viernes, 18 de octubre de 2019

Miguel Coyula presenta su documental “Nadie” en la bahía de Tampa

     El cineasta cubano Miguel Coyula (La Habana, 1977), estará por primera vez en nuestra ciudad este fin de semana. Ha sido invitado a participar en el Festival de Cine Latino de la bahía de Tampa, que por segundo año se celabra en Saint Petersburg, gracias a la perseverancia de Linda Freedman Ramírez, su entusiasta fundadora.
Coyula viene a presentarnos su documental “Nadie”, nacido de las muchas horas de conversación que sostuvo con el extraordinario poeta cubano  Rafael Alcides,  quien, por su posición crítica hacia la Revolución Cubana estuvo aislado dentro del país, aunque nunca quiso abandonarlo. Alcides murió en La Habana en 2018 pero pudo disfrutar, al final de su vida, del premio a la Mejor Película concedido a “Nadie” en República Dominicana en 2017.
El director de este filme, de forma independiente y prácticamente casera, sin compromisos ni financiamientos con instituciones cubanas o extranjeras, ha escrito, filmado y dirigido varias obras, entre las que se destaca “Memorias del desarrollo” (2010), en la que propone  una  segunda parte de la famosa “Memorias del subdesarrollo” (1968) del emblemático Tomás Gutiérrez Alea. Su opera prima, “Cucarachas rojas” (2003),  ha obtenido varios premios en Festivales Internacionales. Al saber que “Nadie” estaba incluido en el programa de este festival, le comuniqué a Coyula el deseo de hacerle unas preguntas para La Gaceta, a lo que accedió amablemente.
Miguel Coyula, junto a Rafael Alcides, reciben el premio a Mejor Documental
en el X Festival de Cine Global Dominicano, en 2017.

¿Qué te motivó a filmar el documental “Nadie”?

Realmente la película comenzó por accidente, quería tener a Alcides en cámara. Tenerlo registrado, no tenía la menor idea de lo que haría al principio. Hice una entrevista inicial de 4 horas y al final me hace el cuento de la prostituta convertida en maestra que me dio luces de cómo podría ser la historia de la Revolución. Al principio hice una serie web de 7 capítulos muy cortos sobre temas relacionados con Cuba en los últimos 60 años. Y después seguimos filmando el largometraje.

Cuando comenzaste a trabajar con Rafael Alcides, ¿te propusiste plasmar la historia personal del poeta o te llevó a él la intuición de que el documental replantearía una versión crítica de la historia de Cuba?

Sí, a mí lo que siempre me ha interesado de Alcides es su honestidad, que a menudo le causó aislamiento también con una parte de la disidencia. Para mí la película es una historia de amor y decepción entre dos hombres y una mujer. Los dos hombre son Rafael Alcides y Fidel Castro y la mujer es la revolución. Hay elementos de la vida de Alcides, pero hay que armarlos para tener una idea de su biografía. Algo que por cierto a él tampoco le interesaba. Él decía: “No quiero loas a mi obra”. A él le interesaba hablar como ciudadano, desde el civismo. Por supuesto hay muchas anécdotas personales en las que es inevitable descubrir a Alcides como ser humano.

¿Hasta dónde “Nadie” expresa la compleja mirada del cubano actual hacia la Revolución?

Yo creo que hay muchas contradicciones que uno siempre debe buscar. Si no lo haces corres el riesgo de que la obra se vuelva propaganda. Alcides fue muy honesto hasta en sus dudas. Era una persona con un gran humanismo, y fue un romántico hasta el final, incluso dentro de su decepción. Eso le confiere una dimensión trágica como personaje.
¿Te parece que  “el secreto de Pedro Utset” a que alude el poeta justifica el amor a “la vieja novia”?
Creo que en la juventud se forman los principios de vida de la mayoría de las personas, son muy pocos los que admiten que se equivocaron y menos los que deciden cambiar el rumbo de su vida después  de cierta edad. Alcides es una excepción. Siempre me llamó la atención que Alcides, aunque detestaba a Fidel Castro, siempre se siguió considerando socialista –no comunista, hay una diferencia–.

Alcides no alcanzó en vida el estatus de restitución que tuvieron otros intelectuales que él menciona, como es el caso de Antón Arrufat, César López y otros. ¿Se propuso el documental salvarlo del olvido?

Sí, era también un propósito, por eso en el segmento sobre la belleza quería que se pudiera apreciar algo sobre su sensibilidad. En un principio había mas poemas de Alcides (a él no le gustaba leerlos). Pero decidí utilizar sólo uno, al final, para que tuviera un impacto mayor.
“La belleza estremece”, expresa Rafael Alcides en un momento de  la filmación. Y es la belleza un logro de este documental que se percibe en la palabra, la actuación, la imagen, la luz, el mensaje. ¿Cómo equilibras el contenido artístico y la hondura de pensamiento en la realización cinematográfica?
Creo que la gran belleza del documental es Alcides, por eso quise tenerlo la mayor parte del tiempo en cámara y que los elementos de ficción y animación se sucedieran delante y detrás de él para crear un fluir de su conciencia mientras editaba las 40 horas de entrevistas. Es mi primer documental (si descuento un ejercicio de la EICTV), pero a mí no me interesan los géneros en estado puro. La hibridez es muy importante para mí.

Sé que “Nadie” alcanzó el premio a Mejor Documental en el X Festival de Cine Global Dominicano, en 2017. ¿Qué significó para ti?

Lo que más me alegró es que Alcides hubiera estado allí para recibir el premio conmigo.

¿Cómo se recibió en Cuba el documental “Nadie”?

Un intento de proyección en un espacio privado fue reprimido por la seguridad del estado y la policía. En cuanto a los críticos cubanos, la película no existe. No se ha escrito ni para bien ni para mal. Las únicas críticas existen fuera de la Isla.

Háblame de tu historia como cineasta, especialmente de la obra “Memorias del desarrollo”, por suponer un desafío tan grande realizar una segunda parte de la gran película de Tomás Gutiérrez Alea.

Siempre he sido un poco irresponsable, como no me muevo en la industria, no considero lo que hago como una carrera sino una obsesión por volcar mi subconsciente en la pantalla, sin preocuparme cómo reaccionan los demás, ser independiente en contenido y forma. Creo en un cine incómodo. Es el que me ha marcado y es el que me interesa como creador.

¿Cómo acogiste la invitación al segundo Festival de Cine Latino de la bahía de Tampa?

Ha sido una muy buena oportunidad para poder compartir la película con la población de Tampa y generar debate alredor de ella.

Gracias, muchas gracias.
  Publicado en el periódico La Gaceta, el 18 de octubre, 2019.

viernes, 30 de agosto de 2019

Con el amor de la Dra. Kenya Carmen Dworkin a la ciudad de Tampa


La Dra. Kenya Carmen Dworkin es profesora asociada en el Departamento de Lenguas Modernas de Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, desde hace más de dos décadas. Allí ha realizado un notable trabajo no sólo diseñando e impartiendo diversos programas de los planes de estudios de pre y postgrado, sino también desarrollando una constante y fructífera investigación en torno a la cultura hispana en Estados Unidos. En esta vertiente, la ciudad de Tampa ha estado en el prisma de  su atención  y  ha realizado valiosos aportes al conocimiento del origen y evolución del teatro hispano en Ybor City y a otros componentes de su multiétnica cultura, centrados esencialmente en la construcción de la identidad.
Con el privilegio de tener la amistad de Kenya –a quien publicamos hace un tiempo un interesante ensayo en la Revista Surco Sur–, me resultó cómodo el diálogo que ahora se presenta a los lectores de La Gaceta, entre los que hay muchos amigos suyos.
Cuando se conversa con la Dra. Kenya Carmen Dworkin, se descubre enseguida el amor que siente por la ciudad de Tampa. ¿Cómo, sin vivir en ella, nació esa pasión por esta ciudad floridana?
Había estado en Tampa en 1992, usando el archivo de la Universidad del Sur de la Florida (USF) para investigar ciertos temas para mi tesis doctoral. Entonces, no tuve la manera de establecer vínculos más allá de los investigativos con la ciudad, su historia, gente y cultura. Luego, en 1994, me llegó una invitación inesperada para participar en un pequeño simposio sobre los ‘Estados Unidos Hispánicos’ en USF, sustituyendo  a alguien que había tenido que cancelar a último momento. Lo que en mí comenzó como curiosidad e interés en asistir, terminó produciendo un encuentro que cambió para siempre mi vida. Una tarde, durante dicho simposio, nos ofrecieron una gira a pie por Ybor City, para conocer sus muchos edificios históricos y aprender de dos expertos sobre la comunidad que había construido ese nido para proteger a sus habitantes trabajadores y sus familias.
Uno de estos expertos, el inigualable Sr. Juez E.J. Salcines, se sentó a mi lado mientras visitábamos el Centro Asturiano. Poco a poco me contó varias anécdotas sobre la vida teatral de esta sociedad y otras, sobre todo sobre el Círculo Cubano y el Centro Español. Me dijo que había participado de niño en una sección juvenil y que a temprana edad había visto en el Centro Asturiano la zarzuela “Los Gavilanes”, presentada por Plácido Domingo padre y su esposa, Pepita Embil. Me contó muchas cosas fascinantes y quedé tan embelesada con el tema del teatro en Tampa que al volver a Pittsburgh, donde vivo y trabajo, me puse a investigarlo inmediatamente.

Encontré que se había estudiado o escrito escasamente sobre este tema. Por ello, me empeñé en descubrir y resucitar la gran historia del pueblo que estableció su propia tradición teatral, que se mantuvo desde la fundación de Ybor City hasta los años sesenta y setenta del siglo pasado.
Al no encontrar muchos materiales, decidí empezar a localizar y entrevistar a tampeños que habían tenido algo que ver con el teatro –escritores, actores, tramoyistas, etc.– y fue así que empecé a hacer amistades y encontrar a quienes ahora son como mi familia. Así fue que me enamoré de Tampa, su pueblo hispano y su riquísima historia. Lo que experimento es una pasión que desde 1994 todavía late fortísimo en mi corazón. Y, como suelen decir, el resto es historia.
Toda su formación, desde la enseñanza primaria a la universitaria, ha sido en Estados Unidos. Sin embargo, Cuba, su país de origen, ocupa un gran espacio en su interés hacia la investigación histórica. ¿A qué lo atribuye?
Sí. Es cierto. Nací en Cuba casi por equivocación. Me adelanté demasiado (tres meses) pero no dejó de marcarme por siempre el haber nacido allí, de padres cubanos. Si no nací en la ciudad de Nueva York, estoy convencida de que fue el destino quien lo determinó. Yo tenía que nacer en Cuba. Es más, estoy segura de que el hecho de haber nacido en esa Isla y haberme criado tan lejos de ese suelo patrio hizo que mientras más edad cobraba más obsesión desarrollaba por aprender sobre Cuba y por conservar mi cubanidad y cubanía. Para mí, esto requirió y requiere mucho empeño, pero encontré mucha inspiración en la cultura cubanotampeña y en su teatro, y en su gente. La idea de que se podía construir una identidad cubana lejos del origen, tanto física como metafóricamente, como lo vi demostrado tantas veces en las calles de Ybor City y West Tampa, me embriagó. Ser cubana, identificarme como cubana y dominar el español leído, escrito y hablado siempre han sido y siguen siendo algo que me enorgullece. De hecho, pudiera parecer algo raro para algunos que no me identifico como cubanoamericana o Cuban American, como suelen hacer muchos, sino como cubana de pura cepa. No viví la experiencia del exilio; llegamos en marzo de 1956.
Tanta es mi obsesión que, en los ochenta tardíos, cuando comencé mis estudios doctorales en letras hispanas en la Universidad de California, Berkeley, decidí enfocarme en literatura, lingüística e historia latinoamericanas pero, sobre todo, las cubanas. Mi disertación trató el tema de la fallida propuesta de una verdadera independencia e igualdad racial en Cuba vista a través de las novelas cubanas de 1902-1933, sus tramas y sus protagonistas.
¿Cuánto hay de historia personal en la elección investigativa relacionada con la construcción de la identidad?
Claro. Ya he comentado sobre esto arriba, pero la cosa más fascinante para mí con respecto a la comunidad histórica cubana de Tampa es (1) el rol decisivo que tuvo en la lucha por la independencia cubana y, más aún, (2) que dichas comunidades emigradas contribuyeron no sólo a la definición de lo que debía ser la futura sociedad cubana, y sacrificaron mucho por ella, sino que también Martí mismo experimentó esa efervescencia patria y fue profundamente afectada por ella. Es decir, el pensamiento martiano fue moldeado en parte por los humildes tabaqueros y residentes de Ybor City y West Tampa. Esto es sumamente emocionante y debe henchir de orgullo a todos los descendientes de esos tabaqueros y especialmente a los cubanos.
¿Qué significado tiene el teatro y el arte hispano en general en la cultura de Tampa?
Pues, el teatro y el arte hispanos en Tampa funcionan como espejos de las distintas etnias que convergieron aquí en el tardío siglo diecinueve y después. Ofrecen una perspectiva, una óptica indisputable sobre los distintos grupos –cubanos, españoles e italianos– y así ponen al descubierto sus actitudes y actuaciones culturales, sociales y políticas. Dan testimonio al enorme esfuerzo que hacían los residentes latinos de la ciudad por mantener viva una fuerte conexión con sus países y culturas de origen. Era como un sustento anímico que les permitía sentir que aun estaban en su madre patria, aunque fuera por sólo unas horas.
Ahora sí, el teatro cubano, escrito localmente por miembros de la comunidad como Salvador Toledo, más que ningún otro permitía que desde las tablas de esta enclave latina se proyectara una identidad cubana emigrada que iba evolucionando de cubana, española, italiana y hasta anglo en una netamente tampeña, que recogía elementos de los cuatro grupos, pero demostraba siempre y con mucha chispa una fuerte impronta de cubanidad.
¿Qué perspectivas le ha ofrecido la mirada a fenómenos como el transnacionalismo y la diáspora, presentes en escritos suyos como “La patria que nace de lejos”?
Las situaciones fronterizas o transfronterizas en distintos lugares del mundo y, sobre todo, en el Caribe y América Latina, siempre me han fascinado. De alguna manera son un reflejo de mi propia quimera identitaria porque yo misma siempre he vivido entre varias fronteras culturales y étnicas. A pesar de todos mis estudios, de las muchísimas situaciones transnacionales que he analizado a través de la historia tanto en el mundo hispanohablante como en Europa y África, ningún ejemplo me ha servido mejor, profesional y personalmente, que el de Tampa y Cayo Hueso.
La población cubana pre-1960 en Tampa creó y vivió una verdadera realidad transnacional; la pos-1960 lo sigue haciendo también, pero bajo distintas circunstancias políticas y culturales. En casi todo sentido, los cubanos históricos de Tampa crearon en sus enclaves territorios cubanos ultramarinos que mantenían un vínculo inquebrantable con la Isla, su política, cultura, presente y futuro. La razón por la que hablo de ‘una patria que nace de lejos’ es precisamente por lo que ya mencioné, que la gesta independentista de los cubanos de Tampa y las contribuciones que hicieron a lo que terminó siendo la identidad nacional ya liberada la Isla, hizo de ellos y sus descendientes verdaderos hijos e hijas de la patria cubana. Así también nació y perdura mi propio concepto de patria, origen e identidad.
Como profesora, ha diseñado numerosos cursos sobre estudios hispánicos que se han incluido en los programas de distintos niveles de enseñanza. ¿Qué objetivos se ha propuesto con ellos y qué alcance han tenido?
Llevo más de 30 años enseñando y supervisando a estudiantes de pre y posgrado. Para mí, los retos siempre han sido los mismos, sin distinción de nivel, buscar una manera para que mis estudiantes aprendan y aprecien la lengua española en toda su diversidad y también entiendan y aprecien con conocimiento crítico las multifacéticas realidades históricas y actuales en toda su complejidad histórica, política, social, cultural y racial. Para ello, a veces me enfoco en un país (como Cuba o Estados Unidos) o una región (digamos los Andes, el Cono Sur, México, América Central) o un tema (la niñez en zonas de guerra u opresión, el género, lo afro, colonialismo e imperialismo). Otras veces uso una óptica transatlántica o hemisférica para poner en ‘diálogo’ las distintas realidades y sus causas (el mundo hispanohablante, las Américas, la emigración y el exilio). También, es muy importante para mí que los estudiantes egresen de la universidad no sólo entendiendo bien la interconexión que acabo de citar, sino que entiendan claramente cómo sus destrezas lingüísticas y culturales en español son herramientas que pueden y deben implementar en todos los demás aspectos de sus vidas profesionales y personales, porque llevan consigo instrumentos de suma importancia para ellos como ciudadanos del mundo, no sólo de este u otro país.
Recientemente usted vino a nuestra ciudad a participar en el Instituto sobre  José Martí y las emigraciones en el independentismo cubano, organizada por la Universidad de Tampa (UT). ¿Qué opinión le mereció este evento y qué repercusión puede tener en el futuro próximo?
Mi retorno a Tampa por el motivo de este Instituto y mi propia línea investigativa ­coincidieron de manera fortuita este verano, pero la invitación a participar como docente en esta empresa fue motivo de gran felicidad y orgullo para mí. Llevo más de dos décadas estudiando Tampa, su historia, su pueblo y su fuerte identidad cubana. Pero que el Fondo Nacional para las Humanidades (NEH), una entidad federal, haya decidido apoyar con una buena subvención la propuesta de los profesores James López y Denis Rey de traer a Tampa un grupo de docentes y estudiantes para que pasaran un mes empapándose de la historia, cultura y pueblo de esta maravillosa ciudad y sus vínculos con Cuba, la Guerra Hispano-Americana y más, fue para mí un reconocimiento importante del valor  no sólo del tema sino de mi interés y trabajo de hace 25 años.
Me emociona mucho que ahora haya otros estudiosos y escritores que se apasionen igual que yo hace tanto tiempo. Y la existencia del Centro de Estudios Martianos Afiliado en la Universidad de Tampa, el haber podido llevar a cabo exitosamente este primer Instituto NEH y poder contar con algún apoyo financiero e interés del Centro es muy prometedor de un proceso que seguirá produciendo. Lo mismo resulta de poder contar con la evaluación tan positiva que ha de salir sobre el Instituto, el interés de parte de escritores e historiadores locales y de afuera por seguir contribuyendo con sus energías y trabajos a nuevos productos –publicaciones, otros proyectos y eventos públicos–.
Hasta me tomo la libertad de recordar las palabras del mismo Apóstol para describir cómo veo lo positivo que es y será el impacto de todo este nuevo interés por este trabajo. La experiencia y los productos del Instituto son y serán “para el bien de todos”,  especialmente para los amantes de Tampa, Martí, Cuba, la historia y los pueblos valientes y exitosos.   









jueves, 1 de agosto de 2019

El Dr. James López dialoga sobre el Instituto alrededor de José Martí realizado en la Universidad de Tampa


El pasado 12 de julio concluyó en la Universidad de Tampa (UT)  un curso de verano que durante un mes profundizó en el estudio sobre José Martí y la participación de los inmigrantes de fines del siglo XIX de Florida en el independentismo cubano. El evento, convocado  por el Centro de Estudios Martianos afiliado a ese plantel universitario, fue organizado y dirigido con entusiasmo y rigor académico por los profesores Dr. James López y Dr. Denis Rey. López respondió a unas preguntas  para  La  ­Gaceta,  y nos complace compartir su visión acerca de una obra que desborda los marcos universitarios y se inserta en la historia de nuestra comunidad. 
¿Cómo surgió la idea de realizar la Conferencia “José Martí y las Comunidades de Inmigrantes de la Florida en la Independencia de Cuba y el amanecer del Siglo Americano en la Universidad de Tampa?
En 2016 mi colega Denis Rey y yo organizamos una conferencia en colaboración con USF llamada “Martí en Tampa”, cuyo propósito era convocar en nuestra ciudad, cuya historia está íntimamente ligada a la de Martí, a algunos de los especialistas más sobresalientes de Cuba y Estados Unidos sobre la obra martiana, muchos de los cuales no habían tenido contacto profesional en mucho tiempo por razones que no hace falta recalcar aquí, y con el fin de compartir en un ambiente ameno y productivo nuestro acercamiento a la figura y obra del Maestro. La relación profesional que el Dr. Rey y yo habíamos establecido hacía ya algún tiempo con el Centro de Estudios Martianos de La Habana, dio como fruto que en ese congreso se creara en la Universidad de Tampa la primera y única Cátedra Martiana en Estados Unidos.
Asistentes al Instituto en el "Parque Amigos de José Martí", en Ybor City
Con la sugerencia de una de las conferencistas –la brillante Dra. Anne Fountain–, solicitamos en nombre de esta cátedra una beca federal por medio de la Fundación Nacional para las Humanidades (National Endowment for the Humanities) para establecer lo que se denomina un Instituto de Verano para Profesores Universitarios (Summer Institute for College and University Teachers) en la Universidad de Tampa, dedicado al tema de Martí y su relación con las fascinantes comunidades de emigrantes cubanos que fundaron la ciudades de Ybor City y West Tampa a finales del siglo XIX.
Nuestra propuesta consistía en invitar a 30 profesores universitarios de múltiples disciplinas académicas (incluyendo a algunos candidatos a doctorado y profesores adjuntos) a hospedarse en Tampa durante cuatro semanas y dedicarse al estudio cuidadoso de la historia de la emigración cubana en Tampa, el papel fundamental que jugaron en la organización de la guerra de independencia cubana bajo el liderazgo de José Martí, y las causas y consecuencias de la intervención norteamericana en la Guerra Hispano-Cubano-Americana tanto en Cuba como en esta misma comunidad. Invitaríamos además a 13 académicos, especialistas en diferentes facetas de esta historia, para que compartieran sus investigaciones y sirvieran de guía y apoyo en los proyectos individuales que cada participante llevaría a cabo durante el programa. Naturalmente, conseguir una de estas becas es muy difícil, y nuestro primer intento no tuvo éxito. No obstante, persistimos, modificando la propuesta según los comentarios de los evaluadores anónimos, y nuestro segundo intento dio en el blanco.
Este año sólo se financiaron 10 institutos de verano en todo el país, incluyendo el nuestro. También vale mencionar que pocos institutos han ofrecido un programa tan extenso en términos disciplinarios (contamos con historiadores, literatos, sociólogos, ciencias políticas, y más) como en duración (son pocos los institutos de cuatro semanas). Es motivo de orgullo que la Universidad de Tampa, siendo una universidad relativamente pequeña, haya conseguido una beca de tanto prestigio, y con un presupuesto de 190 mil dólares, para fomentar el estudio de la historia de nuestra comunidad y la gran importancia que tuvo en su época tanto para Cuba como para los Estados Unidos.
¿Cómo se recibió la convocatoria de matrícula para ese curso de verano de un mes de duración?
Convocar y seleccionar a los participantes fue una labor titánica. Desarrollamos una estrategia de promoción dirigida a académicos en todo el país, y entre enero y marzo de 2019 recibimos casi 100 solicitudes, de las cuales escogimos a 30 finalistas y 10 alternos. Al final, recibimos en la Universidad de Tampa a 30 participantes provenientes de 15 estados más Puerto Rico, representando 10 disciplinas académicas. La naturaleza interdisciplinaria, junto con la diversidad geográfica, étnica y de género que logramos reunir mediante este instituto fue tal vez el aspecto más especial y productivo del mismo.
El trabajo de solicitar y seleccionar a los participantes fue difícil, pero excedió incluso nuestras expectativas, porque al final logramos lo más importante, que era crear una verdadera comunidad dedicada no sólo al estudio de esta materia, sino también a su enseñanza en aulas universitarias a lo largo del país y su presencia en conferencias académicas nacionales e internacionales. Logramos crear un equipo que garantizará la presencia de este importante capítulo de la historia estadounidense y cubana en los programas nacionales de estudio universitario para los años venideros.
Dr. López, ¿cómo se hizo la selección de los contenidos y profesores que estuvieron presentes en el evento?
Gracias a la experiencia de la conferencia sobre Martí en Tampa de 2016, y los muchos contactos académicos que he acumulado durante años, contaba con una nutrida selección de especialistas con los cuales podía armar un programa sobresaliente desde el punto de vista académico y también pedagógico. También hay que  tener  en cuenta que por el carácter interdisciplinario del instituto y nuestro deseo de que se tratara esta historia desde múltiples perspectivas, fue necesario contactar a especialistas que no conocíamos personalmente, pero cuyas obras habían contribuido material novedoso al estudio de la época que nos concernía. Y por último, queríamos crear un espacio para que nuestros expertos locales, aquéllos que siguen conservando y documentando esta historia maravillosa de Tampa, como el Honorable Emiliano Salcines, Maura Barrios y usted, tuvieran también la oportunidad de compartir su trabajo y su pasión por nuestra comunidad.
El instituto fue organizado temáticamente por semana. La primera semana estuvo dedicada a las comunidades de emigrados cubanos a finales del siglo XIX en Cayo Hueso, Ybor City, West Tampa y Nueva York. La segunda se dedicó exclusivamente a la vida y obra de José Martí. La tercera se enfocó en la Guerra Hispano-Cubano-Americana, sus causas y consecuencias. Y la última semana trató sobre las comunidades de Ybor City y West Tampa en el siglo XX y también en el desarrollo de los proyectos individuales de los participantes, los cuales se presentaron en forma de congreso durante los dos últimos días del instituto. Durante el instituto contamos además con el generoso apoyo del Tampa Bay History Center, Ybor City State Museum y el Departamento de Colecciones Especiales de la Universidad del Sur de la Florida, cuyo personal nos abrió las puertas y los archivos para que los participantes pudieran avanzar en sus trabajos de investigación, utilizando material que sólo se puede consultar en esa institución.
¿Hacia qué temas de los tratados se identificaron más los estudiantes?
Como le explicaba anteriormente, por las muchas disciplinas representadas entre los participantes, se descubrieron, se recuperaron y se iluminaron muchos aspectos de esta historia que nunca se me hubiera ocurrido estudiar anteriormente. Al terminar el instituto, el Dr.Denis Rey y yo nos sentíamos dos estudiantes más, gracias a todo lo que aprendimos. Acabé con una visión totalmente nueva de esta historia. Le doy algunos ejemplos: Una participante que estudia zonas pos-industriales en el sur de EE.UU. y el Caribe bajo el rótulo de lo “gótico” hizo un trabajo de archivo sobre Roberts City que nos destapó una parte fascinante de esta ciudad que pocos conocen. Otra está hallando increíbles paralelos de historia social entre ciudades tabacaleras en Galicia (A Coruña), North Carolina (Durham) y Florida (Key West y Tampa). Otro está viendo el impacto medioambiental de la industria tabacalera y la emigración cubana y siciliana en la Bahía de Tampa. Otra está viendo las posibilidades de desarrollar una filosofía pedagógica a partir de los escritos de Martí sobre la educación. Otra está recuperando los muchos periódicos de lengua española publicados en Cayo Hueso y Tampa entre 1868-1920. Más de uno está desarrollando novedosos materiales pedagógicos para incorporar esta historia y la obra martiana en clases de lengua española en universidades norteamericanas. En fin, me he quedado alucinado con la calidad y variedad del trabajo intelectual que este instituto ha generado.
¿Cómo evalúa el desarrollo y resultados del curso?
Creo que mi evaluación de los resultados del instituto ha quedado evidente en los comentarios anteriores. Yo tiendo hacia el optimismo, pero nunca me hubiera imaginado que el instituto saliera tan perfecto, no sólo en lo intelectual sino también en lo afectivo. Los comentarios de los participantes han sido unánimes al respecto. Para todos, incluyendo a los profesores, presentadores y nosotros los organizadores, ha sido una experiencia única que nos ha confirmado nuestro sentimiento desde hace muchos años: que la historia temprana de Tampa representa un núcleo clave para comprender múltiples aspectos de la historia norteamericana y cubana, y que constituye además un capítulo imprescindible para los que pretenden estudiar a fondo la obra de José Martí.
¿Qué perspectivas hay de continuar desarrollando este tipo de curso y con qué frecuencia sería posible?
Esperamos repetir el instituto en el verano de 2021. Después del año inicial hay que pasar por una auditoría y una evaluación bastante rigurosas, por lo que hay que esperar un año antes de solicitar la beca nuevamente. Sin embargo, dado el enorme éxito de este primer instituto, nos sentimos optimistas respecto de la posibilidad de preparar una propuesta favorable para un segundo instituto de este tipo.
¿Cómo se refleja en la comunidad el desarrollo de este evento académico?
¡No sólo la comunidad local, sino la nacional e internacional! De este instituto ya están previstos varios proyectos colaborativos. Estamos viendo la posibilidad de solicitar otra beca para recuperar y digitalizar los periódicos de la emigración cubana en Cayo Hueso, Ybor City, West Tampa y Nueva York, en la cual participarían varios de los profesores invitados y participantes del instituto. También se están organizando ya algunos paneles para conferencias internacionales en 2020 sobre la obra de Martí, considerándolo no sólo como el líder político de la independencia cubana, sino también como un importantísimo escritor norteamericano, que durante sus 15 años en este país registró y comentó, con esa agudísima visión de que disponía, los acontecimientos más importantes de los Estados Unidos en un momento crucial de su historia.
En fin, gracias a este instituto, la historia de Tampa, y de Martí, ocupará un lugar cada vez más prominente en las universidades, conferencias y publicaciones académicas en el mundo entero.






viernes, 19 de julio de 2019

Diálogo con Roel Santos, gran pelotero cubano


Roel Santos, oriundo de Niquero, es uno de los peloteros cubanos de más rendimiento en la actualidad y contratado en la presente temporada por las grandes ligas mexicanas, accedió a una entrevista para La Gaceta. Aprovechando las facilidades que dan las redes sociales a la comunicación, dialogamos a través del ­Messenger, donde fue contestando con brevedad y precisión las diversas preguntas que le formulé.
Los seguidores del béisbol lo conocen, pues en los últimos años ha sido un jardinero y bateador sobresaliente en la Serie Nacional de Cuba, Series del Caribe, Ligas Japonesas, Colombianas y ahora en la Mexicanas con los Olmecas de Tabasco.
Roel, de ser uno de los muchachos que en la década de 1990 jugaba pelota en un barrio de Niquero (tan alejado de los focos capitalinos), se ha convertido en uno de los grandes peloteros cubanos, con premios nacionales, caribeños, panamericanos y asiáticos.
En el Salón de la Fama en Cooperstown se exhibe un artículo
dedicado al pelotero cubano Roel Santos

Cuando estabas en la Secundaria Básica “Nené López”, de tu pueblo, ¿soñaste con alcanzar  este nivel?  ¿A qué atribuyes ese logro, más allá de tus  facultades incuestionables para este deporte?
Bueno, te comento que mi pasión por este deporte fue desde muy pequeño, aunque, en verdad, se nos dificultaba jugarlo en mi barrio. Cuando ya estaba en la Secundaria Básica “Nené López”,  uno soñaba con llegar a ser un gran pelotero,  como lo eran en esa época Kindelán, Pacheco, Ulacia.  Pero que ese sueño se hiciera realidad era cosa del destino. Para mí, ha sido un gran logro triunfar en este deporte y para lograrlo hubo muchas razones, pero la principal ha sido trabajar para ser cada día mejor y nunca darme por vencido.
¿Hay algún pelotero que te ha servido de inspiración, de modelo a seguir?
Bueno, en verdad han sido muchos peloteros a seguir, pero en esa época Luis Ulacia era mi fuente de inspiración, lo fue en toda mi niñez.
Roel Santos exhibe el trofeo de Campeón
en la Liga Colombiana 2018
¿Cuál es tu mayor anhelo como pelotero?
Mi mayor anhelo como pelotero ha sido siempre superarme, ir siempre por más, y, claro,  disfrutar de este lindo deporte.
¿Qué significa para ti representar a Cuba en los Panamericanos de Lima?
Siempre es bueno representar la selección cubana. Estar en ella ha sido cumplir el sueño de mi niñez.
¿Crees que el béisbol cubano podrá recuperar el título de Campeón Panamericano en Lima 2019?
Claro que sí. El béisbol cubano está preparado para recuperar ese título.
¿Qué premios has disfrutado con mayor emoción?
Muchos,  pero fue de mucha emoción ganar la Serie Nacional de mi país, primero con el equipo de Pinar del Río y después con Los Alazanes.
Además de integrar el equipo Cuba de béisbol, has estado contratado en Canadá, Japón, Colombia y ahora en México. ¿Que ha representado para ti esa experiencia internacional?
Sí,  ya he estado en varios contratos de trabajo internacionalmente. Para mí estar en esas ligas me ha enseñado  a ser más profesional en todo, tanto en lo deportivo como en lo social
¿Qué piensas de las Ligas Mayores de Beisbol?
La Ligas Mayores de béisbol son el mayor espectáculo donde cualquier jugador quisiera llegar.
 ¿Qué esperas del juego en la Liga Mexicana?
Ahora, aquí en Tabasco, para mí es una experiencia más en mi carrera deportiva, gracias a Dios, y estoy deseando que todo salga bien.
¿Cómo recuerdas el primer día de juego con el equipo Granma?
El primer día que jugué con el equipo de Granma fue muy emocionante. Creo que para un deportista que sueña con llegar a equipos de su ciudad y después a la selección nacional es una experiencia inolvidable. Pero ese primer día es el mejor recuerdo. 
¿Qué es Niquero para ti?
Niquero para mí es la casa de la vida, es donde nació el béisbol para mí. Me siento orgulloso de representar a mi pueblo donde quiera que vaya.
¿Que sueños te quedan por cumplir?
Bueno, los que soñé se han cumplido.  Han llegado por obra de Dios y por la dedicación que le he puesto a este deporte. Esos sueños se siguen cumpliendo.
Las respuestas de Roel han sido breves y no ha puesto el acento en los cuadrangulares, triples, dobles y hits que atesora en estadios llenos de diversos países, ante nutridos aplausos y exclamaciones en diferentes lenguas y culturas. Tampoco me ha dicho que entrar a su pueblo natal, con las medallas del triunfo, estuviera en el cumplimiento de sus sueños. Por ello siento, en sus palabras, lo que me han dicho los vecinos del barrio en que empezó a jugar: Roel sigue siendo uno más de los hijos del pueblo.

jueves, 11 de julio de 2019

Entrevista a Zita Arocha, periodista de la frontera


Conocí a Zita Arocha en el curso especial “José Martí y las comunidades de inmigrantes de la Florida en la independencia cubana y el amanecer del siglo americano”, que se desarrolla entre junio y julio en la Universidad de Tampa. Zita es profesora en la Universidad de Texas El Paso (UTEP),  un sitio que está en la noticia diaria por ser uno de los espacios fronterizos de mayor implicación en el fenómeno migratorio. Pero, además, es periodista, fundadora de Borderzine, una revista digital comprometida con la causa humanitaria que late en los desplazamientos diarios de personas por el lugar donde vive.
Cuando me pidió una entrevista (motivada por la historia de La Gaceta) le contesté que el interés era recíproco. A petición de ella, quedamos en reunirnos en la sede del periódico, donde respondí como entrevistado y pregunté como entrevistador.
A continuación, en sus respuestas, los lectores pueden encontrarse con una profunda valoración de la profesora de periodistas Zita Arocha, guía galardonada de una publicación de la frontera y testigo crítico de la grave crisis humanitaria que se está experimentando en uno de los cruces de personas más dramáticos de nuestro tiempo.
¿En qué espacio físico y social se produce el impacto migratorio que enfrenta El Paso?
La llegada de personas sin documentos (especialmente los grupos familiares y los niños menores de edad sin acompañante) está afectando la zona que comprende lo que se llama la frontera El Paso-Ciudad Juárez -Las Cruces, Nuevo México. Esta zona representa más de 2 millones de residentes en  un área tri estatal (Texas, Nuevo México y ­Chihuahua, México). Las que estamos mirando son acciones por la parte de la patrulla fronteriza de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad, con las que han arrojado a cientos de los migrantes (después de procesarlos) en el centro de El Paso y Las Cruces y se tienen que hacer cargo de ellos los grupos humanitarios, iglesias y centros sociales.
Momento de la visita de Zita Arocha a La Gaceta
Esto lo empezaron a hacer a mediados del año pasado, cuando se hizo evidente que el gobierno de EE.UU. no tiene suficientes albergues federales para hospedarlos.  Desde principios de este año, el Departamento de Seguridad los procesa (la mayoría de ellos pide asilo político en EE.UU.) en los puentes de cruce, les dan un número de espera para una cita en la corte migratoria en El Paso y los regresan a Juárez, donde tienen que esperar hasta ser llamados. 
Mis fuentes y el New York Times, en un artículo reciente, exponen que hay mil cubanos en estas condiciones en Juárez, esperando sus citas para asilo político.  Y los informes del mal estado y cuidado de los migrantes en los campos de detención federales nos llegan diariamente. Por ejemplo, noticias de niños durmiendo en el piso, sin poder bañarse, sin atención médica, etc.
 ¿Es El Paso una muestra sobresaliente de la crisis humanitaria que hoy se observa en la frontera de Estados Unidos con México? 
Sí, la crisis no es de violencia o inseguridad (como dice Trump y su gente) en las zonas de la frontera, cerca de Ciudad Juárez, sino de cómo darle ­cuidado y bienvenida adecuada a los inmigrantes que están llegando de Centroamérica.
Háblame de Borderzine. Orígenes, motivaciones, perspectivas, realización...
Se creó la revista Web hace 10 años para entrenar a la nueva generación de jóvenes periodistas bilingües de la frontera y para proveerle a la comunidad de esa zona información y noticias de la realidad actual en los límites territoriales de Estados Unidos con México.  Es parte del programa de estudios en periodismo multimedia en la Universidad de Texas en El Paso. La consideramos una clase/redacción porque cada semestre tenemos a 21 estudiantes en ella, reportando y escribiendo sobre los dos lados de la frontera. Ellos son los reporteros y los profesores (tres) somos todos periodistas, con mucha experiencia en los medios. 
Hay cientos de migrantes centroamericanos recluidos en El Paso, Texas, a la espera de que se revise su solicitud de asilo para poder entrar a Estados Unidos. ¿Hasta dónde puede enfrentar el gobierno local esa demanda?
En mi opinión, si nuestro gobierno quisiera resolver este problema humanitario en la frontera, lo pudiera hacer ­inmediatamente en el Congreso de Estados Unidos de una forma bipartidaria. Lo que se necesita es ganas, recursos y personal preparado. 
¿Cómo perjudica a la economía de El Paso el descenso migratorio?
No, no afecta porque la economia de la zona fronteriza  es muy compleja y diversificada. La mayoría del  negocio que se hace allí es transfronterizo e involucra transporte de mercancías y equipo,, así como muchas otras cosas de una lado al otro, en las dos direcciones: El Paso a Juárez y Juárez a El Paso. Por ejemplo, hay una maquila grande en Juárez que construye unos enormes equipos que producen energía con el viento (wind power) y estos se transportan vía camión de Juárez por El Paso a todos lados de Estados Unidos. Hay alrededor de 100 maquilas en Juárez produciendo piezas para automóviles en Estados Unidos, para celulares, etc. En la mayoría de los casos, Estados Unidos envía a las ­maquilas de Juárez los componentes para que ellos puedan fabricar las piezas. 
¿Qué testimonios sobre la violencia en El Paso te han impactado más?
Para mí lo mas triste ha sido la muerte de tantas mujeres de Juárez, algunas de ellas trabajadoras de maquila, crímenes que todavía no se han esclarecido. También, el asesinato de un periodista de El Diario de Juárez, hace como 10 años. Le decían “El Choco” y fue baleado en su coche al frente de su casa y sus dos niños presenciaron su muerte. Todavía no hay justicia para él y su familia. 
¿Ha sido también El Paso un ejemplo del uso de la frontera para el tráfico ilegal de drogas y personas? 
Por supuesto, hay cifras de cuanta droga secuestran los federales en los puentes de cruce en la frontera y también en las paradas de la Patrulla Fronteriza que se encuentran a ciertas millas de la frontera en carreteras principales, como I-10 y I-25. Pero también sé que mucha de la droga entra de otras maneras y no son incautadas por los agentes federales y estatales.  Hay cifras sobre esto en la página web de Homeland Security.   
¿Cómo aprecias el fenómeno migratorio que atraviesa El Paso en el marco de la crisis socioeconómica que padecen los centromericanos? 
Creo que es una situación sumamente triste, trágica para los migrantes que sienten tanto desespero en sus países que deciden arriesgarlo todo, aun sus vidas y las de sus hijos, para trazar un camino tan largo y peligroso. Creo que la solución está en el mejoramiento de las condiciones en sus países. Los gobernantes de los países centroamericanos tienen que aceptar responsabilidad por la crisis e insistir en que Estados Unidos ayude de forma constructiva y no de forma política, prescriptiva o autoritaria.
¿Como evalúas la actitud del presidente López Obrador? 
Creo que tiene buenas ideas para mejorar las condiciones de vida de todos en México, ya sea los trabajadores, clase media, negociantes. Pero la tarea es enorme y todo esto se encuentra bajo la sombra del crimen organizado, y la corrupción, que son cada día más fuertes.
¿Qué soluciones ves para el conflicto migratorio en la frontera, desde la visión cercana que tienes en El Paso, como periodista y profesora?
No creo que habrá una solución constructiva hasta las próximas elecciones en EE.UU.
¿Qué opinas de la actitud del presidente Donald Trump sobre las relaciones con México?
No tiene conocimiento de las complejidades de la relación México-Estados Unidos y no comprende la realidad de la frontera que es una zona dividida artificialmente por los políticos, para fines políticos. Somos una comunidad que cruza la frontera en términos de lengua, cultura, lazos familiares y negocio. Cada fronterizo enfrenta y supera día a día la forma de intercambiar con el otro lado. Por ejemplo, tenemos en UTEP cientos de alumnos de Juárez que cruzan los puentes fronterizos todos los días para estudiar en la universidad.  




miércoles, 26 de junio de 2019

Despedida a Chencho Sariol


                       A Gertrudis, Yulius, Lesyanis, Gabriela e Isabela

     Ha amanecido el día de hoy –23 de junio de 2019– sin un hombre que hace casi 99 años era habitante activo de la tierra. Ha muerto Graciliano Sariol Machado en el crepúsculo de ayer, cerca del mar, en un pequeño y cálido pueblo del oriente cubano que se llama Niquero.
Sariol, a quien nunca oí decirle Graciliano, pues para la familia y su pueblo siempre fue Chencho, nació en uno de los barrios de campo cercanos a Niquero, en el lejano 1920, cuando apenas su país llevaba dos décadas ensayando un proyecto de república que apenas conseguía enderezar el curso democrático que le propuso su primera Constitución, pues los rezagos de caudillismo, soberbias doctoriles y ambiciones de riqueza y mando entre líderes que emergieron de la independencia, habían marcado la política (politiquería es más exacto) de la que se oyó hablar, sin muchas explicaciones, en el barrio donde creció el hombre que se despide ahora de la vida con casi cien años.
Con Chencho y mi hijo, 2018
     Sariol estuvo lejos, hasta siempre, de la política. Su padre, de origen español, enseñó a sus hijos a trabajar y en los códigos de la rectitud moral y la palabra. Entonces ser “hombre de palabra” era crédito suficiente para confiar en alguien, una condición que a los políticos le es tan difícil alcanzar. Chencho eligió el camino del trabajo. Siendo joven, en su barrio de Piloncito, además de trabajar la tierra en la finca del padre junto a numerosos hermanos, armó un cunyaye para sacarle el guarapo a la caña, con la intuición de que las raspaduras que salieran de su cocción darían mejores ganancias que vendiéndolas al central azucarero más cercano.
     Vendiendo esos dulces turrones conoció a una muchacha en un barrio cercano y en medio del enamoramiento ella le dijo, además de su límpido nombre –Margarita Mariño– que dando pedales a una máquina de coser había logrado comprar dos vacas.  Se casaron y  el dinero que juntos reunieron con el expendio de dulces y vestidos, lo invirtieron en un aserrío que, finalmente, pasó a ser íntegramente de su propiedad.
     Casado y con una hija, Sariol vio que con su trabajo y esfuerzo ascendía su bienestar. Se hizo de una buena casa en Niquero, compró un jeep y mantenía su almacén de madera aserrada repleto para atender las solicitudes de diferentes regiones del país. Cuando había conseguido tranquilidad económica y veía con claridad el futuro, la guerra contra el gobierno de turno, presidido por un tal Fulgencio Batista, se desató en sus barrios cercanos y escaló a la Sierra Maestra. Aunque algunos jóvenes del lugar se fueron con los rebeldes, él continuó atendiendo su aserrío y familia.
     En 1959, ya con el gobierno revolucionario, sin que él hiciera ningún tipo de manifestación en su contra –probablemente se animó con el júbilo popular– fue maltratado por primera vez: un grupo de rebeldes, tal vez con unos tragos de más, dieron golpes en la puerta de su casa, entraron y, a la fuerza, se llevaron el jeep. A la semana fue a recogerlo en una cuneta llena de fango, gracias a que la teniente Olguita Guevara, que lo conocía, influyó en que se lo devolvieran. Después le intervinieron el aserrío y en el inventario del decomiso incluyeron hasta el serrucho de la casa. Sin embargo, cada vez que le preguntaron por qué no se había ido de Cuba, respondió: Porque este es mi país.
     Mientras avanzaba el proceso de radicalización socialista, Sariol siguió trabajando por su cuenta. Compró nuevas herramientas y armó una carpintería en el patio de su casa. Cuando lo conocí, a inicios de la década de 1970 –fecha en que me casé con su hija– compartía su tiempo de trabajo entre la carpintería, alquilando el jeep manejado por él y, a su vez, atendía un pedazo de tierra en la finca que correspondió a su padre y estaba dividida entre varios hermanos. En realidad, vivía trabajando, diez, doce, catorce horas al día, excepto los domingos, que dedicaba íntegramente a la familia. Como el mejor modo de hacer patria es trabajar y producir, Chencho Sariol fue un verdadero patriota, un patriota que nunca vivió del trabajo ajeno.
     Cuando la vida me llevó por los rumbos que me esperaban –desposorios incluídos–, seguí yendo invariablemente a la casa de Chencho Sariol, no sólo porque allí nació y ha vivido siempre mi primer hijo varón –Yulius Gabriel–, sino también por el cariño a esa prolongación de mi familia. A partir del año 2003 comencé a vivir en Tampa y sólo me fue posible seguir viendo a Chencho (Margarita ya había fallecido) en mis viajes a Cuba. En el abrazo de recibimiento y despedida, siempre se le aguaron (se nos aguaron) los ojos. Los suyos, ya apagados, apenas me reconocieron el año pasado, cuando le di un beso en la frente.  Hoy se ha ido, se me ha ido, se nos ha ido. En Niquero, muchos recordarán largo tiempo al hombre bueno, a quien algunos decían compaíto, otros cuñaíto, con simpatía a quien usaba tan frecuentemente esos diminutivos para saludar a quienes se encontraba, sin importarle su modo de pensar o el cargo que desempeñara en la compleja madeja social de su entorno, siempre que el contenido humano del saludo tocara su ancho corazón.
     Adiós, Chencho Sariol, y si en la bruma que sucede a la vida hubiera conexiones entre espíritus que encarnaron en este mundo, espérame confiado, que allí nos abrazamos.

viernes, 21 de junio de 2019

Diálogo con el Excmo. Sr. Santiago Cabanas Ansorena, embajador de España en Estados Unidos


El viernes pasado, tuvimos la grata ocasión de participar en la recepción que se le brindó al embajador de España en Estados Unidos en el Centro Asturiano de Tampa. Allí, durante alrededor de tres horas, el Ilustrísimo Sr. Santiago Cabanas Ansorena conversó largamente con decenas de españoles radicados en Tampa, mostrando invariablemente un rostro afectuoso y una palabra de cariño hacia cada uno de los que se le acercaron a saludarle, hacerle una pregunta, oír un comentario suyo o tomarse una fotografía a su lado que dejara ­constancia de la feliz oportunidad de compartir con el máximo representante del país originario en la nación donde hoy se vive.
Esa relación de solidaridad con los connacionales que debe corresponder a quien se le ha otorgado el privilegio de representarlos, además de las complejas responsabilidades diplomáticas que oficialmente le ocupan –que no siempre vemos en embajadores y cónsules– se hizo evidente con absoluta naturalidad en el exquisito trato dispensado por el alto diplomático español a quienes fueron a saludarle en el Centro Asturiano de nuestra ciudad.

El Sr. Cabanas Ansorena es licenciado en Derecho y tiene una larga experiencia diplomática, pues ingresó muy joven a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, cuando, en la década de 1980, se le confiaron responsabilidades consulares en la Embajada de su país en Irán.
Ha sido Embajador en la República Checa, Jordania y  Argelia. Ha tenido altas responsabilidades en representación de su país, como la de Director General de Asuntos Consulares y Migratorios,  Director General de Política Exterior y Asuntos Multilaterales, Globales y de Seguridad, así como Director del Gabinete del Ministerio de Asuntos Exteriores. En Estados Unidos  ha ocupado diversos cargos, entre ellos el de Cónsul General en Miami, entre 2005 y 2010, y desde septiembre de 2018 es el Embajador de su país.
Al conocer los altos cargos desempeñados por el ilustre diplomático, me sorprendió la sencillez con que me saludó cuando fuimos presentados en el Centro Asturiano y, aunque estaba rodeado de varios de sus significativos compatriotas radicados en Tampa, accedió a una breve entrevista para La Gaceta y pudimos separarnos unos minutos del bullicio para poder conversar.
Le pregunté por Irán, país que conoce bien y que, ahora, enfrenta una crisis fuerte con Estados Unidos, agravada con los recientes ataques a petroleros en el Golfo de Omán, de los que ambos países se acusan de haberlos provocado.
“Todos confiamos en que las tensiones se resuelvan de la mejor manera posible, a favor de la estabilidad en el mundo. Yo conozco a Irán hace más de 30 años. Entre 1985 y 1988 estuve trabajando en la Embajada de España en Teherán. Es un país con una rica historia y como persona que he vivido allí, lo mejor que puedo desear es que evolucione hacia un país más abierto y que las tensiones se resuelvan pacíficamente y podamos superar el conflicto actual”, comenta.
De izq. a derec.: John A. Rañón, Santiago Cabanas, Emiliano Salcines,
G. Cartaya, Gilberto Fernández y José Vivero
Le pregunté sobre México, acerca de los acuerdos convenidos con López Obrador cuando, frente a las amenazas con los aranceles, aceptó observar un rigor con los inmigrantes que complaciera las demandas del presidente Donald Trump.
“Me alegro que se haya logrado un acuerdo”, expresó Cabanas, inclinando el comentario hacia un horizonte más planetario sobre el fenómeno migratorio.
“El problema de la inmigración es un tema preocupante en el mundo. España, como país europeo que es, está muy atenta también a este asunto. Nosotros queremos dar el frente a todos estos grandes retos: a la emigración, los cambios climáticos, la violencia, la inestabilidad, las grandes tensiones. Todos estos retos queremos que se resuelvan  a través de los mecanismos multilaterales que están creados y evitar los enfrentamientos”, señala.
Luego, añade: “Confiamos en que sea mediante la cooperación y el diálogo que se solucionen los problemas en este mundo que estamos creando. Nosotros estamos pegados a África y estamos siendo muy atentos al problema de la emigración”.
Después de una pequeña pausa, aclara: “Nosotros hemos sido un país de emigrantes y Tampa es un ejemplo de la emigración nuestra a Estados Unidos. Para mí es un orgullo poder estar aquí, haber visitado el Centro Español y ahora el Centro Asturiano. Aquí vinieron muchos españoles a fines del siglo XIX y en el siglo XX y con su esfuerzo, con sus  brazos y su educación levantaron estos centros”.
Le comenté al Embajador que, como soy cubano, me gustaría oír su opinión acerca de la actitud  de España hacia la reciente aplicación del capítulo III de la Ley Helms-Burton.
Me conmueve la sinceridad, el visible sentimiento con que me habla del significado de la Isla para su país, distanciándose de una interpretación centralmente política.
“Cuba es un país hermano. Los cubanos y los españoles somos, yo no diría que primos, somos hermanos. Cuba es algo muy especial, allí tenemos familia. Por eso decimos ‘La Perla del Caribe’, pues es algo muy querido para los españoles. Yo tengo familia en Cuba y me siento muy orgulloso de ir allí, como tantos españoles. Nuestra política hacia Cuba siempre ha estado marcada por esa sensación  de hermandad, de cariño entre nosotros. Eso no se puede cambiar, ha sido una constante. El cariño ha estado por encima de los gobiernos o el régimen que haya existido en España o en Cuba. Después de la independencia, los ­españoles siguieron yendo a Cuba, es algo que es muy natural”, afirma.
Entonces, como cuando se ha dicho lo más importante, me aclara que no rehúye la pregunta y afirma: “Y por tanto, esa cercanía no se puede alterar. España siempre ha dicho que se opone a la aplicación de leyes extraterritoriales como el título III y IV de la Ley Helms-Burton.  Hemos dicho que consideramos que no es esa la manera, porque son acciones extraterritoriales. Confiamos en que se pueda llegar a soluciones que impidan que entremos en litigios durante años. Las inversiones españolas en Cuba no son tan grandes. Por el momento son limitadas. Es verdad que las hay, en los hoteles son más visibles y confiamos en que, en su día, sean mayores. No aspiramos a entrar en una espiral de demandas y contrademandas que no benefician a nadie”.
Miro hacia el amplio salón del Centro Asturiano, donde decenas de españoles esperan a su Embajador y me siento sin derecho a prolongar más la conversación. Le agradezco y le doy la mano, sumándonos al grupo. Allí converso, entre vinos y tapas, con el cónsul de España en Florida Central, Sr. José Vivero, siempre cordial; con el Honorable Juez Emiliano Salcines, con John A. Rañón, presidente del Centro Español, con Henry Echezábal, y en todos  siento el respeto y admiración por el ilustre visitante. En un momento, Vivero ocupa la tribuna y todos se acercan cuando presenta al Embajador, quien pronuncia un emotivo discurso, agradeciendo a los españoles, a los presentes y a los que, a lo largo de la historia, han contribuido al enriquecimiento de esta ciudad y conservan con orgullo la cultura de España.