sábado, 28 de marzo de 2026

Un 27 de marzo, Ponce de León divisa una tierra a la que llamó Pascua Florida

 El 27 de marzo es una buena fecha para recordar que, en un día como este, fue avistada por primera vez la Florida por los conquistadores españoles, desde una expedición comandada por Juan Ponce de León.

El hecho histórico corresponde a 1513, con lo que la conmemoración de hoy contiene una curiosidad irrepetible: estar a 513 años del 1513, lo que se presta para que los numerólogos se animen a interpretaciones más cercanas a la leyenda de la eterna juventud que supuestamente buscaba el “descubridor” que a la verdadera historia de los acontecimientos determinantes de que fuera España la poseedora de este territorio durante los primeros siglos de la conquista de America por los europeos. 

La conquista y colonización de este territorio se enmarca en la época de los grandes viajes de los conquistadores europeos a América, desde la llegada de Cristóbal Colón en 1492. Dos años después, en su segundo viaje, uno de sus acompañantes fue Ponce de León, un intrépido marino procedente de la región de Valladolid, quien se había destacado como militar en la expulsión de los árabes de Granada.

Los restos de Juan Ponce de León reposan en la
catedral  de San Juan Bautista, Puerto Rico.

Asimismo, sobresalió en las campañas de la conquista de América, tanto en Cuba, en Santo Domingo como en Puerto Rico, isla que coloniza en 1508 y de la que es su primer gobernador. Entre los conflictos entre conquistadores, ambiciones de riquezas, sed de mando y beneficios otorgados o retirados desde la autoridad lejana del reinado español, el nombre de Ponce de León aparece en las crónicas de la conquista.

En 1513, mientras Diego de Velázquez se ocupa de la colonización de Cuba, Ponce de León preparó una pequeña flota con tres carabelas y sale de Puerto Rico hacia el norte, bordea Bahamas y aparece ante su vista un enorme territorio que entonces desconocían. Era 27 de marzo, pero mientras estudian el lugar y avanzan hacia él llega el 2 de abril, cuando se adentran en una tierra hermosa, plana y rodeada de árboles y flores, como corresponde a los días de las Pascuas Floridas. Ante la impresión y la coincidencia, no le fue difícil al conquistador nombrar La Florida al nuevo territorio que sumó a las posesiones de la Corona Española en el que para ellos era el Nuevo Mundo.

No podría afirmarse con seguridad el lugar exacto de Norteamérica al que llegaron los europeos por primera vez, pero todos coinciden en su cercanía con la actual Ponte Vedra Beach, al norte de San Agustín. Pudo ser por allí o algo más al sur, pero lo cierto es que recorrió esa zona de la costa oriental de Florida durante su primer viaje exploratorio. Y para fortalecer el símbolo con que se le relaciona, muy cerca de allí se extiende el Parque Arqueológico de la Fuente de la Juventud, donde los visitantes, al tomar agua fresca de un manantial, viven un instante el sueño de nunca envejecer.

El segundo viaje de Ponce de León a La Florida, ya así llamada por él, fue en 1521, esta vez con ánimos de conquista. Lo acompañaron unos doscientos hombres, entre ellos sacerdotes, agricultores y artesanos que se proponían someter a los pobladores originales y establecerse en sus tierras. Pero la empresa fue fatal. El conquistador entró por la costa occidental y quiso penetrar a su interior desde distintos puntos, incluida la bahía de Tampa. Los verdaderos habitantes del lugar no tenían por qué entender que el advenedizo hubiera regalado sus tierras a un poder que ellos no conocían, ni el de un monarca español ni el de un dios que no era el suyo. Ellos eran nativos del lugar, vivían esencialmente de la pesca y dominaban muy bien el arte de las flechas. Una de ellas, seguramente envenenada, fue a dar a un muslo de Ponce de León.

Los conquistadores huyeron, poniendo proa hacia La Habana, apurados hacia un puesto médico que atendiera al jefe herido. No pudo ser, el hombre que había soñado con la gloria y la riqueza de las conquistas y quién sabe si con una eterna juventud, no sobrevivió a la flecha calusa. Murió en La Habana, de donde llevaron su cuerpo inerte a Puerto Rico.

Con todo, su nombre alcanzó la posteridad. En la actualidad, diversos lugares geográficos llevan su nombre, asumido por calles, parques, edificaciones e incluso un pueblo, en el condado de Holmes.  Y el Día de la Pascua Florida, que se celebra el 2 de abril, nos remite al nombre con que Juan Ponce de León bautizó al estado en que vivimos.

 

 

viernes, 13 de marzo de 2026

En el Día Internacional de la Mujer: Edna Hibel

 Aunque en Estados Unidos no se festeja el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en una buena parte del mundo se ha tomado esa fecha para rendir homenaje al sexo femenino, desde que en 1975 las Naciones Unidas lo adopó con el siguiente mensaje: “Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen en este día, pueden contemplar una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo”.

La lista de mujeres cuyo relevante papel les ha hecho merecer un lugar cimero en la historia de la humanidad es inabarcable. Entre ellas están Hipatia de Alejandría, Juana de Arco, Marie Curie, Micaela Bastidas, la Madre Teresa de Calcuta e Indira Ghandi, por mencionar algunas de diferentes épocas y latitudes. Sin embargo, hoy quiero mencionar a una menos conocida, aunque más cercana en tiempo y espacio.  Me refiero a la artista contemporánea Edna Hibel Plotkin, nacida en Brookline, Massachussetts,  el 13 de enero de 1917 y dedicó una larga vida a las artes plásticas, hasta su muerte en Palm Beach Gardens, el 5 de diciembre de 2014.

Edna Hibel (1917-2014)

Una gran parte de su obra se  conserva en Beloit College, Wisconsin. Estuvo expuesta mucho tiempo en el Museo de arte de Hibel (condado de Palm Beach, Florida), hasta ser disuelto en 2018. Si bien no goza de la merecida divulgación, los valores de su obra y su propia historia le otorgan una relevancia que constituye un ejemplo de servicio al arte y la sociedad.

Hibel, hija de emigrantes judíos que llegaron a Estados Unidos desde Polonia a principios del siglo XX, desde niña sintió el llamado del pincel. Se graduó en la  Escuela de Bellas Artes del Museo  Boston el mismo año en que se inició en Europa la Segunda Guerra Mundial, de tan terribles consecuencias para su grupo étnico.

Durante su larga vida dedicada al arte, Hibel recreó mediante retratos el físico y la emoción existencial de hombres y mujeres que, en el lienzo, en cerámicas o en piedras calizas alcanzaron no solo un alto nivel estético, sino también una interpretación muy honda de las relaciones humanas. Enumero algunos ejemplos que dan fe de ello:

-Edna Hibel fue elegida por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para crear la pintura Madre Tierra, de la que se hizo una edición limitada en 1983 y se ha utilizado en sellos de la ONU.

-Fue homenajeada en 2007 por la Liga de Mujeres Escritoras Estadounidenses en Washington, D.C., con una exhibición y una proclamación del alcalde de Washington, D.C.

Eddna Hibel, de la serie Madre e hija.

-Tuvo el honor de recibir el Premio Mundial de Artes Leonardo da Vinci del Rector Gispen de la Universidad de ­Utrecht el 21 de noviembre de 2001, otorgado por el Consejo Cultural Mundial, en consideración  a “sus innovaciones en métodos artísticos (especialmente en litografía original en piedra y porcelana) y su contribución a la educación artística”.

-En 2001, recibió un Premio a la Trayectoria de “Mujeres en las Artes Visuales”, por parte de una organización de artistas ubicada en el sur de Florida.

-Recibió medallas de honor de Su Eminencia el papa Juan Pablo II y del difunto rey Balduino de Bélgica, y mereció seis doctorados honoris causa, incluyendo uno del Eureka College, alma máter del presidente Ronald Reagan, y de la Universidad Northwood de Florida, Michigan y Texas. Obtuvo su sexto título honorífico del Simmons College de Boston en mayo de 2005.

- En el año 2000, creó la obra El corazón y la conciencia de América, pintura que  conmemora el 200.º aniversario de la Casa Blanca. La obra se inauguró en el Dirksen Senate Office Building, en Washington, D. C.

-Su obra se ha exhibido en museos y galerías de más de 20 países de cuatro continentes, incluyendo museos nacionales de Brasil, China, Costa Rica, Rusia y Estados Unidos, y bajo el patrocinio real del conde y la condesa Bernado­tte de Alemania, el conde Thor Bonde de Suecia, el príncipe y la difunta princesa Rainiero de Mónaco y Su Majestad la Reina Isabel II de Inglaterra.

Con más de 600 litografías originales en piedra, se le valora como la artista que ha creado más dibujos únicos para ediciones de litografías multipiedra.

Además de su notable producción artística, merece destacarse su prolongada labor recaudando donaciones para organizaciones benéficas infantiles y médicas. A su vez, fue promotora de la paz en el mundo. Sus exposiciones “Puente Dorado” y “Paz a través de la Sabiduría” expresaron su deseo de promover la paz y el entendimiento cultural entre China y Estados Unidos.

Investigando sobre Hibel en los espacios abiertos de Internet, me llama la atención un elemento que apunto como curiosidad: fue la primera artista femenina en pintar en 10 décadas diferentes, pues llegó a vivir 97 años y empezó a dibujar antes de cumplir los siete.

 Con todo, la inspiración para esta nota proviene de dos elementos que se juntaron el mismo día, este 8 de marzo. Primero, leer que, en 1995, la Fundación de Archivos Nacionales encargó a Hibel que pintara una pieza que conmemorara el derecho de las mujeres al voto, lo que se había alcanzado en Estados Unidos cuando ya ella había nacido. El segundo motivo es personal: la adquisición de una preciosa litografía suya que corresponde a la serie Madre  e hija.

Recordar a Enna Hibel en el Día Internacional de la Mujer es rendir homenaje, con ella, a todas las mujeres que embellecen el planeta en que vivimos.