Aunque en Estados Unidos no se festeja el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en una buena parte del mundo se ha tomado esa fecha para rendir homenaje al sexo femenino, desde que en 1975 las Naciones Unidas lo adopó con el siguiente mensaje: “Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen en este día, pueden contemplar una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo”.
La lista de mujeres cuyo relevante papel les ha hecho
merecer un lugar cimero en la historia de la humanidad es inabarcable. Entre
ellas están Hipatia de Alejandría, Juana de Arco, Marie Curie, Micaela
Bastidas, la Madre Teresa de Calcuta e Indira Ghandi, por mencionar algunas de
diferentes épocas y latitudes. Sin embargo, hoy quiero mencionar a una menos
conocida, aunque más cercana en tiempo y espacio. Me refiero a la artista contemporánea Edna
Hibel Plotkin, nacida en Brookline, Massachussetts, el 13 de enero de 1917 y dedicó una larga
vida a las artes plásticas, hasta su muerte en Palm Beach Gardens, el 5 de
diciembre de 2014.
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| Edna Hibel (1917-2014) |
Una gran parte de su obra se conserva en Beloit College, Wisconsin. Estuvo expuesta mucho tiempo en el Museo de arte de Hibel (condado de Palm Beach, Florida), hasta ser disuelto en 2018. Si bien no goza de la merecida divulgación, los valores de su obra y su propia historia le otorgan una relevancia que constituye un ejemplo de servicio al arte y la sociedad.
Hibel, hija de emigrantes judíos que llegaron a Estados
Unidos desde Polonia a principios del siglo XX, desde niña sintió el llamado
del pincel. Se graduó en la Escuela de
Bellas Artes del Museo Boston el mismo
año en que se inició en Europa la Segunda Guerra Mundial, de tan terribles
consecuencias para su grupo étnico.
Durante su larga vida dedicada al arte, Hibel recreó
mediante retratos el físico y la emoción existencial de hombres y mujeres que,
en el lienzo, en cerámicas o en piedras calizas alcanzaron no solo un alto
nivel estético, sino también una interpretación muy honda de las relaciones
humanas. Enumero algunos ejemplos que dan fe de ello:
-Edna Hibel fue elegida por el Programa Mundial de Alimentos
de las Naciones Unidas para crear la pintura Madre Tierra, de la que se hizo
una edición limitada en 1983 y se ha utilizado en sellos de la ONU.
-Fue homenajeada en 2007 por la Liga de Mujeres Escritoras
Estadounidenses en Washington, D.C., con una exhibición y una proclamación del
alcalde de Washington, D.C.
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| Eddna Hibel, de la serie Madre e hija. |
-Tuvo el honor de recibir el Premio Mundial de Artes Leonardo da Vinci del Rector Gispen de la Universidad de Utrecht el 21 de noviembre de 2001, otorgado por el Consejo Cultural Mundial, en consideración a “sus innovaciones en métodos artísticos (especialmente en litografía original en piedra y porcelana) y su contribución a la educación artística”.
-En 2001, recibió un Premio a la Trayectoria de “Mujeres en
las Artes Visuales”, por parte de una organización de artistas ubicada en el
sur de Florida.
-Recibió medallas de honor de Su Eminencia el papa Juan
Pablo II y del difunto rey Balduino de Bélgica, y mereció seis doctorados
honoris causa, incluyendo uno del Eureka College, alma máter del presidente
Ronald Reagan, y de la Universidad Northwood de Florida, Michigan y Texas.
Obtuvo su sexto título honorífico del Simmons College de Boston en mayo de
2005.
- En el año 2000, creó la obra El corazón y la conciencia de
América, pintura que conmemora el 200.º
aniversario de la Casa Blanca. La obra se inauguró en el Dirksen Senate Office
Building, en Washington, D. C.
-Su obra se ha exhibido en museos y galerías de más de 20
países de cuatro continentes, incluyendo museos nacionales de Brasil, China,
Costa Rica, Rusia y Estados Unidos, y bajo el patrocinio real del conde y la
condesa Bernadotte de Alemania, el conde Thor Bonde de Suecia, el príncipe y
la difunta princesa Rainiero de Mónaco y Su Majestad la Reina Isabel II de
Inglaterra.
Con más de 600 litografías originales en piedra, se le
valora como la artista que ha creado más dibujos únicos para ediciones de
litografías multipiedra.
Además de su notable producción artística, merece destacarse
su prolongada labor recaudando donaciones para organizaciones benéficas
infantiles y médicas. A su vez, fue promotora de la paz en el mundo. Sus
exposiciones “Puente Dorado” y “Paz a través de la Sabiduría” expresaron su
deseo de promover la paz y el entendimiento cultural entre China y Estados
Unidos.
Investigando sobre Hibel en los espacios abiertos de
Internet, me llama la atención un elemento que apunto como curiosidad: fue la
primera artista femenina en pintar en 10 décadas diferentes, pues llegó a vivir
97 años y empezó a dibujar antes de cumplir los siete.
Con todo, la
inspiración para esta nota proviene de dos elementos que se juntaron el mismo
día, este 8 de marzo. Primero, leer que, en 1995, la Fundación de Archivos
Nacionales encargó a Hibel que pintara una pieza que conmemorara el derecho de
las mujeres al voto, lo que se había alcanzado en Estados Unidos cuando ya ella
había nacido. El segundo motivo es personal: la adquisición de una preciosa
litografía suya que corresponde a la serie Madre e hija.
Recordar a Enna Hibel en el Día Internacional de la Mujer es
rendir homenaje, con ella, a todas las mujeres que embellecen el planeta en que
vivimos.

