viernes, 25 de febrero de 2022

En el centenario de La Gaceta: El pensamiento democrático de Victoriano Manteiga (II)

   En el año 1930, cuando aún el gobierno de Gerardo Machado no había asumido el carácter abiertamente dictatorial que provocó su hundimiento en 1933, Victoriano Manteiga, desde La Gaceta en Tampa, advertía del peligro de ese rumbo tiránico del presidente que propuso modificar la Constitución para prolongar más su tiempo en el poder.

En esa época, la Constitución establecía las elecciones cada cuatro años –al igual que en Estados Unidos– y la posibilidad de una reelección que extendiera a ocho la presidencia. Sin embargo, Machado quien subió a ese máximo cargo en 1925, intentó a través de una Prórroga de Poderes prolongar su tiempo en la silla presidencial. Durante toda la lucha antimachadista, sobre todo  entre 1930 y 1933, Victoriano tuvo una destacada participación, hecho que aspiramos a exponer en un libro que compila muchos escritos suyos. En todos, se manifiesta su profundo pensamiento democrático y su actitud permanentemente antidictatorial. Ahora presentamos un escrito que él publicó en La Gaceta el 30 de enero de 1930, en su columna  “Chungas y no chungas”. 

Es el siguiente texto:

Nuestro admirado Gerardo Machado, presidente de Cuba, no quiere modificar la orientación “violenta” de su gobierno, dejando que el pueblo cubano piense con entera libertad y que los diarios y revistas de La Habana y provincias comenten y critiquen con entera sinceridad, sin exponerse los periodistas a la cárcel o la muerte, los actos de su gobierno.

Otros dos periodistas,  Roger de Lauria y Dellundé, encarcelados han sido en la “democrática” Cuba por analizar, sin insultos ni calumnias,  el propósito que se atribuye el General Machado de reformar nuevamente la Constitución.

Temiendo por la vida de estos periodistas, el general Francisco Peraza, guerrero de la epopeya de la independencia, se ha dirigido al embajador americano, Mr. Guggenheim, rogándole proteja a los detenidos y para ellos reclama las garantías que la Constitución cubana les concede.

Trance doloroso habrá sido para el general Peraza tener que dirigirse a un diplomático extranjero para recabar que este impida que el gobierno de Cuba atropelle a dos cubanos que, ejercitando sus derechos, censuraron intenciones o hechos del presidente Machado y su gobierno.

Buena ocasión la que nos brinda el general Peraza para reiterar nuestra creencia de que cualquier gobierno cubano, por malo que sea, siempre sería mejor que una intervención americana como la de Charles Magoon*. Pero si el gobierno del general Machado puede ser devuelto a la realidad con esa llamada del viejo patriota al embajador, bendita sea su carta.

Para todos los cubanos es una afrenta que su presidente encarcele a dos periodistas por opinar estos como ciudadanos y no ser gratas sus opiniones al gobierno.

La constitución y las leyes estrictamente cumplidas protegen al general Machado y su gobierno y protegen también los derechos de todos los cubanos.  Un gobierno honrado puede castigar, sin extralimitaciones, a los periodistas que lo difamen o insulten, lo mismo que a todos los ciudadanos delincuentes.

Se prueba la fortaleza de un gobierno no con actos injustos, no amordazando a los hombres cívicos, sino aplicando las leyes con firmeza y escrupulosidad.

Nosotros no pretendemos que el general Machado soporte groseros insultos, como los que toleraron el general José Miguel Gómez y el Dr. Alfredo Zayas**.

Los periodistas decentes no calumnian ni insultan como gañanes, aunque saben decir la verdad y exponer su vida por defender sus principios y derechos.

Contra la calumnia periodística puede el general Machado “esgrimir” las excelentes leyes cubanas. Así puede hacerlo contra los insultos.

Pero si Cuba es una república democrática, su presidente no puede encarcelar a los ciudadanos como si fueran esclavos suyos, ni puede perseguirlos en la “sombra” haciéndolos desaparecer o “perjudicándolos”.

El presidente Machado sigue el camino equivocado de la Dictadura y ya los liberales de este país comparan su gobierno con el de Leguía*** y otros “pequeños” presidentes de la desventurada América nuestra.

No debe olvidar el primer magistrado cubano que Estados Unidos no puede “cerrar los ojos” hasta el punto de consentir una completa dictadura en la nación que presenta como hermoso modelo de su desinterés hacia la América Latina.

Por su prestigio y por la dignidad del pueblo cubano debe Machado procurar que su gobierno se oriente hacia la verdadera democracia, respetando la constitución y aplicando las leyes  con discernimiento y buena voluntad.

Notas del editor:

*Charles Magoon. Gobernador  en Cuba durante la segunda ocupación estadounidense a la Isla, entre octubre de 1906 y enero de 1909.

**Presidentes de Cuba: José Miguel Gómez (1909-1913) y Alfredo Zayas (1921-1925).

***Augusto Bernardino Leguía fue presidente en Perú de 1908 a 1912 y de 1919 a 1930.

viernes, 18 de febrero de 2022

Los nietos cubanos nacen en el mundo

 Los nietos cubanos están naciendo en cualquier esquina del mundo. Ahora acabo de recibir al cuarto de los míos que llega a la vida lejos de la Perla de las Antillas, donde me tocó nacer. Dos hembras, Amy y Arianna, fueron recibidas en Tampa y Roma; los dos varones, Ernesto y ahora Stanley Gabriel, en diferentes ciudades floridanas.

Hace unas décadas, creía que todos nacerían en Cuba, donde mis padres y abuelos tuvieron a los suyos. Mi padre, quien siempre exclamaba “Cubita la bella” para referirse a la patria como a una novia, todavía alcanzó a que todos sus nietos nacieran dentro de la tierra “más hermosa que ojos humanos hayan visto”, como dijo Cristóbal Colón ante la majestad de su paisaje. Es que los cubanos no emigraban, exceptuando las décadas más tenebrosas de la dominación colonial española, especialmente quienes fueron perseguidos por sus ideas independentistas, como el poeta José María Heredia y José Martí, por mencionar dos figuras afincadas en el alma nacional.

  La mayor parte de los emigrados cubanos de fines del siglo XIX regresaron a su país al terminar la Guerra de Independencia, en 1898. Con la creación de la República, en 1902, a pesar de alejarse de la promesa martiana de justicia social, no fue significativa la emigración, si bien hubo breves períodos en que la violencia política generó exilios o destierros de corta duración. Más bien, Cuba fue un país que recibió miles de inmigrantes, especialmente españoles. Nadie, entonces, habría pensado que un día miles de cubanos optarían por la ciudadanía española, haciendo milagros para probar una ascendencia ibérica, con la única intención de irse a vivir fuera de la tierra que les vio nacer. Con ello, los nietos del abuelo que se beneficiaron de la sangre española son ahora abuelos que reciben sus nietos en la tierra de los antepasados redescubiertos.

Stanley Gabriel

Pienso en ello al recibir un nieto que comienza la vida en Crystal River, en el estado de Florida. Nadie me lo hubiera dicho cinco décadas atrás, cuando nos entregamos a un proyecto revolucionario que prometía el desarrollo económico, equidad social y participación en la política y cultura del país acorde a las aptitudes y actitudes de cada uno. Cuando la llamada Revolución, desde el primer día, provocó la salida del país de miles de cubanos, lo atribuimos a la falta de voluntad de las clases más adineradas para compartir un proceso de mayor equilibrio social y a los defensores, políticos o militares, del régimen anterior. Entonces no era posible prever que las salidas masivas del país, imparables hasta hoy, incluirían a tantos hijos de obreros, campesinos, intelectuales, profesionales, procedentes de las escuelas donde se prometió formar a un “hombre nuevo” que supuestamente gozaría de una plena vida material y espiritual.

El pretendido hombre nuevo es el padre de los nietos que recibimos los de mi generación, que entre otros sueños rotos incluimos el espacio geográfico en que visitaríamos o nos visitarían nuestros descendientes. Esa ilusión se me derrumbó cuando las circunstancias económicas, con todo el componente sociopolítico que le acompañan, me impulsaron a salir de Cuba, eligiendo a Tampa para vivir con mi esposa y los dos últimos vástagos.  Al tomar esa decisión, pensé en mis hijos y por ellos no me he arrepentido. Me ahorré –y es razón suficiente– el terrible trauma por el que han pasado tantos padres al sospechar que sus hijos puedan lanzarse al mar en un bote precario. Me ahorré ver a mis hijos haciendo negocios ilegales para comprar una bicicleta, un par de zapatos, un teléfono celular. Me ahorré ver que mis hijos rechazaran ir a la universidad con la explicación de que muchos médicos, ingenieros, profesores, viven con más pobreza que cualquier portero de un hotel para turistas extranjeros. Me ahorré que mis hijos convirtieran la pequeña vivienda en multifamiliar por no poder aspirar a una propia donde recibir a los suyos.

Los dos hijos que vinieron conmigo a Tampa fueron a la universidad. Uno de ellos se casó y es el padre del nieto que ahora acaba de nacer. Le recibimos con una inmensa felicidad, condición psicológica que siempre entraña un poco de egoísmo. Al abrazar a mi hijo, pensé en aquel día en que él vino al mundo en un hospital de Manzanillo, donde estuve rodeado de grandes amigos. De ellos, Ramón tiene ahora un nieto en Perú; Panchy lo tiene en Canadá; Pepe Luis, en Miami, al igual que Chucho Acosta; Tomy, en Texas; el de Luis Alberto tal vez llegue en París… Otros cubanos los tienen en España, Brasil, Rusia, Alaska, Oceanía, África, Australia, Suecia o en las pampas argentinas.

Muchos no podrán llegar a verlos y es triste, muy triste, que un abuelo no pueda levantar en sus brazos a una criatura que es entraña de sus entrañas y ha nacido quién sabe dónde porque él, tal vez, no supo –o no pudo– construir el reino donde recibir a sus descendientes. Al abrazar a mi pequeño nieto, acabado de nacer, pienso en aquellos abuelos cubanos de mi generación, a quienes no llega el grito con que anuncian su entrada al mundo los hijos de sus hijos regados en el mundo.

 

lunes, 14 de febrero de 2022

En el centenario de La Gaceta: Victoriano Manteiga, un defensor de la democracia

 Como anunciamos anteriormente, iremos publicando algunos artículos relacionados con el homenaje que en 2022 realizamos a La Gaceta por su centenario. Entre ellos, daremos  a conocer escritos de su fundador, Victoriano Manteiga, publicados en su columna diaria titulada “Chungas y no chungas”.

Una recopilación de esos artículos la presentaremos en un libro en el que, a través de sus confesiones y actuación, apreciaremos el pensamiento democrático del notable periodista cubano radicado en Tampa, como lo muestra su firme enfrentamiento a gobiernos dictatoriales de su época. Estuvo comprometido en la lucha frente a la tiranía de Gerardo Machado en Cuba, defendió a la República Española frente al arribo del franquismo, tuvo una constante actitud antifascista y en la década de 1950, cuando la lucha contra el gobierno impuesto por un golpe de estado de Fulgencio Batista anunciaba el restablecimiento de la Constitución y el curso democrático de Cuba, prestó su apoyo al líder –Fidel Castro– que entonces prometía cumplirlo.

Aunque en el marco de la violencia política cubana, que polariza hacia los extremos la ubicación de sus exponentes, algunos calificaron de comunista a Victoriano Manteiga, no encontramos en sus pronunciamientos y actuación ninguna prueba de ello. Con el filo irónico que imprimía a muchos de sus escritos, llamaba “comunillas” a muchos representantes de esta ideología, la que consideraba extranjeriza, exótica y alejada de las proyecciones democráticas que propugnaba para su país de origen.

Esta vez, sólo quiero mostrar unos fragmentos de un escrito suyo, publicado en su columna de La Gaceta, el 5 de septiembre de 1952, a  sólo unos meses del golpe de estado que el 10 de marzo de ese año dio el general Batista en Cuba, interrumpiendo el curso democrático establecido en la Constitución de 1940, una de las más avanzadas entonces en Latinoamérica. En esa fecha, declaró su postura frente a una imposición dictatorial desde el machadato, subtitulando el escrito “En lucha para abatir a los tiranos”. Es el siguiente texto:

Cuando Gerardo Machado tiranizaba a Cuba, alzamos nuestra voz contra él y  no dejamos de atacarle hasta que Sumner Wells, cumpliendo instrucciones del presidente Roosevelt, le echó de la presidencia.

Apoyamos a Grau, en los cuatro meses que gobernara entre 1933 y 1934, pero cuando el estudiantado cubano le retiró su apoyo en una asamblea a la que asistimos, verificada en el Anfiteatro de la Universidad, dijimos que su caída era inevitable.

Después Fulgencio Batista le pegó por la espalda a Grau, aconsejado por Jefferson Caffery, que sustituyera a Mr. Wells como embajador de los E. Unidos en Cuba.

En el año 1929 vinieron a Tampa tres jóvenes revolucionarios que combatían el machadato, Eduardo Chibás, Enriquito de la Hoza* y el joven Agramonte, hermano del Dr. Roberto Agramonte, candidato de los ortodoxos a la presidencia de la República.

Eduardo Chibás en Tampa. A su izquierda
vemos a Victoriano Manteiga

Con ellos organizamos el primer acto celebrado en este país contra el régimen del “Carnicero”. En el Centro Obrero se verificó. Mantuvimos la amistad con los tres, y particularmente con Chibás, a través de los años.

Al convertirse en dictador el sargento Batista, en 1934, traicionando a la revolución, le combatimos sin descanso y le dimos publicidad a sus delitos de sangre y saqueo del tesoro público.

Grau estableció su domicilio en Miami, en los primeros años de Fulgencio, Pedraza y Marine, y allí le visitamos en varias ocasiones. Chibás y nuestro director creían que Grau, si llegaba a la presidencia, gobernaría honradamente; pero se equivocaron…

Cuando Chibás enarboló la bandera de la “Vergüenza con el Dinero”, en defensa del pueblo y contra los ladrones, nos colocamos a su lado con el cariño y desinterés de siempre.

Hace dos años vino a visitarnos y aquí dijo: “Los ortodoxos vigorizamos en Tampa nuestra fuerza espiritual”. Le dimos, como siempre, sinceras pruebas de amistad. A la colonia cubana le pedimos que apoyase, por medio de cartas, etc., a Chibás y a los candidatos de la ortodoxia.

Al morir Eddie, que se sacrificó por Cuba y los cubanos, hicimos la promesa de apoyar a su partido mientras luche por la decencia política y respete el dinero del pueblo.

Ahora que Fulgencio con cinismo incalificable es de nuevo dictador, por despreocupación e infamia de una parte del ejército, estamos de nuevo en lucha con su perversidad…

Este diario tiene abiertas sus columnas a la Ortodoxia, como las ha tenido abiertas, desde antes de 1936, para los republicanos españoles. Es un modesto periódico al servicio, mientras su dueño pueda mantenerlo, de la libertad y de la justicia.

Combatimos a los tiranos de América y ansiamos el establecimiento de la democracia en todo el mundo y particularmente en Cuba, España y la América Latina.

Como se aprecia en estas palabras, Victoriano Manteiga no sólo fue un defensor teórico de la democracia, sino un luchador permanente por preservarla.

*Se refiere al periodista Enrique de la Osa.

viernes, 4 de febrero de 2022

3 de febrero de 1895: Levantando la Patria a manos puras

 Amanece. Ha desembarcado y ahora puede ver bien a Fortune Island, donde llega muy entrada la noche del sábado. Aquí vive un domingo de descanso físico, conversando con los compañeros de viaje –Mayía Rodríguez, Enrique Collazo y Manuel Mantilla–, con hombres de la tripulación del Athos (vapor en que viajaba a Cabo Haitiano), y, por momentos, con gente de paso o lugareña.

El martes había enviado, por fin, la orden de alzamiento a Juan Gualberto Gómez y aquí iban con él los otros dos firmantes.  Ahora hablaba del impacto que esa resolución estaría desatando en la Isla, donde en la segunda quincena de este mismo mes se encendería la insurrección.  Justamente hacia allá iría él, cuando se juntara con El Viejo (Máximo Gómez) que lo esperaba en Santo Domingo.

Al precipitarse su salida, con la autorización al estallido armado, tuvo que valerse de sus más cercanos colaboradores para la coordinación de los detalles del exterior. La misión inmediata más importante la dejó en manos de Gonzalo de Quesada: el viaje a Tampa y Cayo Hueso con el mensaje clandestino destinado a Juan Gualberto en La Habana –el que llegó entre las capas de un tabaco torcido en West Tampa– y levantar recursos con que reemplazar lo perdido; pero quiso acompañarlos de cartas y notas que escribió en la mañana del miércoles a los más conspicuos patriotas de esas ciudades, para que lo atendieran y lo mimaran como a él. A Ramón Rivero le dice: “Gonzalo y ustedes serán enseguida mi solo corazón”.  A Paulina y Pedroso, que “estoy levantando la patria a manos puras (…) quiéranme a Gonzalo”.  A Pedro Gómez:  “Ya antes de que Gonzalo de Quesada le presente esta carta, se habrá puesto Ud. a seguirlo, con sus ojos de padre, y a bendecirlo, lo mismo que a mí. Lo merezco, y él también”.  A Fernando Figueredo:  “Gonzalo va en mi lugar”. A Poyo: “Gonzalo de Quesada es mi carta (…) quiéralo (…) júntense (…) Que se oiga bien en Cuba. Que nos vean la vida”.

A todos ese desvelo, tocando las fibras más hondas de sus compatriotas ya amigos –las fibras del amor– para que al joven Secretario del Partido Revolucionario Cubano, que iba por primera vez a esos lugares,  le fuera fructífera su labor.

Al mediodía, un momento antes de subir al vapor, escribió con prisa a Antonio Maceo: “Salgo (…) la isla salta (…)  Sólo falta llegar”.  Le alcanzaba todavía la emoción del adiós a Nueva York, del que se despidió con alegría y tristeza, privándose de delicados afectos.  Sabía que no podía engañarse, atribuyendo asaltos de tristeza a la pérdida del concierto que al día siguiente ofrecería el maestro Miguel Castellanos en Fifth Avenue Hall, donde con seguridad incluiría a Chopin, con cuya música siempre se había conmovido.

Todo emergía este domingo desde las brumas de Fortune Island y le hacía comprender que la nostalgia no lo iba a abandonar. Ya el día antes, al mirar atrás desde la cubierta, en las estelas se dibujó otra vez la casa de Carmen y se sentó a escribir, con el balanceo del barco,  a la pequeña María: “Tu carita de angustia está todavía delante de mí, y el dolor de tu último beso”. Acaba de marcharse y ya quiere saber todo lo que ha hecho en estos tres días sin verla.  Un hombre tan necesitado de ser querido, desea al partir que su presencia siga en el corazón de la niña y, para que lo recuerde aprendiendo –no sólo que aprenda a recordarlo–, le pide que vaya haciendo como una historia de su viaje, con lo que aprenderá a conocer los lugares por los que él va pasando. También le escribe a Carmen, la hermana de María, para que sepa que ni este mar  nuevo, ni este cielo claro, hacen que  la olvide.  Le cuenta del camino, de Cat Island, de Watlig’s Island, “que muchos creen que es la primera tierra de América que vio Colón”. Y detrás de esta oración la exclamación incontrolada: “Tan cerca de Cuba, y todavía tan lejos”.  Es un día tranquilo para su cuerpo, caminando despacio, mirando al mar, aunque su cerebro no encuentra reposo.

Después le escribe a Gonzalo, detallando lo que hay que hacer, pero antes desborda su infinito agradecimiento hacia aquella familia que lo hospedó con tanto cariño en días  difíciles. “¿No me sienten en la casa, apegado, presente,  resuelto a no irme?”. Pero, tan grande como el cariño, es la obra que había que hacer. Toda la carta de aquel domingo tres de febrero es el entresijo de la extensa conspiración dentro y fuera de la Isla, y los amarres de esta potala los seguía él atenazando  por el mar, mostrando la misma seguridad con que el Capitán del Athos levantaría sus anclas al día siguiente, a la hora de partir a Cabo Haitiano.

(Tomado de mi libro Domingos de tanta luz (2019), que puede adquirirse a través de Amazón o escribiendo a cartayalopez@gmail.com.)

 

lunes, 31 de enero de 2022

Ernesto Lecuona: “En Tampa hay divinidades”

 Ernesto Lecuona es reconocido como el más universal músico cubano de todos los tiempos, lo que  es un mérito inmenso, pues la música de la mayor de las Antillas ha dado al mundo grandes estrellas en diferentes géneros. 

Por sólo mencionar algunos, recordemos que en el siglo XIX el virtuoso pianista Ignacio Cervantes y el compositor barroco Esteban Salas y Castro (1725-1803) alcanzaron merecida fama en Europa y América; en el siglo XX, figuras como Alejandro García Caturla, Gonzalo Roig y ­Benny Moré fueron –y son– conocidos en diversos escenarios del planeta. Pero la genialidad de Lecuona desborda, sin disminuir a los otros, los más altos niveles alcanzados por los exponentes de la música culta y popular cubana hasta nuestros días.

Veamos algunos momentos de su creación para significar lo que es de interés en estas líneas, enfocadas al privilegio que fue para Tampa tenerlo entre sus residentes durante los últimos años de su vida. Con sólo trece años dio a conocer su primera composición titulada Cuba y América y a los 17 escribió La comparsa, su primera danza afroamericana, cuya grandeza lo sitúa siendo casi un niño en la cúspide de la creación musical. A esa pieza, que sigue incluida en los repertorios de grandes orquestas del mundo, le siguieron composiciones tan aclamadas como Canto Siboney, Damisela Encantadora, El Amor del Guarachero, El Batey, El Cafetal, El Calesero, El Maizal, La Flor del Sitio, Tierra de Venus, María la O  y Rosa la China. Asimismo, su música para piano (Andalucía, Alhambra), sus valses (Vals azul, Maravilloso, Poético), canciones (Canto Carabalí, Malagueña),  sus obras para danza (Danza de los Ñáñigos,  Danza Lucumí), la ópera El Sombrero,  su Suite Española,  siguen siendo aplaudidas en diversos escenarios. 

La crítica reconoce en Lecuona haber creado la llamada zarzuela cubana, que por sus componentes dramáticos y musicales es muy cercana a la ópera. Algunas de las zarzuelas que mencionamos anteriormente, son las únicas creadas en Latinoamérica que se han incorporado a los repertorios en España. 

Entonando Siempre en mi corazón, Emiliano Salcines me comentó el sábado pasado que esa composición de Lecuona debió ganar el Oscar en 1942 como banda sonora de la película homónima. Y que habría estado en la boca de todos los estadounidenses,  si el jurado no se hubiera inclinado a última hora por White Christmas, que representaba la cultura de la nación.

Estas líneas no intentan una síntesis biográfica del gran músico cubano, sino recordar que en un momento de su vida eligió a Tampa para vivir. De ello hace ya 60 años y, sin embargo, no se ha prestado atención al lugar exacto donde estuvo alrededor de tres años. Buscando en Internet, vi que en varios sitios señalan a la calle Oriente como su dirección. La semana pasada llamé a Salcines con esta inquietud y para que la respuesta estuviera documentada fue a revisar los directorios de la ciudad en una biblioteca y, al llamarme,  me dijo: Es 5004 W Tampania. 

A pesar de la validez de la prueba documentada, tenemos también el testimonio oral del músico y cantante Roberto Ferrer, quien conoció personalmente a Lecuona en Tampa y tuvo el privilegio de que el maestro le acompañara al piano en una de sus primeras canciones. Ferrer, claro, me indicó esa misma dirección. Esa es la casa de Lecuona en Tampa, de la que estuvo encantado, como vemos en una carta que el 8 de enero de 1962 dirigió  a su amiga cubana María de los Ángeles Santana, actriz conocida por todos los cubanos. 

Casa de Ernesto Lecuona en Tampa

En la misiva, le enumera muchas noticias de interés, suyas y de otros músicos cubanos que habían emigrado. Le cuenta sobre Nueva York y  Tallahassee, donde había pasado la Nochebuena anterior y tenía arrendada una casa. Y le habla de la vivienda que había comprado en Tampa, lugar desde el cual le escribe: “Si ustedes vieran esta casa se iban a entusiasmar. Es completamente moderna. Con calefacción interior por las paredes, así como su aire acondicionado; living, comedor, tres alcobas, dos baños tipo Hollywood, de cristales; lindísima cocina, portal, Florida room, utility room, jardines al frente y al fondo, garaje moderno, etc., por 13240 dólares en el mejor barrio de Tampa (reparto). Buen vecindario”. Al final de  la extensa misiva, le dice a la amiga: “Aquí en Tampa hay divinidades”. 

Seguramente habría estado mucho más tiempo en la ciudad, pero se enfermó en un viaje que hizo a España. Fue a Madrid con la intención de presentar su ópera Sombrero de yarey y, mientras se organizaba su montaje, viajó a Islas Canarias a visitar a algunos familiares en el lugar donde nació su padre. Lamentablemente, también fue el lugar donde le tocó morir, sorpresivamente, el 29 de noviembre de 1963. Su cadáver fue enterrado en Nueva York, como él pidió, aunque aclarando que “en el caso de que Cuba sea libre al momento de mi muerte, deseo ser enterrado allí...”.

Hoy, la música de Ernesto Lecuona está regada por el mundo, en diversas orquestas, óperas, en la voz de intérpretes de la música culta y popular que el fusionó a los más altos niveles, en películas cubanas, españolas, estadounidenses, mexicanas, argentinas. Y en Tampa, todavía estamos esperando por el homenaje que merece Ernesto Lecuona.


viernes, 21 de enero de 2022

Hablamos con Alberto Sicilia sobre ediciones ClassicSubversive

 Con el nombre ClassicSubversive, que alude al respeto por lo clásico y, a su vez, legitima el carácter insumiso que corresponde al arte en todos los tiempos, el poeta cubano Alberto Sicilia dio nacimiento a una revista y un espacio editorial en la ciudad de Tampa que, en poco tiempo, ya tiene varios libros publicados y otros en proceso editorial. Por ello, hemos pedido al autor de El camión verde que nos responda algunas preguntas con el interés de que los tampeños conozcan más sobre este impulso cultural que abre puertas al incremento de las publicaciones y lecturas en nuestro entorno. 

Hace sólo unos meses comenzó su ‘andadura’ en Tampa Ediciones ClassicSubversive y ya tiene varios libros en circulación. ¿Como nació ese proyecto editorial y que promete a los escritores?

ClassicSubversive Editions tiene varios antecedentes y es, junto a ClassicSubversive Magazine, un filtro para sortear las dificultades y aprovechar las experiencias de otros proyectos similares en los que he participado. Incluso así, tenemos que redefinir varias cuestiones, siguiendo las sugerencias del equipo de asesores del proyecto. Estamos llevando a consenso hasta el propio nombre, que es completamente independiente de la compañía ClassicSubversive. Comenzó el año 2020 con el número cero de la revista que reunió en sus páginas a escritores y artistas de la bahía de Tampa y fue un homenaje a mujeres creadoras.  La editorial surge a la par y se compromete a dar precios asequibles a autores consagrados y emergentes, con varias opciones de impresión y dando la oportunidad para que los autores reciban la totalidad de las ganancias por las ventas. Tenemos un equipo de diseño, diagramación, corrección y edición de primer nivel, de igual forma un Consejo editorial con prestigiosas figuras del arte y la literatura. Al día de hoy tenemos 6 libros publicados y dos números de la revista, tenemos otros libros en proceso editorial y ya trabajamos el número dos de la revista.

Alberto Sicilia
¿Qué temas se abordan en los libros publicados?

Las diferentes secciones de la revista están representadas casi en su totalidad por colecciones de la editorial, con un amplio diapasón que va desde la narrativa con la colección Bahía, hasta la literatura para niños y jóvenes con la colección Amaya. Damos una relevancia mayor a los libros que rescaten la historia de la formación de la identidad tampeña y todo lo relacionado con las diferentes culturas que estuvieron vinculadas a su formación, con ese propósito trabajamos con el sello Surco Sur, que es de hecho un nombre icónico, por la revista que durante varios años ha dirigido Gabriel Cartaya  y que tantos aportes ha hecho a la historiografía y las letras en el continente. Tenemos un departamento de traducción, que dirige la doctora Kenya C Dworkin y Méndez y una colección que se encarga de la publicación de libros bilingües. Por supuesto, que hay colecciones para otros géneros literarios y también hemos trabajado la edición de catálogos. Como te expliqué, usamos diferentes plataformas bajo demanda, pero también trabajamos en colaboración con Rodríguez Printing Solutions, una imprenta familiar que hace trabajos a pedidos, poniendo especial cuidado en cada detalle.

¿Qué requisitos exigen para publicar un libro?

El primer requisito es la calidad de las obras, aunque tenemos la modalidad de asistencia o tutorial para autores noveles, que necesitan un mayor seguimiento en el proceso de culminación de sus obras. En la medida de la complejidad de los manuscritos, me refiero a cantidad de imágenes, citas o llamados a pie de página, le hacemos un estimado de diseño y asignamos a uno de nuestros editores asociados para trabajar  directamente con el autor. La editorial se encarga de la coordinación, los aspectos legales, como el ISBN, la inscripción en la Biblioteca del Congreso y los derechos de autor o copyright. En nuestro sitio web www.classicsubversive.com se puede acceder a la información precisa para presentar las obras. También los autores pueden optar por convertirse en patrocinadores de CS Magazine y acceder a los beneficios de publicación.

¿Crees que un proyecto de esta naturaleza puede estimular la creación literaria en Tampa?

Es un sueño que comienza. Semanalmente recibimos correspondencia de personas que tienen una historia para contar, preguntas para responder y necesidades de un equipo editorial que satisfaga sus intereses como autores. Tú sabes que hay muchos materiales inéditos en varios archivos de la ciudad. Hay una historia que podemos perder sino acudimos a la memoria de los mayores. Creo que tenemos la responsabilidad de rescatar ese acervo de los inmigrantes españoles, italianos y de toda Latinoamérica, ese patrimonio intangible que ha ido conformando la identidad de la bahía de Tampa.

Previo a Ediciones ClassicSubversive diste a conocer una revista literaria con el mismo nombre. Háblame sobre ella.

Sí, te decía anteriormente que el Magazine fue el motor impulsor de todo el proyecto, tenemos el empeño de publicar 4 números al año. Este 2022 estará signado por los 100 años del periódico La Gaceta y estaremos rindiéndole homenaje en varias secciones de nuestra CS magazine, a la labor iniciada por la familia Manteiga y a los editores y colaboradores que han marcado hitos en la centuria. Daremos continuidad a la publicación de los materiales que han aparecido en nuestra Web, donde escritores de primera línea han colaborado con obras hasta ese momento inéditas. De igual forma estaremos distribuyendo la revista en España, en colaboración con la Editorial Garoé, radicada en Tenerife. Será una experiencia completamente nueva, viajando al encuentro con las raíces de la inmigración, incorporando temas de interés para ambas plazas y afianzando los vínculos con distribuidoras de Hispanoamérica.

viernes, 14 de enero de 2022

Creación del Comité José Martí del Círculo Cubano de Ybor City

 El Círculo Cubano de Ybor City es la continuidad del Liceo Cubano en el que José Martí pronunciara dos de sus más brillantes discursos, un lugar donde se inició la fundación del Partido Revolucionario Cubano y donde los líderes independentistas soñaron y lucharon por una patria “con todos y para el bien de todos”.

Una vez terminada la Guerra de Independencia en Cuba y disueltos los clubes revolucionarios que desde Tampa le dieron tanto apoyo, los hijos de la Isla que siguieron radicando en Tampa fundaron el Círculo Cubano en Ybor City, con el fin de tener un lugar de reunión, recreación, beneficencia,  y desde allí mantener vivo el ideario martiano, que sigue siendo iluminador.

Sin embargo, en nuestro tiempo apenas es  visible un espacio en el Círculo Cubano en el que se fomente el conocimiento de José Martí y la rica historia de Ybor City vinculada a la cultura cubana, española, italiana y estadounidense. Por esa razón, estamos creando un Comité integrado a esta institución, el cual llevará el nombre del Apóstol de la independencia cubana, con la que culminó en el continente americano el colonialismo español.

Círculo Cubano de Tampa, en Ybor City

Para la realización de este proyecto, hemos contado con el apoyo de Patrick Manteiga, quien es el actual presidente del Círculo Cubano y valora la significación que tiene revivir en ese hermoso edificio de Ybor City el latido histórico con que fue concebido hace más de 120 años, realizando actividades que promuevan la cultura, la identidad y fortalezcan la memoria de la ciudad.  Por su parte, Rolando Pérez-Pedrero, quien es parte de la directiva del Círculo y ha sido presidente del mismo, ha mostrado su disposición a integrar la directiva del nuevo Comité y ha colaborado con sus ideas a su realización.

En los primeros pasos para la creación de este Comité, ha sido valioso el entusiasmo con que han acogido la idea el Honorable Juez retirado Emiliano Salcines, siempre dispuesto a apoyar cuanto se relacione con nuestra historia. Asimismo, apreciamos las palabras de apoyo de la Dra. Kenya Dworkin, quien, a pesar de no vivir en Tampa, ha investigado muchos aspectos de su cultura y es una ferviente enamorada de la ciudad.

En el aspecto organizativo, contar con la presencia del poeta Alberto Sicilia, quien está contribuyendo al mundo editorial hispano desde Tampa a través de Ediciones Classic Subversive y ha colaborado para que este proyecto pueda quedar inaugurado el jueves 27 de enero, en vísperas del cumpleaños 169 de José Martí.

También, en las primeras reuniones organizativas del Comité José Martí del Círculo Cubano, es justo mencionar los nombres de Fernando Valdivia, Carlos Camargo, David Morales, Mario Javier Pérez y Lisset Olivares, quienes han expresado su apoyo al proyecto e interés en la membresía del Círculo Cubano, que da fuerza a la realización del Comité José Martí. Igualmente, la disposición manifiesta de Ariel Quintela, del profesor Jaime López de la Universidad de Tampa y de la profesora Madeline Cámara de la Universidad del Sur de la Florida, entre otros, abre un camino seguro no sólo a la creación, sino al trabajo que por la cultura de Tampa puede hacer este nuevo núcleo cultural que se inscribe en el Círculo Cubano con el nombre de José Martí.

Los que deseen ser miembros del Comité José Martí del Círculo Cubano, pueden dirigirse a Gabriel Cartaya, por correo postal a: 3210 E 7.ª Avenida, Tampa, Fl 33605 o por email a gcartaya@lagacetanewspaper.com

Por este medio, invitamos a todos a participar en la velada cultural en homenaje a José Martí, en la que se dará a conocer la fundación de este Comité. Emiliano Salcines hablará sobre el Apóstol cubano, el profesor Jaime López sobre la Cátedra Martiana de la Universidad de Tampa y el poeta Alberto Sicilia presentará libros publicados por Classic Subversive, con la presencia de sus autores.

Fecha: 27 de enero de 2022. Hora: De 5.30 a 7.15 p.m.

Lugar. Círculo Cubano, Ybor City, ubicado en 2010 N Avenida República de Cuba, Tampa, FL 33605.