jueves, 1 de agosto de 2019

El Dr. James López dialoga sobre el Instituto alrededor de José Martí realizado en la Universidad de Tampa


El pasado 12 de julio concluyó en la Universidad de Tampa (UT)  un curso de verano que durante un mes profundizó en el estudio sobre José Martí y la participación de los inmigrantes de fines del siglo XIX de Florida en el independentismo cubano. El evento, convocado  por el Centro de Estudios Martianos afiliado a ese plantel universitario, fue organizado y dirigido con entusiasmo y rigor académico por los profesores Dr. James López y Dr. Denis Rey. López respondió a unas preguntas  para  La  ­Gaceta,  y nos complace compartir su visión acerca de una obra que desborda los marcos universitarios y se inserta en la historia de nuestra comunidad. 
¿Cómo surgió la idea de realizar la Conferencia “José Martí y las Comunidades de Inmigrantes de la Florida en la Independencia de Cuba y el amanecer del Siglo Americano en la Universidad de Tampa?
En 2016 mi colega Denis Rey y yo organizamos una conferencia en colaboración con USF llamada “Martí en Tampa”, cuyo propósito era convocar en nuestra ciudad, cuya historia está íntimamente ligada a la de Martí, a algunos de los especialistas más sobresalientes de Cuba y Estados Unidos sobre la obra martiana, muchos de los cuales no habían tenido contacto profesional en mucho tiempo por razones que no hace falta recalcar aquí, y con el fin de compartir en un ambiente ameno y productivo nuestro acercamiento a la figura y obra del Maestro. La relación profesional que el Dr. Rey y yo habíamos establecido hacía ya algún tiempo con el Centro de Estudios Martianos de La Habana, dio como fruto que en ese congreso se creara en la Universidad de Tampa la primera y única Cátedra Martiana en Estados Unidos.
Asistentes al Instituto en el "Parque Amigos de José Martí", en Ybor City
Con la sugerencia de una de las conferencistas –la brillante Dra. Anne Fountain–, solicitamos en nombre de esta cátedra una beca federal por medio de la Fundación Nacional para las Humanidades (National Endowment for the Humanities) para establecer lo que se denomina un Instituto de Verano para Profesores Universitarios (Summer Institute for College and University Teachers) en la Universidad de Tampa, dedicado al tema de Martí y su relación con las fascinantes comunidades de emigrantes cubanos que fundaron la ciudades de Ybor City y West Tampa a finales del siglo XIX.
Nuestra propuesta consistía en invitar a 30 profesores universitarios de múltiples disciplinas académicas (incluyendo a algunos candidatos a doctorado y profesores adjuntos) a hospedarse en Tampa durante cuatro semanas y dedicarse al estudio cuidadoso de la historia de la emigración cubana en Tampa, el papel fundamental que jugaron en la organización de la guerra de independencia cubana bajo el liderazgo de José Martí, y las causas y consecuencias de la intervención norteamericana en la Guerra Hispano-Cubano-Americana tanto en Cuba como en esta misma comunidad. Invitaríamos además a 13 académicos, especialistas en diferentes facetas de esta historia, para que compartieran sus investigaciones y sirvieran de guía y apoyo en los proyectos individuales que cada participante llevaría a cabo durante el programa. Naturalmente, conseguir una de estas becas es muy difícil, y nuestro primer intento no tuvo éxito. No obstante, persistimos, modificando la propuesta según los comentarios de los evaluadores anónimos, y nuestro segundo intento dio en el blanco.
Este año sólo se financiaron 10 institutos de verano en todo el país, incluyendo el nuestro. También vale mencionar que pocos institutos han ofrecido un programa tan extenso en términos disciplinarios (contamos con historiadores, literatos, sociólogos, ciencias políticas, y más) como en duración (son pocos los institutos de cuatro semanas). Es motivo de orgullo que la Universidad de Tampa, siendo una universidad relativamente pequeña, haya conseguido una beca de tanto prestigio, y con un presupuesto de 190 mil dólares, para fomentar el estudio de la historia de nuestra comunidad y la gran importancia que tuvo en su época tanto para Cuba como para los Estados Unidos.
¿Cómo se recibió la convocatoria de matrícula para ese curso de verano de un mes de duración?
Convocar y seleccionar a los participantes fue una labor titánica. Desarrollamos una estrategia de promoción dirigida a académicos en todo el país, y entre enero y marzo de 2019 recibimos casi 100 solicitudes, de las cuales escogimos a 30 finalistas y 10 alternos. Al final, recibimos en la Universidad de Tampa a 30 participantes provenientes de 15 estados más Puerto Rico, representando 10 disciplinas académicas. La naturaleza interdisciplinaria, junto con la diversidad geográfica, étnica y de género que logramos reunir mediante este instituto fue tal vez el aspecto más especial y productivo del mismo.
El trabajo de solicitar y seleccionar a los participantes fue difícil, pero excedió incluso nuestras expectativas, porque al final logramos lo más importante, que era crear una verdadera comunidad dedicada no sólo al estudio de esta materia, sino también a su enseñanza en aulas universitarias a lo largo del país y su presencia en conferencias académicas nacionales e internacionales. Logramos crear un equipo que garantizará la presencia de este importante capítulo de la historia estadounidense y cubana en los programas nacionales de estudio universitario para los años venideros.
Dr. López, ¿cómo se hizo la selección de los contenidos y profesores que estuvieron presentes en el evento?
Gracias a la experiencia de la conferencia sobre Martí en Tampa de 2016, y los muchos contactos académicos que he acumulado durante años, contaba con una nutrida selección de especialistas con los cuales podía armar un programa sobresaliente desde el punto de vista académico y también pedagógico. También hay que  tener  en cuenta que por el carácter interdisciplinario del instituto y nuestro deseo de que se tratara esta historia desde múltiples perspectivas, fue necesario contactar a especialistas que no conocíamos personalmente, pero cuyas obras habían contribuido material novedoso al estudio de la época que nos concernía. Y por último, queríamos crear un espacio para que nuestros expertos locales, aquéllos que siguen conservando y documentando esta historia maravillosa de Tampa, como el Honorable Emiliano Salcines, Maura Barrios y usted, tuvieran también la oportunidad de compartir su trabajo y su pasión por nuestra comunidad.
El instituto fue organizado temáticamente por semana. La primera semana estuvo dedicada a las comunidades de emigrados cubanos a finales del siglo XIX en Cayo Hueso, Ybor City, West Tampa y Nueva York. La segunda se dedicó exclusivamente a la vida y obra de José Martí. La tercera se enfocó en la Guerra Hispano-Cubano-Americana, sus causas y consecuencias. Y la última semana trató sobre las comunidades de Ybor City y West Tampa en el siglo XX y también en el desarrollo de los proyectos individuales de los participantes, los cuales se presentaron en forma de congreso durante los dos últimos días del instituto. Durante el instituto contamos además con el generoso apoyo del Tampa Bay History Center, Ybor City State Museum y el Departamento de Colecciones Especiales de la Universidad del Sur de la Florida, cuyo personal nos abrió las puertas y los archivos para que los participantes pudieran avanzar en sus trabajos de investigación, utilizando material que sólo se puede consultar en esa institución.
¿Hacia qué temas de los tratados se identificaron más los estudiantes?
Como le explicaba anteriormente, por las muchas disciplinas representadas entre los participantes, se descubrieron, se recuperaron y se iluminaron muchos aspectos de esta historia que nunca se me hubiera ocurrido estudiar anteriormente. Al terminar el instituto, el Dr.Denis Rey y yo nos sentíamos dos estudiantes más, gracias a todo lo que aprendimos. Acabé con una visión totalmente nueva de esta historia. Le doy algunos ejemplos: Una participante que estudia zonas pos-industriales en el sur de EE.UU. y el Caribe bajo el rótulo de lo “gótico” hizo un trabajo de archivo sobre Roberts City que nos destapó una parte fascinante de esta ciudad que pocos conocen. Otra está hallando increíbles paralelos de historia social entre ciudades tabacaleras en Galicia (A Coruña), North Carolina (Durham) y Florida (Key West y Tampa). Otro está viendo el impacto medioambiental de la industria tabacalera y la emigración cubana y siciliana en la Bahía de Tampa. Otra está viendo las posibilidades de desarrollar una filosofía pedagógica a partir de los escritos de Martí sobre la educación. Otra está recuperando los muchos periódicos de lengua española publicados en Cayo Hueso y Tampa entre 1868-1920. Más de uno está desarrollando novedosos materiales pedagógicos para incorporar esta historia y la obra martiana en clases de lengua española en universidades norteamericanas. En fin, me he quedado alucinado con la calidad y variedad del trabajo intelectual que este instituto ha generado.
¿Cómo evalúa el desarrollo y resultados del curso?
Creo que mi evaluación de los resultados del instituto ha quedado evidente en los comentarios anteriores. Yo tiendo hacia el optimismo, pero nunca me hubiera imaginado que el instituto saliera tan perfecto, no sólo en lo intelectual sino también en lo afectivo. Los comentarios de los participantes han sido unánimes al respecto. Para todos, incluyendo a los profesores, presentadores y nosotros los organizadores, ha sido una experiencia única que nos ha confirmado nuestro sentimiento desde hace muchos años: que la historia temprana de Tampa representa un núcleo clave para comprender múltiples aspectos de la historia norteamericana y cubana, y que constituye además un capítulo imprescindible para los que pretenden estudiar a fondo la obra de José Martí.
¿Qué perspectivas hay de continuar desarrollando este tipo de curso y con qué frecuencia sería posible?
Esperamos repetir el instituto en el verano de 2021. Después del año inicial hay que pasar por una auditoría y una evaluación bastante rigurosas, por lo que hay que esperar un año antes de solicitar la beca nuevamente. Sin embargo, dado el enorme éxito de este primer instituto, nos sentimos optimistas respecto de la posibilidad de preparar una propuesta favorable para un segundo instituto de este tipo.
¿Cómo se refleja en la comunidad el desarrollo de este evento académico?
¡No sólo la comunidad local, sino la nacional e internacional! De este instituto ya están previstos varios proyectos colaborativos. Estamos viendo la posibilidad de solicitar otra beca para recuperar y digitalizar los periódicos de la emigración cubana en Cayo Hueso, Ybor City, West Tampa y Nueva York, en la cual participarían varios de los profesores invitados y participantes del instituto. También se están organizando ya algunos paneles para conferencias internacionales en 2020 sobre la obra de Martí, considerándolo no sólo como el líder político de la independencia cubana, sino también como un importantísimo escritor norteamericano, que durante sus 15 años en este país registró y comentó, con esa agudísima visión de que disponía, los acontecimientos más importantes de los Estados Unidos en un momento crucial de su historia.
En fin, gracias a este instituto, la historia de Tampa, y de Martí, ocupará un lugar cada vez más prominente en las universidades, conferencias y publicaciones académicas en el mundo entero.






viernes, 19 de julio de 2019

Diálogo con Roel Santos, gran pelotero cubano


Roel Santos, oriundo de Niquero, es uno de los peloteros cubanos de más rendimiento en la actualidad y contratado en la presente temporada por las grandes ligas mexicanas, accedió a una entrevista para La Gaceta. Aprovechando las facilidades que dan las redes sociales a la comunicación, dialogamos a través del ­Messenger, donde fue contestando con brevedad y precisión las diversas preguntas que le formulé.
Los seguidores del béisbol lo conocen, pues en los últimos años ha sido un jardinero y bateador sobresaliente en la Serie Nacional de Cuba, Series del Caribe, Ligas Japonesas, Colombianas y ahora en la Mexicanas con los Olmecas de Tabasco.
Roel, de ser uno de los muchachos que en la década de 1990 jugaba pelota en un barrio de Niquero (tan alejado de los focos capitalinos), se ha convertido en uno de los grandes peloteros cubanos, con premios nacionales, caribeños, panamericanos y asiáticos.
En el Salón de la Fama en Cooperstown se exhibe un artículo
dedicado al pelotero cubano Roel Santos

Cuando estabas en la Secundaria Básica “Nené López”, de tu pueblo, ¿soñaste con alcanzar  este nivel?  ¿A qué atribuyes ese logro, más allá de tus  facultades incuestionables para este deporte?
Bueno, te comento que mi pasión por este deporte fue desde muy pequeño, aunque, en verdad, se nos dificultaba jugarlo en mi barrio. Cuando ya estaba en la Secundaria Básica “Nené López”,  uno soñaba con llegar a ser un gran pelotero,  como lo eran en esa época Kindelán, Pacheco, Ulacia.  Pero que ese sueño se hiciera realidad era cosa del destino. Para mí, ha sido un gran logro triunfar en este deporte y para lograrlo hubo muchas razones, pero la principal ha sido trabajar para ser cada día mejor y nunca darme por vencido.
¿Hay algún pelotero que te ha servido de inspiración, de modelo a seguir?
Bueno, en verdad han sido muchos peloteros a seguir, pero en esa época Luis Ulacia era mi fuente de inspiración, lo fue en toda mi niñez.
Roel Santos exhibe el trofeo de Campeón
en la Liga Colombiana 2018
¿Cuál es tu mayor anhelo como pelotero?
Mi mayor anhelo como pelotero ha sido siempre superarme, ir siempre por más, y, claro,  disfrutar de este lindo deporte.
¿Qué significa para ti representar a Cuba en los Panamericanos de Lima?
Siempre es bueno representar la selección cubana. Estar en ella ha sido cumplir el sueño de mi niñez.
¿Crees que el béisbol cubano podrá recuperar el título de Campeón Panamericano en Lima 2019?
Claro que sí. El béisbol cubano está preparado para recuperar ese título.
¿Qué premios has disfrutado con mayor emoción?
Muchos,  pero fue de mucha emoción ganar la Serie Nacional de mi país, primero con el equipo de Pinar del Río y después con Los Alazanes.
Además de integrar el equipo Cuba de béisbol, has estado contratado en Canadá, Japón, Colombia y ahora en México. ¿Que ha representado para ti esa experiencia internacional?
Sí,  ya he estado en varios contratos de trabajo internacionalmente. Para mí estar en esas ligas me ha enseñado  a ser más profesional en todo, tanto en lo deportivo como en lo social
¿Qué piensas de las Ligas Mayores de Beisbol?
La Ligas Mayores de béisbol son el mayor espectáculo donde cualquier jugador quisiera llegar.
 ¿Qué esperas del juego en la Liga Mexicana?
Ahora, aquí en Tabasco, para mí es una experiencia más en mi carrera deportiva, gracias a Dios, y estoy deseando que todo salga bien.
¿Cómo recuerdas el primer día de juego con el equipo Granma?
El primer día que jugué con el equipo de Granma fue muy emocionante. Creo que para un deportista que sueña con llegar a equipos de su ciudad y después a la selección nacional es una experiencia inolvidable. Pero ese primer día es el mejor recuerdo. 
¿Qué es Niquero para ti?
Niquero para mí es la casa de la vida, es donde nació el béisbol para mí. Me siento orgulloso de representar a mi pueblo donde quiera que vaya.
¿Que sueños te quedan por cumplir?
Bueno, los que soñé se han cumplido.  Han llegado por obra de Dios y por la dedicación que le he puesto a este deporte. Esos sueños se siguen cumpliendo.
Las respuestas de Roel han sido breves y no ha puesto el acento en los cuadrangulares, triples, dobles y hits que atesora en estadios llenos de diversos países, ante nutridos aplausos y exclamaciones en diferentes lenguas y culturas. Tampoco me ha dicho que entrar a su pueblo natal, con las medallas del triunfo, estuviera en el cumplimiento de sus sueños. Por ello siento, en sus palabras, lo que me han dicho los vecinos del barrio en que empezó a jugar: Roel sigue siendo uno más de los hijos del pueblo.

jueves, 11 de julio de 2019

Entrevista a Zita Arocha, periodista de la frontera


Conocí a Zita Arocha en el curso especial “José Martí y las comunidades de inmigrantes de la Florida en la independencia cubana y el amanecer del siglo americano”, que se desarrolla entre junio y julio en la Universidad de Tampa. Zita es profesora en la Universidad de Texas El Paso (UTEP),  un sitio que está en la noticia diaria por ser uno de los espacios fronterizos de mayor implicación en el fenómeno migratorio. Pero, además, es periodista, fundadora de Borderzine, una revista digital comprometida con la causa humanitaria que late en los desplazamientos diarios de personas por el lugar donde vive.
Cuando me pidió una entrevista (motivada por la historia de La Gaceta) le contesté que el interés era recíproco. A petición de ella, quedamos en reunirnos en la sede del periódico, donde respondí como entrevistado y pregunté como entrevistador.
A continuación, en sus respuestas, los lectores pueden encontrarse con una profunda valoración de la profesora de periodistas Zita Arocha, guía galardonada de una publicación de la frontera y testigo crítico de la grave crisis humanitaria que se está experimentando en uno de los cruces de personas más dramáticos de nuestro tiempo.
¿En qué espacio físico y social se produce el impacto migratorio que enfrenta El Paso?
La llegada de personas sin documentos (especialmente los grupos familiares y los niños menores de edad sin acompañante) está afectando la zona que comprende lo que se llama la frontera El Paso-Ciudad Juárez -Las Cruces, Nuevo México. Esta zona representa más de 2 millones de residentes en  un área tri estatal (Texas, Nuevo México y ­Chihuahua, México). Las que estamos mirando son acciones por la parte de la patrulla fronteriza de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad, con las que han arrojado a cientos de los migrantes (después de procesarlos) en el centro de El Paso y Las Cruces y se tienen que hacer cargo de ellos los grupos humanitarios, iglesias y centros sociales.
Momento de la visita de Zita Arocha a La Gaceta
Esto lo empezaron a hacer a mediados del año pasado, cuando se hizo evidente que el gobierno de EE.UU. no tiene suficientes albergues federales para hospedarlos.  Desde principios de este año, el Departamento de Seguridad los procesa (la mayoría de ellos pide asilo político en EE.UU.) en los puentes de cruce, les dan un número de espera para una cita en la corte migratoria en El Paso y los regresan a Juárez, donde tienen que esperar hasta ser llamados. 
Mis fuentes y el New York Times, en un artículo reciente, exponen que hay mil cubanos en estas condiciones en Juárez, esperando sus citas para asilo político.  Y los informes del mal estado y cuidado de los migrantes en los campos de detención federales nos llegan diariamente. Por ejemplo, noticias de niños durmiendo en el piso, sin poder bañarse, sin atención médica, etc.
 ¿Es El Paso una muestra sobresaliente de la crisis humanitaria que hoy se observa en la frontera de Estados Unidos con México? 
Sí, la crisis no es de violencia o inseguridad (como dice Trump y su gente) en las zonas de la frontera, cerca de Ciudad Juárez, sino de cómo darle ­cuidado y bienvenida adecuada a los inmigrantes que están llegando de Centroamérica.
Háblame de Borderzine. Orígenes, motivaciones, perspectivas, realización...
Se creó la revista Web hace 10 años para entrenar a la nueva generación de jóvenes periodistas bilingües de la frontera y para proveerle a la comunidad de esa zona información y noticias de la realidad actual en los límites territoriales de Estados Unidos con México.  Es parte del programa de estudios en periodismo multimedia en la Universidad de Texas en El Paso. La consideramos una clase/redacción porque cada semestre tenemos a 21 estudiantes en ella, reportando y escribiendo sobre los dos lados de la frontera. Ellos son los reporteros y los profesores (tres) somos todos periodistas, con mucha experiencia en los medios. 
Hay cientos de migrantes centroamericanos recluidos en El Paso, Texas, a la espera de que se revise su solicitud de asilo para poder entrar a Estados Unidos. ¿Hasta dónde puede enfrentar el gobierno local esa demanda?
En mi opinión, si nuestro gobierno quisiera resolver este problema humanitario en la frontera, lo pudiera hacer ­inmediatamente en el Congreso de Estados Unidos de una forma bipartidaria. Lo que se necesita es ganas, recursos y personal preparado. 
¿Cómo perjudica a la economía de El Paso el descenso migratorio?
No, no afecta porque la economia de la zona fronteriza  es muy compleja y diversificada. La mayoría del  negocio que se hace allí es transfronterizo e involucra transporte de mercancías y equipo,, así como muchas otras cosas de una lado al otro, en las dos direcciones: El Paso a Juárez y Juárez a El Paso. Por ejemplo, hay una maquila grande en Juárez que construye unos enormes equipos que producen energía con el viento (wind power) y estos se transportan vía camión de Juárez por El Paso a todos lados de Estados Unidos. Hay alrededor de 100 maquilas en Juárez produciendo piezas para automóviles en Estados Unidos, para celulares, etc. En la mayoría de los casos, Estados Unidos envía a las ­maquilas de Juárez los componentes para que ellos puedan fabricar las piezas. 
¿Qué testimonios sobre la violencia en El Paso te han impactado más?
Para mí lo mas triste ha sido la muerte de tantas mujeres de Juárez, algunas de ellas trabajadoras de maquila, crímenes que todavía no se han esclarecido. También, el asesinato de un periodista de El Diario de Juárez, hace como 10 años. Le decían “El Choco” y fue baleado en su coche al frente de su casa y sus dos niños presenciaron su muerte. Todavía no hay justicia para él y su familia. 
¿Ha sido también El Paso un ejemplo del uso de la frontera para el tráfico ilegal de drogas y personas? 
Por supuesto, hay cifras de cuanta droga secuestran los federales en los puentes de cruce en la frontera y también en las paradas de la Patrulla Fronteriza que se encuentran a ciertas millas de la frontera en carreteras principales, como I-10 y I-25. Pero también sé que mucha de la droga entra de otras maneras y no son incautadas por los agentes federales y estatales.  Hay cifras sobre esto en la página web de Homeland Security.   
¿Cómo aprecias el fenómeno migratorio que atraviesa El Paso en el marco de la crisis socioeconómica que padecen los centromericanos? 
Creo que es una situación sumamente triste, trágica para los migrantes que sienten tanto desespero en sus países que deciden arriesgarlo todo, aun sus vidas y las de sus hijos, para trazar un camino tan largo y peligroso. Creo que la solución está en el mejoramiento de las condiciones en sus países. Los gobernantes de los países centroamericanos tienen que aceptar responsabilidad por la crisis e insistir en que Estados Unidos ayude de forma constructiva y no de forma política, prescriptiva o autoritaria.
¿Como evalúas la actitud del presidente López Obrador? 
Creo que tiene buenas ideas para mejorar las condiciones de vida de todos en México, ya sea los trabajadores, clase media, negociantes. Pero la tarea es enorme y todo esto se encuentra bajo la sombra del crimen organizado, y la corrupción, que son cada día más fuertes.
¿Qué soluciones ves para el conflicto migratorio en la frontera, desde la visión cercana que tienes en El Paso, como periodista y profesora?
No creo que habrá una solución constructiva hasta las próximas elecciones en EE.UU.
¿Qué opinas de la actitud del presidente Donald Trump sobre las relaciones con México?
No tiene conocimiento de las complejidades de la relación México-Estados Unidos y no comprende la realidad de la frontera que es una zona dividida artificialmente por los políticos, para fines políticos. Somos una comunidad que cruza la frontera en términos de lengua, cultura, lazos familiares y negocio. Cada fronterizo enfrenta y supera día a día la forma de intercambiar con el otro lado. Por ejemplo, tenemos en UTEP cientos de alumnos de Juárez que cruzan los puentes fronterizos todos los días para estudiar en la universidad.  




miércoles, 26 de junio de 2019

Despedida a Chencho Sariol


                       A Gertrudis, Yulius, Lesyanis, Gabriela e Isabela

     Ha amanecido el día de hoy –23 de junio de 2019– sin un hombre que hace casi 99 años era habitante activo de la tierra. Ha muerto Graciliano Sariol Machado en el crepúsculo de ayer, cerca del mar, en un pequeño y cálido pueblo del oriente cubano que se llama Niquero.
Sariol, a quien nunca oí decirle Graciliano, pues para la familia y su pueblo siempre fue Chencho, nació en uno de los barrios de campo cercanos a Niquero, en el lejano 1920, cuando apenas su país llevaba dos décadas ensayando un proyecto de república que apenas conseguía enderezar el curso democrático que le propuso su primera Constitución, pues los rezagos de caudillismo, soberbias doctoriles y ambiciones de riqueza y mando entre líderes que emergieron de la independencia, habían marcado la política (politiquería es más exacto) de la que se oyó hablar, sin muchas explicaciones, en el barrio donde creció el hombre que se despide ahora de la vida con casi cien años.
Con Chencho y mi hijo, 2018
     Sariol estuvo lejos, hasta siempre, de la política. Su padre, de origen español, enseñó a sus hijos a trabajar y en los códigos de la rectitud moral y la palabra. Entonces ser “hombre de palabra” era crédito suficiente para confiar en alguien, una condición que a los políticos le es tan difícil alcanzar. Chencho eligió el camino del trabajo. Siendo joven, en su barrio de Piloncito, además de trabajar la tierra en la finca del padre junto a numerosos hermanos, armó un cunyaye para sacarle el guarapo a la caña, con la intuición de que las raspaduras que salieran de su cocción darían mejores ganancias que vendiéndolas al central azucarero más cercano.
     Vendiendo esos dulces turrones conoció a una muchacha en un barrio cercano y en medio del enamoramiento ella le dijo, además de su límpido nombre –Margarita Mariño– que dando pedales a una máquina de coser había logrado comprar dos vacas.  Se casaron y  el dinero que juntos reunieron con el expendio de dulces y vestidos, lo invirtieron en un aserrío que, finalmente, pasó a ser íntegramente de su propiedad.
     Casado y con una hija, Sariol vio que con su trabajo y esfuerzo ascendía su bienestar. Se hizo de una buena casa en Niquero, compró un jeep y mantenía su almacén de madera aserrada repleto para atender las solicitudes de diferentes regiones del país. Cuando había conseguido tranquilidad económica y veía con claridad el futuro, la guerra contra el gobierno de turno, presidido por un tal Fulgencio Batista, se desató en sus barrios cercanos y escaló a la Sierra Maestra. Aunque algunos jóvenes del lugar se fueron con los rebeldes, él continuó atendiendo su aserrío y familia.
     En 1959, ya con el gobierno revolucionario, sin que él hiciera ningún tipo de manifestación en su contra –probablemente se animó con el júbilo popular– fue maltratado por primera vez: un grupo de rebeldes, tal vez con unos tragos de más, dieron golpes en la puerta de su casa, entraron y, a la fuerza, se llevaron el jeep. A la semana fue a recogerlo en una cuneta llena de fango, gracias a que la teniente Olguita Guevara, que lo conocía, influyó en que se lo devolvieran. Después le intervinieron el aserrío y en el inventario del decomiso incluyeron hasta el serrucho de la casa. Sin embargo, cada vez que le preguntaron por qué no se había ido de Cuba, respondió: Porque este es mi país.
     Mientras avanzaba el proceso de radicalización socialista, Sariol siguió trabajando por su cuenta. Compró nuevas herramientas y armó una carpintería en el patio de su casa. Cuando lo conocí, a inicios de la década de 1970 –fecha en que me casé con su hija– compartía su tiempo de trabajo entre la carpintería, alquilando el jeep manejado por él y, a su vez, atendía un pedazo de tierra en la finca que correspondió a su padre y estaba dividida entre varios hermanos. En realidad, vivía trabajando, diez, doce, catorce horas al día, excepto los domingos, que dedicaba íntegramente a la familia. Como el mejor modo de hacer patria es trabajar y producir, Chencho Sariol fue un verdadero patriota, un patriota que nunca vivió del trabajo ajeno.
     Cuando la vida me llevó por los rumbos que me esperaban –desposorios incluídos–, seguí yendo invariablemente a la casa de Chencho Sariol, no sólo porque allí nació y ha vivido siempre mi primer hijo varón –Yulius Gabriel–, sino también por el cariño a esa prolongación de mi familia. A partir del año 2003 comencé a vivir en Tampa y sólo me fue posible seguir viendo a Chencho (Margarita ya había fallecido) en mis viajes a Cuba. En el abrazo de recibimiento y despedida, siempre se le aguaron (se nos aguaron) los ojos. Los suyos, ya apagados, apenas me reconocieron el año pasado, cuando le di un beso en la frente.  Hoy se ha ido, se me ha ido, se nos ha ido. En Niquero, muchos recordarán largo tiempo al hombre bueno, a quien algunos decían compaíto, otros cuñaíto, con simpatía a quien usaba tan frecuentemente esos diminutivos para saludar a quienes se encontraba, sin importarle su modo de pensar o el cargo que desempeñara en la compleja madeja social de su entorno, siempre que el contenido humano del saludo tocara su ancho corazón.
     Adiós, Chencho Sariol, y si en la bruma que sucede a la vida hubiera conexiones entre espíritus que encarnaron en este mundo, espérame confiado, que allí nos abrazamos.

viernes, 21 de junio de 2019

Diálogo con el Excmo. Sr. Santiago Cabanas Ansorena, embajador de España en Estados Unidos


El viernes pasado, tuvimos la grata ocasión de participar en la recepción que se le brindó al embajador de España en Estados Unidos en el Centro Asturiano de Tampa. Allí, durante alrededor de tres horas, el Ilustrísimo Sr. Santiago Cabanas Ansorena conversó largamente con decenas de españoles radicados en Tampa, mostrando invariablemente un rostro afectuoso y una palabra de cariño hacia cada uno de los que se le acercaron a saludarle, hacerle una pregunta, oír un comentario suyo o tomarse una fotografía a su lado que dejara ­constancia de la feliz oportunidad de compartir con el máximo representante del país originario en la nación donde hoy se vive.
Esa relación de solidaridad con los connacionales que debe corresponder a quien se le ha otorgado el privilegio de representarlos, además de las complejas responsabilidades diplomáticas que oficialmente le ocupan –que no siempre vemos en embajadores y cónsules– se hizo evidente con absoluta naturalidad en el exquisito trato dispensado por el alto diplomático español a quienes fueron a saludarle en el Centro Asturiano de nuestra ciudad.

El Sr. Cabanas Ansorena es licenciado en Derecho y tiene una larga experiencia diplomática, pues ingresó muy joven a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, cuando, en la década de 1980, se le confiaron responsabilidades consulares en la Embajada de su país en Irán.
Ha sido Embajador en la República Checa, Jordania y  Argelia. Ha tenido altas responsabilidades en representación de su país, como la de Director General de Asuntos Consulares y Migratorios,  Director General de Política Exterior y Asuntos Multilaterales, Globales y de Seguridad, así como Director del Gabinete del Ministerio de Asuntos Exteriores. En Estados Unidos  ha ocupado diversos cargos, entre ellos el de Cónsul General en Miami, entre 2005 y 2010, y desde septiembre de 2018 es el Embajador de su país.
Al conocer los altos cargos desempeñados por el ilustre diplomático, me sorprendió la sencillez con que me saludó cuando fuimos presentados en el Centro Asturiano y, aunque estaba rodeado de varios de sus significativos compatriotas radicados en Tampa, accedió a una breve entrevista para La Gaceta y pudimos separarnos unos minutos del bullicio para poder conversar.
Le pregunté por Irán, país que conoce bien y que, ahora, enfrenta una crisis fuerte con Estados Unidos, agravada con los recientes ataques a petroleros en el Golfo de Omán, de los que ambos países se acusan de haberlos provocado.
“Todos confiamos en que las tensiones se resuelvan de la mejor manera posible, a favor de la estabilidad en el mundo. Yo conozco a Irán hace más de 30 años. Entre 1985 y 1988 estuve trabajando en la Embajada de España en Teherán. Es un país con una rica historia y como persona que he vivido allí, lo mejor que puedo desear es que evolucione hacia un país más abierto y que las tensiones se resuelvan pacíficamente y podamos superar el conflicto actual”, comenta.
De izq. a derec.: John A. Rañón, Santiago Cabanas, Emiliano Salcines,
G. Cartaya, Gilberto Fernández y José Vivero
Le pregunté sobre México, acerca de los acuerdos convenidos con López Obrador cuando, frente a las amenazas con los aranceles, aceptó observar un rigor con los inmigrantes que complaciera las demandas del presidente Donald Trump.
“Me alegro que se haya logrado un acuerdo”, expresó Cabanas, inclinando el comentario hacia un horizonte más planetario sobre el fenómeno migratorio.
“El problema de la inmigración es un tema preocupante en el mundo. España, como país europeo que es, está muy atenta también a este asunto. Nosotros queremos dar el frente a todos estos grandes retos: a la emigración, los cambios climáticos, la violencia, la inestabilidad, las grandes tensiones. Todos estos retos queremos que se resuelvan  a través de los mecanismos multilaterales que están creados y evitar los enfrentamientos”, señala.
Luego, añade: “Confiamos en que sea mediante la cooperación y el diálogo que se solucionen los problemas en este mundo que estamos creando. Nosotros estamos pegados a África y estamos siendo muy atentos al problema de la emigración”.
Después de una pequeña pausa, aclara: “Nosotros hemos sido un país de emigrantes y Tampa es un ejemplo de la emigración nuestra a Estados Unidos. Para mí es un orgullo poder estar aquí, haber visitado el Centro Español y ahora el Centro Asturiano. Aquí vinieron muchos españoles a fines del siglo XIX y en el siglo XX y con su esfuerzo, con sus  brazos y su educación levantaron estos centros”.
Le comenté al Embajador que, como soy cubano, me gustaría oír su opinión acerca de la actitud  de España hacia la reciente aplicación del capítulo III de la Ley Helms-Burton.
Me conmueve la sinceridad, el visible sentimiento con que me habla del significado de la Isla para su país, distanciándose de una interpretación centralmente política.
“Cuba es un país hermano. Los cubanos y los españoles somos, yo no diría que primos, somos hermanos. Cuba es algo muy especial, allí tenemos familia. Por eso decimos ‘La Perla del Caribe’, pues es algo muy querido para los españoles. Yo tengo familia en Cuba y me siento muy orgulloso de ir allí, como tantos españoles. Nuestra política hacia Cuba siempre ha estado marcada por esa sensación  de hermandad, de cariño entre nosotros. Eso no se puede cambiar, ha sido una constante. El cariño ha estado por encima de los gobiernos o el régimen que haya existido en España o en Cuba. Después de la independencia, los ­españoles siguieron yendo a Cuba, es algo que es muy natural”, afirma.
Entonces, como cuando se ha dicho lo más importante, me aclara que no rehúye la pregunta y afirma: “Y por tanto, esa cercanía no se puede alterar. España siempre ha dicho que se opone a la aplicación de leyes extraterritoriales como el título III y IV de la Ley Helms-Burton.  Hemos dicho que consideramos que no es esa la manera, porque son acciones extraterritoriales. Confiamos en que se pueda llegar a soluciones que impidan que entremos en litigios durante años. Las inversiones españolas en Cuba no son tan grandes. Por el momento son limitadas. Es verdad que las hay, en los hoteles son más visibles y confiamos en que, en su día, sean mayores. No aspiramos a entrar en una espiral de demandas y contrademandas que no benefician a nadie”.
Miro hacia el amplio salón del Centro Asturiano, donde decenas de españoles esperan a su Embajador y me siento sin derecho a prolongar más la conversación. Le agradezco y le doy la mano, sumándonos al grupo. Allí converso, entre vinos y tapas, con el cónsul de España en Florida Central, Sr. José Vivero, siempre cordial; con el Honorable Juez Emiliano Salcines, con John A. Rañón, presidente del Centro Español, con Henry Echezábal, y en todos  siento el respeto y admiración por el ilustre visitante. En un momento, Vivero ocupa la tribuna y todos se acercan cuando presenta al Embajador, quien pronuncia un emotivo discurso, agradeciendo a los españoles, a los presentes y a los que, a lo largo de la historia, han contribuido al enriquecimiento de esta ciudad y conservan con orgullo la cultura de España.



viernes, 14 de junio de 2019

Breves apuntes sobre la presencia histórica de España en Tampa


No es posible explicar la historia y cultura de la ciudad de Tampa sin mencionar la presencia centenaria de España en esta ciudad. Fue un español, Hernando de Escalante y Fontaneda, quien primero escribe su nombre, al relatar sus peripecias entre los indígenas calusas, después de sobrevivir a un naufragio en estas costas floridanas a mediados del siglo XVI.
Aunque hay diversas versiones, se cree que Fontaneda fue rescatado hacia 1566 por Pedro Menéndez de Avilés, quien fuera el fundador de San Agustín y a quien sirvió de intérprete  ante  los pobladores nativos gracias al tiempo que estuvo viviendo entre ellos.
Al regresar a España, este explorador de origen cartaginés escribió Memoria de las cosas y costa y indios de la Florida (1575), en el que se refiere a varios sitios floridanos: “Primeramente, un lugar que se dice Tampa, pueblo grande...”. Muchos historiadores de aquella época, entre ellos, Antonio Herrera y Tordesillas, otorgaron mucho valor al texto de Fontaneda. 
Hernando de Escalante y Fontaneda (1536-1575)
Como parte de Florida, Tampa fue una posesión española hasta 1821, cuando pasa oficialmente a Estados Unidos. Aunque durante ese tiempo, a diferencia de San Agustín y San Carlos de Pensacola, aquí no se asentó una población española. Vino a tener una gran significación la presencia ibérica en Tampa a fines del siglo XIX, cuando comienza el florecimiento de esta ciudad a partir del desarrollo de la industria del tabaco, que en pocas décadas contó con decenas de fábricas construidas en Ybor City, Wets Tampa y Port Tampa y elevó a millares su nueva población, sumando a los estadounidenses cientos de españoles, cubanos, italianos y de otros diversos orígenes.
 En este proceso, inaugurado en 1886 –cuando apenas llegaba a un millar la población del lugar– muchos hijos de España tuvieron una posición preponderante. Fue el valenciano Vicente Martínez Ybor quien inauguró esta ruta de desarrollo a la ciudad y a quien debemos el nombre de uno de sus más emblemáticos barrios.  También era español el  ingeniero Gabino Gutiérrez, hijo de Cantabria,  quien marcó las primeras calles y casas de Ybor City. Asimismo, el primer industrial a quien Martínez Ybor llamó para que le acompañara en el fomento de la industria del tabaco en Tampa fue a Ignacio Haya, quien llegó junto a su amigo Serafín Sánchez, ambos españoles, e ­inauguraron la fábrica La Flor de Sánchez y Haya, de la que salió el primer tabaco tampeño al mercado, en abril de 1886.
He mencionado a Martínez Ybor, Gabino Gutiérrez, Ignacio Haya y Serafín Sánchez por ser los españoles pioneros en el desarrollo de la industria del tabaco en Tampa, pero podrían anotarse cientos de nombres procedentes de la nación ibérica que, en esta y otras industrias, contribuyeron al crecimiento económico, social y cultural de esta ciudad. Los apellidos Pendás, Bustamante, Nistal, Avellanal, Vega, Cuesta, Riaño, González, Salcines, Vivero, son sólo algunos de los que, hasta hoy, dignifican la prosapia española en la bahía de Tampa.
Cuando se camina por Ybor City y West Tampa, la huella española es persistente y llamativa. Si se entra al restaurante Columbia, pudiera creerse que se está en una ciudad de España, más que por comidas procedentes de ese país, como la paella, por las imágenes en las paredes, especialmente en el salón Don Quijote. Detenerse frente a los edificios que tuvo el Centro Español, tanto en Ybor City como en West Tampa, remeda el papel jugado por estas instituciones durante décadas como entidades de socorro mutuo, actividades recreativas y culturales, conservación identitaria, en las que miles de españoles encontraron crecimiento y apoyo. Asimismo, el Centro Asturiano es un paradigma de la presencia de la nación ibérica en Tampa y al igual que el edificio del Centro Español guarda en el interior de su bella arquitectura fragmentos significativos de la historia española en nuestra ciudad.
La fuerte presencia de la cultura de España está viva en la generación actual y aunque con la evolución de la sociedad se ha prescindido de servicios que hicieron de varias de sus organizaciones un referente de fuerte solidaridad entre sus nacionales, están vivos los aportes de su cultura. Un ejemplo ha sido el Teatro Lírico Español, fundado por René González, en cuyo repertorio la puesta en escena de una “Verbena de la Paloma” hace sentir el maravilloso influjo de su identidad. En restaurantes, funciones teatrales, música, bailes, libros, acentos de conversación, frases  e idiosincrasia en general, tenemos la suerte de encontrarnos en Tampa, cada día, la presencia de España.


viernes, 7 de junio de 2019

Diálogo con Emiliano Salcines en “La Oriental”


El sábado pasado, en la pequeña cafetería “La Oriental”, ubicada en la  calle Columbus, West Tampa, nos reunimos el poeta Alberto Sicilia y yo con Emiliano Salcines y un grupo de sus dilectos amigos jubilados, quienes acostumbran encontrarse en ese cálido sitio en mañanas sabatinas y/o dominicales, para conversar de cuánto viene a la buena memoria de cada quien.
El evento podría ­llamarse “La tertulia de Salcines”, porque él es como el centro de la conversación. La naturaleza concedió a quien fue el primer Juez hispano del condado de Hillsborough la riqueza de la palabra, el  buen humor,  viva
inteligencia y un don de gentes que, en su sencillez natural, lo hacen sobresalir en cuanta reunión tiene el privilegio de contar con su asistencia.
Pero ahora voy a ocupar estas líneas con sólo una parte de la conversación, dedicada de forma imprevista a la biblioteca de West Tampa radicada en la calle Howard,  un bello edificio de estilo neoclásico inaugurado en 1914. La exquisita disertación de Salcines –también historiador y profesor de mérito– se produjo ante una interrogante sobre los libros en español con que cuenta este centro de lecturas.  –Tuvo muchos– dijo Emilano, remontando la explicación al momento en que los lectores de tabaquería tenían sus bibliotecas particulares, de donde extraían las diversas lecturas que llevaban a la sala de los operarios.
En la cafetería "La Oriental", el sábado 1.° de junio, 2019
–Eran lecturas muy bien elegidas– puntualizó Salcines, acaparando la atención de todos y cuyo diálogo interrumpía cada vez que al abrirse la puerta entró alguien, a quien invariablemente saludó con su nombre y una palabra de cariño. Los lectores –continuó– encargaban los libros a Cuba, Nueva York y otros lugares y correspondían a  los mejores autores de su tiempo. Se leía a Cervantes, Víctor Hugo, Dostoievski, Blasco Ibáñez, Alejandro Dumas, Balzac, Tolstoi, en fin, a los grandes escritores. Muchas veces los lectores, que además de cultos tenían un don actoral y declamaban modulando la voz (en ese momento nuestro amigo hizo una imitación variando la voz de un personaje masculino a uno femenino, con lo que mostró que habría sido un excelente lector), se intercambiaban esas obras y El Conde de Montecristo podía empezar en una fábrica cuando había concluido en otra. Bueno, muchos de esos libros fueron donados a esa biblioteca, que desde su inauguración ofreció sus servicios gratuitos en West Tampa, un municipio que tuvo gobierno propio hasta 1925.
A fines de la década de 1920 comienza a decaer, hasta ­desaparecer, el oficio del lector de tabaquería. Entre otras cosas, se les fue acorralando porque muchos incentivaban el sindicalismo, la jornada de trabajo de ocho horas, que la mujer no perdiera el trabajo cuando fuera a parir y esas lecturas chocaban con las políticas de los propietarios. Cientos de esos libros fueron donados a West Tampa Branch Library. Pero unos años después, con la entrada de nuevos libros en idioma inglés, se decidió guardar esa amplia bibliografía hispana en el sótano, un lugar inapropiado en este lugar, porque el agua está cerca de la superficie y hay permanente humedad. 
Es bueno recordar –apunta Emiliano– que el multimillonario Andrew Carnegie financió la construcción  de esa institución. Se eligieron once bibliotecas en Florida para recibir la donación de Carnegie y entre ellas estuvo la de nosotros. Pero, por alguna razón, en los planos aprobados por el benefactor estaba diseñado un sótano. La opción fue clara: “O se le hace sótano, o no hay biblioteca”, según nos cuenta el letrado locuaz. De manera que el recinto contaba con esa catacumba cuando unos años después llegó la indicación de darle espacio a los nuevos libros que se leerían en la lengua de Shakespeare.
En ese momento, El Conde de Montecristo, Ana Karenina y Los hermanos Karamazov se fueron al sótano junto a  La Barraca y Los Miserables. En aquel lugar los fue cubriendo una capa de moho y al cabo de unos años no les quedó otro remedio que ser trasladados a los depósitos de desperdicios.
–Por eso hoy no vas a encontrar muchos libros en español en este lugar– concluyó Salcines, en el instante en que todos se pusieron de pie, siguiéndolo a él, para aplaudir con visible alegría la entrada de un amigo que recién fue dado de alta de un hospital de la ciudad. 
Sé, porque he estado varias veces en esta tertulia sabatina alrededor de Emiliano Salcines, la riqueza humana que rodea a este grupo que hace más de un cuarto de siglo se viene reuniendo en una cafetería de West Tampa, primero en El Gallo de Oro, después en El Arcoiris y La Oriental, donde hablan de todo y de todos, hacen cuentos, recuerdan sus historias, inquieren por la salud del que se ausenta, toman café, meriendan, se alegran con las buenas noticias, se preocupan por los destinos del mundo y les desean a todos buena salud.