martes, 12 de mayo de 2026

La honestidad del ­tesorero, un libro de Ibrahim ­Hidalgo sobre Benjamín Guerra

 El destacado historiador e investigador Ibrahim Hidalgo Paz acaba de publicar una nueva obra relacionada con el Apóstol de Cuba. Se trata del libro La honestidad del tesorero, con el subtítulo Benjamín Guerra en la confianza de José Martí. Es un ensayo biográfico que viene a llenar un vacío en la historiografía cubana, pues al  ilustre camagüeyano que ostentó el segundo cargo electo en la dirección del Partido revolucionario Cubano (PRC) aún no se le había dedicado un estudio de esta dimensión.

Benjamín Guerra no fue un desconocido en Tampa. Es parte de su historia no solo porque los cubanos de la ciudad votaron por él en las elecciones para que ocupara  el cargo de tesorero del PRC, sino también por su vínculo con la manufactura de tabacos, como podrá apreciarse en este artículo. A continuación,  el preámbulo que escribí para el libro, publicado por Classic Subversive Ediciones y en el que tuve la responsabilidad de edición.

Benjamín Guerra (1865-1900)

Hay una anécdota que premia a Ibrahim Hidalgo Paz: una tarde habanera llegó al Centro de Estudios Martianos un profesor con un grupo de niños, seguramente para hablarles del Apóstol. Al ver sentado frente a su mesa de trabajo a uno de los investigadores más prestigiosos de esa institución, lo señaló con el índice y dijo a sus alumnos: Ese hombre es el de la cronología. El especialista oyó y sonrió, porque ningún título o premio había llegado tan hondo a su corazón, aunque tenía publicados muchos libros y merecido altos lauros como historiador.

El profesor resaltaba al autor de José Martí. Cronología. 1853-1895, publicado por primera vez en 1992 y reeditado varias veces, al que acuden los estudiosos de la vida y obra del cubano ejemplar en todo el mundo y cuyo nombre aparece en la bibliografía utilizada por prestigiosos investigadores. Sin embargo, para este preámbulo prefiero fijarme en tres obras importantes de Hidalgo: Cuba 1895-1898 contradicciones y disoluciones (1999 y 2004), Partido Revolucionario Cubano: independencia y democracia, con ediciones de 2010 y 2011 y La Tesorería del Partido Revolucionario Cubano (1892-1895), de 2017. En ellos hay un antecedente del valioso título que ahora nos ofrece: La honestidad del tesorero. Benjamín Guerra en la confianza de José Martí, en el que se cumple una deuda de gratitud con uno de los patriotas cubanos de más alta responsabilidad y cumplimiento en el Partido Revolucionario Cubano, la organización política que mejor ha representado hasta nuestro tiempo el ansia de libertad de los cubanos, sintetizada en una frase que estuvo en su raíz: con todos y para el bien de todos.

Para impedir que el triunfo independentista desembocara en una república dictatorial  –como ocurrió en tantos países hispanoamericanos– Martí propuso que los cargos para la organización revolucionaria fueran sometidos a la votación de todos sus integrantes. En ese ejercicio de educación democrática, el 10 de abril de 1892 se dieron a conocer los primeros resultados: José Martí, delegado; Benjamín Guerra, tesorero. Fueron los dos cargos supremos de la organización hasta su disolución al terminarse la Guerra de Independencia.

Se han escrito legítimas biografías sobre diversos héroes de las gestas independentistas cubanas, tanto sobre altos oficiales del Ejército Libertador como de figuras que desde el campo civil contribuyeron a culminar la última gesta hispanoamericana por liberarse del yugo colonial ibérico. Sin embargo, nadie había elegido al ilustre camagüeyano para realizar una profunda investigación que reflejara su vida y entrega al ideal patrio.

Hidalgo lo entendió no solo desde su agudeza como investigador y responsable historiador, sino desde la sensibilidad hacia aquellos que consagraron su tiempo a la causa universal de la libertad y la justicia. Por ello, mientras investigaba la labor del PRC, comprendió que la figura de Guerra merecía una obra dedicada a él. Entonces concibió el libro Benjamín J. Guerra. Documentos (textos de y acerca del Tesorero del Partido Revolucionario Cubano), concluido en 2017, pero, inexplicablemente, permanece inédito.

Sin embargo, más que conformarse con esa compilación de cartas y otros documentos de Benjamín y sin rendirse por la falta de apertura editorial, Hidalgo sintió la necesidad de dedicarle una biografía que explorara su vida, hiciera justicia histórica a su labor y esclareciera los aspectos polémicos en torno a su ejecutoria. Nadie estaba mejor preparado para enfrentar un desafío en el que los mayores obstáculos procedían de la falta de apuntes biográficos y documentación ordenada en torno a su figura, porque todas sus investigaciones acerca del PRC lo llevaban a la honradez con que el tesorero cuidó hasta el último centavo recaudado para la liberación de Cuba.

Fue un trabajo de años, sumados aquellos en que revisó la papelería del PRC en el Archivo Nacional de Cuba, el procesamiento de  información, epistolarios, talonarios de  recibos y pagos, referencias de quienes conocieron, hablaron o escribieron sobre el Tesorero (mayúscula nominativa), para que al fin naciera este libro que da luz no solo sobre el biografiado, sino alrededor de todo el complejo proceso que cubre la historia de Cuba entre 1892 y 1899, específicamente la relacionada con la preparación y desarrollo de la Guerra de Independencia. En ello, tienen una especial significación los aportes de Hidalgo a desentrañar el papel de Estrada Palma y otros líderes del movimiento revolucionario cubano a fines del siglo XIX, más que otros aquellos donde las contradicciones entre ellos explican la naturaleza de la república cubana nacida en 1902.

Ante una obra con la meticulosidad y hondura a que Hidalgo acostumbra, una mirada crítica no haría más que confirmar sus reconocimientos y títulos merecidos –doctor en Ciencias Históricas, investigador del Centro de Estudios Martianos de Cuba por más de cuarenta años y abundante currículo bibliográfico son algunas señales–. Así, no nos asombra el rigor metodológico, el adecuado procesamiento de las fuentes documentales, el enfoque y solución académica en la argumentación y la ética en las conclusiones que presenta en este nuevo título.

Por ello, más que intentar una nota preambular de naturaleza crítica, prefiero fijarme en el Benjamín Guerra que Hidalgo nos da a conocer, más allá de su compromiso con la tesorería del PRC; admirar, con el autor, al niño camagüeyano que se conmovió con la caballería insurrecta en los albores de la Guerra Grande. Nos da a conocer su desencanto juvenil con el fracaso de aquella gesta, la salida a la emigración con 26 años, su acercamiento a José Martí en Nueva York, a su esposa ­Ubaldina y el negocio tabacalero que también lo trajo a Tampa, donde su cuñado Manuel Barranco tenía una fábrica de la que fue copropietario, el celo con los fondos revolucionarios, la ayuda a sus compatriotas a regresar a la Isla al término de la guerra en 1898, la tristeza de su muerte misteriosa en la habitación solitaria de un hotel en Filadelfia, cuando aún no había cumplido 45 años.

No se sabe la cantidad de papeles, notas de prensa, cartas, testimonios, palabras, que Ibrahim fue acopiando afanosamente para elaborar un ensayo biográfico de Benjamín José Guerra y Escobar, de quien ahora, al saber más, más le agradecemos su firme fidelidad a José Martí, a la Cuba que amó y quiso libre y próspera, a la eterna esperanza de un mundo mejor. Gracias, Benjamín, por toda tu historia. Gracias a Ibrahim, por esta obra que se suma a su amplia bibliografía martiana.

Considero que la primera edición de este libro debió hacerse en Cuba, donde se ha publicado casi toda la obra de Hidalgo. Sin embargo, no ha sido así y es penosa la explicación. El autor, sobrepasados los 80 años de edad, decidió acercarse a su hijo, quien vive en Estados Unidos. Además del sentimiento paterno, requería atenciones de salud que se le dificultaban en su país. Creyó que seguiría colaborando con el centro de estudios al que dedicó casi toda su vida profesional. Le negaron ese derecho, le cerraron unas puertas que nunca habría cerrado José Martí. Pero la ingratitud no le ha maltratado su alma. Por ello escribe este libro en el que predomina la gratitud, la sensibilidad y el patriotismo útil.

Nota: El libro está disponible en Amazón.