El poeta y escritor Alberto Sicilia no necesita presentación en La Gaceta, pues en varias ocasiones su nombre ha aparecido en estas páginas. Alguna vez, por un libro suyo; otra, porque un autor ha publicado en ediciones Classic Subversive, que él fundó y dirige y, también, en relación con la Primera Feria Internacional del Libro de Tampa –este año será la segunda–, cuyo liderazgo también asumió.
Esta vez, la conversación con Sicilia que damos a conocer es
motivada por un libro que acaba de publicar y cuya presentación se realizó el
pasado viernes en el Museo de la Diáspora Cubana, en Miami.
La obra, titulada Ric Prado, la pasión del guerrero, es un
emotivo recorrido biográfico acerca de
un agente de la CIA que llegó a convertirse en jefe de operaciones
antiterroristas de esa agencia y cuyo origen cubano fue el primer entusiasmo
del escritor para abordar un tema hasta ahora ajeno a su ejercicio literario.
Que sea, entonces, el autor, quien nos hable sobre esta experiencia.
Poeta al fin, estoy atento a los clamores del espíritu y a
las exigencias de mi tiempo. La poesía es traducción de esencias y, en el
fondo, la biografía de un hombre no es más que un poema encarnado en la acción.
Lo que me motivó a adentrarme en la vida de Enrique “Ric” Prado fue el
descubrimiento de una arquitectura moral extraordinaria. Sentí la necesidad
imperiosa de desentrañar cómo un niño, arrojado a las aguas del exilio sin más
patrimonio que la bendición paterna, logra erigirse en un escudo viviente de
las libertades de Occidente. No me movió la fascinación por la peripecia bélica
en sí, sino el misterio del carácter: indagar en esa luz interior, en esa fe
sin quiebra que transfigura al soldado en un custodio de la condición humana.
¿Ante qué desafíos te enfrentó acometer una obra de esta naturaleza?
El primer gran desafío fue el método y la distancia: cómo
pasar del lenguaje sutil y contemplativo del lirismo a la sobriedad, la
precisión y la exigencia documental que requiere el género biográfico. Debía
evitar dos escollos tentadores: la fría relación historiográfica de sucesos y
la hagiografía apasionada. Otro reto mayúsculo fue el contraste con Black Ops,
la monumental obra del propio Ric. Mientras aquel es un libro de operaciones
escrito desde la primera línea por el puño de un guerrero, el mío debía ser un
tratado sobre la formación espiritual del héroe, visto desde la orilla de un
hombre de paz. El mayor reto consistió en traducir el silencio del deber y la
discreción del mundo de las sombras a una geografía de símbolos comprensible,
densa y luminosa para el lector en idioma español.
La lección fundamental es que la libertad es una conquista
diaria del espíritu que exige la disciplina del carácter. Investigar la vida de
Ric me confirmó que la familia es la columna vertebral de la sociedad; es en el
hogar donde se forjan los principios que ningún totalitarismo puede cambiar ni
doblegar. Aprendí también que las almas grandes no buscan el aplauso
transitorio del mundo ni se nutren de la aprobación de las masas, sino de la
satisfacción serena del deber cumplido. Escribir este libro reafirmó mi fe en
que, cuando un hombre es fiel a sí mismo y obedece a las leyes del espíritu, se
convierte en una fuerza capaz de restaurar el orden allí donde la mentira ha
sembrado el caos.
Aunque solo lleva unas semanas de publicado, el libro ha
tenido una amplia recepción. ¿A qué atribuyes ese resultado?
Lo atribuyo a que nuestra comunidad padece una sed profunda
de referentes éticos auténticos. En una época marcada por la levedad y la
confusión de valores, el público reconoce instintivamente la verdad cuando se
le presenta sin artificios. La pasión del guerrero conecta con una fibra muy
íntima de nuestro exilio: el dolor de la herida original, pero también la
dignidad del renacimiento. Los lectores han encontrado en estas páginas un
espejo de sus propias luchas, un canto al decoro y una reafirmación de que la
fe y el sacrificio no han sido en vano.
Asimismo, este impacto no habría sido posible sin la alianza
estratégica entre CS Editions y el extraordinario equipo de Bravo Zulu
Publisher, liderado por el Dr. Rafael Marrero. La gran recepción de esta obra
es la prueba inequívoca de que, cuando se unen voluntades nobles y trabajo de
excelencia, la memoria siempre se impone sobre el olvido.
¿Cómo se inserta un libro de esta esencia –expresada en
un subtítulo que destaca la lucha desde Estados Unidos contra el comunismo y el
terrorismo– en las preocupaciones actuales en torno a Cuba?
Se inserta como una llamada rotunda a la conciencia y a la
unidad. La tragedia de nuestra patria no se resolverá por el azar ni por
fórmulas banales. Tendremos que entregarnos a la restauración de la virtud
cívica y la cohesión de todos los cubanos. El testimonio de Ric Prado demuestra
que la causa de Cuba es parte de un frente universal más amplio en defensa de
la civilización democrática frente a las tiranías. Este libro recuerda que el
agradecimiento histórico a esta gran nación americana –que nos acogió y nos dio
espacio para prosperar– no debe traducirse en acomodo, sino en un compromiso
renovado con la libertad. La historia de Ric nos señala que el verdadero
guerrero nunca olvida su origen y que la patria es un altar de principios que
se lleva con decoro en el centro del pecho.
Fijándonos en la editorial Classic Subversive y en el
contenido de las obras publicadas hasta hoy, ¿supone este libro algún cambio en
su perfil editorial en términos temáticos?
No supone un giro ni una ruptura, sino una maduración y una
expansión natural de nuestro catálogo. CS Editions nació con la vocación de
explorar el pensamiento libre, la alta literatura y las expresiones que
desafían los dogmas. La poesía, el ensayo histórico y la biografía filosófica
son ramas de un mismo tronco: la defensa de la trascendencia humana. Publicar
la vida de Ric Prado reafirma el compromiso de la editorial con la memoria, la
verdad histórica y las obras que aportan densidad ética a nuestro tiempo. Lejos
de alejarnos de nuestro perfil, lo fortalece, mostrando que la acción noble y
la creación literaria responden al mismo pulso de libertad.
Para ti, en lo personal, ¿qué significa la publicación de
este libro sobre Ric Prado?
En lo personal, significa una experiencia de profunda
transformación y un honor inolvidable. Asumir el papel de cronista de esta
gesta fue un desafío supremo, pero el regalo más valioso que me deja este
proceso trasciende lo literario: es el privilegio sagrado de haberme ganado la
confianza y la amistad sincera de Ric Prado. No hay mayor satisfacción para un
hombre de letras que recibir el alma de un hombre justo, custodiarla con la
lealtad que se deben los hermanos de ideas y entregarla limpia, como un faro, a
las presentes y futuras generaciones.
Muchas gracias.



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