en un cementerio de ese lugar. Aunque su tumba sigue estando allí, ahora los franceses la recordaron agradecidos y pusieron una placa con su nombre en el Panteón de París.